Análisis

Análisis de Storm en PS3 y 360

Por Borja Abadie
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IndiePub Entertainment, creadores de Vessel, nos presentan Storm para PS3 y 360, una original aventura de puzles en la que debemos transportar una semilla desde un árbol hasta una zona con tierra fértil utilizando las fuerzas de la naturaleza.

IndiePub lleva un par de años apoyando a la comunidad independiente de videojuegos publicando títulos como Vessel o Fractal. Ahora nos traen Storm, un interesante juego de puzles en 2D que pretende continuar la racha de buenos y originales títulos del estudio. Storm ya se publicó el pasado año en Pc y ya vimos que, además de jugones empedernidos, los de Ohio también son solidarios.

El planteamiento de Storm es muy sencillo. Nosotros controlamos un puntero al estilo de los juegos tipo God (esos en los que podemos hacer y deshacer a nuestro antojo, como los clásicos del siempre fantasioso Peter Molyneux: Populous o Black and White, por ejemplo).

Nuestro objetivo recuerda al fantástico Flower, de ThatGameCompany, ya que debemos transportar una semilla desde su árbol de origen hasta la pertinente zona de tierra fértil del nivel para que germine. Eso sí, el modo en que transportamos la semilla dista mucho de las inclinaciones del mando de PS3. En su lugar, en Storm tenemos que hacer uso de todas las fuerzas de la naturaleza a nuestro alcance.

La naturaleza es sabia, gracias a nosotros

A nuestra disposición tenemos tres fuerzas de la naturaleza: la lluvia, el rayo y el viento. Gracias a la lluvia podemos hacer que ciertas partes del escenario se inunden, lo que hará que nuestra semilla flote hasta otra zona, por ejemplo. El viento nos sirve para impulsar nuestra simiente y el rayo para hacerla saltar. Además, estas tres fuerzas se relacionan con los elementos del escenario.

Así, si lanzamos un rayo sobre un grupo de matorrales, comenzarán a arder. Luego podemos usar el viento para propagar el fuego a unos troncos de árbol cercanos y sofocar finalmente el incendio con la lluvia, por ejemplo. Las combinaciones se van multiplicando a medida que avanzamos por los 49 niveles de la aventura.

El ciclo de la vida

Para hacer que las mecánicas no se vuelvan demasiado repetitivas, vamos cambiando de estación del año. Así, en primavera cuenta mucho la lluvia, en verano podemos incendiar el escenario usando rayos, en otoño podemos crear huracanes para catapultar a nuestra semilla y en invierno podemos usar la lluvia para "fabricar" nieve y modificar así el escenario.

También contamos con distintos tipos de semilla. Las semillas ligeras flotan más en el agua y saltan más cuando las golpeamos con rayos y las semillas congeladas resbalan por el hielo que da gusto, por ejemplo. Una de las más puñeteras es la semilla efímera, que desaparece a los 20 segundos de haber abandonado el árbol.

El diablo es una semilla

El desarrollo de la aventura resulta interesante, aunque nos hemos topado con una dificultad bastante cambiante. Por ejemplo, podemos encontrarnos con una fase con una dificultad bastante alta y que los tres niveles siguientes nos resulten facilones, por lo que no terminamos de encontrar una verdadera sensación de progresión. También echamos en falta una mayor cantidad opciones para acabar un nivel, ya que, en la mayoría de ocasiones, sólo existe una solución posible para un puzle.

Por otro lado, y aunque os hemos comentado que el cambio de estación refresca en cierta medida las mecánicas de juego, la realidad es que durante los 49 niveles tenemos la sensación de que estamos repitiendo demasiado nuestras acciones. El modo espíritu, en el que visitamos los mismos niveles siguiendo un camino distinto para recolectar espíritus que hay repartidos por el nivel es un añadido que prolonga la duración de la aventura, pero que no termina de cambiar las mecánicas que hemos usado en el modo principal. 

La naturaleza es bella

En cuanto al apartado técnico, no podemos más que alabar el trabajo realizado. Es estilo artístico nos recuerda al de Braid, y cualquier parecido con esa obra maestra es bueno. Los escenarios son muy coloridos y las distintas estaciones están recreadas con mucho mimo. La música es, como la experiencia de juego (cuando no nos desespera la dificultad), bastante relajante, aunque sólo hay 4 canciones, una por cada estación.

Mención aparte merece el genial motor físico, que recrea con mucha fidelidad el comportamiento del viento propagando el fuego, el agua adaptándose al entorno o los movimientos de nuestra semilla, por ejemplo. Es una pena que un juego con tantas virtudes y con una propuesta original no termine de convertirse en un imprescindible por unas mecánicas que se repiten y sobre todo por una dificultad mal ajustada.

Valoración

Una propuesta relajante, interesante y con algunos puzles brillantes, pero con una mecánica que se hace algo repetitiva y una dificultad mal ajustada.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

El apartado artístico es muy bueno. El motor físico funciona de maravilla. Original y entetenido.

Lo peor

La dificultad es baja y alta, sin término medio. Se hace un poco repetitivo.

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