Análisis

Análisis de Tearaway Unfolded para PS4

Por Rafael Aznar
-

Versión comentada: PS4

Tearaway Unfolded se desplegará en PS4 el 9 de septiembre, y aquí está su análisis. Tras sacar todo el jugo a las características de PS Vita, Media Molecule ha hecho lo propio con las del mando de la consola de sobremesa. Suele decirse que el cartero siempre llama dos veces y, en este caso, no hay duda de que es así. Iota vuelve con una misiva a la que se le han añadido interesantes párrafos.

Septiembre va a ser un mes cargado de análisis, y el de Tearaway Unfolded para PS4 tiene el privilegio de ser uno de los primeros en salir del tintero. En los últimos años, las remasterizaciones se han convertido en el pan nuestro de cada día, y Sony es, sin duda, una de las compañías que más las han amasado (The Last of Us, God of War Remasterizado). Tanto es así que, salvando Until Dawn, la recta final de 2015 para su consola de sobremesa, al menos en lo que a exclusivas se refiere, va a estar sustentada, en buena medida, en revisiones de títulos ya vistos, como Uncharted: The Nathan Drake Collection y el juego que nos ocupa, que se lanza el 9 de septiembre.

Hay que recordar que el original salió en noviembre de 2013 para PS Vita y es, seguramente, el juego que mejor provecho ha sacado de la portátil, pues utilizaba todas sus características (giroscopio, pantalla táctil, panel trasero, cámara) con sentido y con gusto. Pues bien, el estudio Media Molecule ha usado toda la base que creó entonces y la ha readaptado al Dual Shock 4, que, pese a ser un mando tradicional, tiene numerosas particularidades que casan muy bien con la aventura. En ese sentido, es justo decir que no estamos ante una remasterización al uso. MM, que también está trabajando simultáneamente en un nuevo juego llamado Dreams, no se ha limitado a hacer una conversión con mayor resolución (aunque el nivel de detalle general es muy similar), sino que ha rehecho muchos elementos. La estructura general de los niveles es muy familiar, pero se han rehecho muchas zonas, se han creado otras nuevas (lo que amplía un poco la pírrica duración que tenía el original) y se han introducido nuevas características. Eso sí, sale a la venta a 50 euros, un precio bastante alto para no ser un juego nuevo, y más cuando el original se lanzó a 30 euros.

Un cartero de papel

El juego nos pone en el pellejo papelero de Iota (o Atoi, si escogemos a la versión femenina), un personaje que habita en un colorido mundo, ahora en peligro por la aparición de unos seres malignos conocidos como pedacitos. Si el protagonista tiene una cabeza con forma de carta, es por algo: su cometido es entregarle un mensaje a un Tú, una especie de ser superior encarnado por nosotros mismos y que habita en otro mundo, conectado a través de un agujero en el cielo. Con esa ligera premisa argumental, Iota se lanza a la aventura.

El desarrollo es el de un plataformas en 3D, un género que, por desgracia, cada vez se estila menos, sobre todo fuera del universo nintendero. Al principio de la aventura, Iota no cuenta con ningún poder, pero, poco a poco, va obteniendo acciones como las de saltar, rodar o sacar fotografías. Aquí, entra en juego el genial aprovechamiento del mando de PS4.

La primera característica a la que se le saca partido es la barra de luz, un elemento que suele estar de adorno en casi todos los juegos, pero que, aquí, es fundamental. Gracias a ella, pulsando L2 o R2 y apuntando hacia el televisor, podemos iluminar un fragmento de la pantalla, bien para saber dónde ponemos el pie, para hacer crecer plantas, para hipnotizar a los pedacitos o para eliminar fragmentos de periódico de los escenarios. El giroscopio también está muy bien aprovechado, pues permite inclinar plataformas o sacar objetos de la pantalla para que el Tú los utilice como proyectiles y active diversos mecanismos. Si tenemos un micrófono, en ciertos momentos, podemos usarlo, por ejemplo, para grabar una nota de voz y escuchar cómo reverbera en las profundidades de un acantilado. Hay compatibilidad incluso con PS Camera, aunque no es obligatoria para jugar, como tampoco lo es el micro.

El panel táctil del mando es otro elemento del que se ha extraído petróleo. Al no haber un panel trasero como el de PS Vita, aquí las pieles de tambor, que permiten a Iota rebotar, se utilizan pulsando todo el rectángulo táctil. Además, y esto es novedad, se pueden generar ráfagas de viento en cualquier dirección con sólo deslizar el dedo por encima del panel, algo que resulta fundamental para plegar ciertos elementos de los escenarios o mover barriles mientras Iota rueda sobre ellos. Por otra parte, una de las características más importantes del original es que dejaba integrar dibujos propios en el mundo del juego, gracias a un sistema que permitía hacer recortables mediante cartulinas de diversos colores. El sistema se ha mantenido y se le ha dado incluso más importancia, pues hay decenas de elementos que podemos dibujar (una corona, un bigote, las alas de una mariposa, una calabaza, copos de nieve, etcétera), pero el control es tremendamente engorroso, pues no resulta fácil dibujar y hacer trazos en una superficie tan diminuta. Hay un cúter que permite hacer incisiones más precisas, pero, aun así, el sistema deja mucho que desear respecto a lo que daba de sí con la pantalla táctil de Vita. Por suerte, no hay exigencias de calidad y cualquier cosa que pintemos valdrá, aunque sea un simple garabato desganado.

Pasando a la parte más clásica del desarrollo, nos encontramos con otros objetos de gran utilidad, como un acordeón para succionar-disparar aire o un avioncito de papel. Este último, que es otra de las novedades, permite surcar los cielos durante ciertos pasajes. Igualmente, hay zonas que se resuelven con ayuda de personajes secundarios como un cerdo, un perro o una ardilla, así como otras en las que hay que utilizar una calabaza para espantar cuervos. Como plataformas, Tearaway Unfolded es delicioso, pues su manera de combinar mecánicas es garantía de diversión, especialmente en su recta final.

En líneas generales, la dificultad es bastante baja, para adecuarla a todos los públicos. Al morir, reaparecemos prácticamente en el mismo sitio y, por lo general, no hay zonas que sean particularmente espinosas. Eso sí, si vamos a lo loco, acabaremos en el vacío en múltiples ocasiones. Quizás se echa en falta que haya jefes finales, algo que es casi inherente al género de las plataformas.

Entre la remasterización y la expansión

Como decíamos al principio, no estamos ante el típico vuelco de contenidos desde una consola a otra, pues se trata de una adaptación de un juego portátil a sobremesa, con la peculiaridad añadida de que el original tenía unos controles imposibles de replicar. Media Molecule se ha tomado su tiempo para hacer esta nueva versión, tanto por tener que modificar elementos jugables como por haber añadido nuevas áreas.

La aventura original estaba ambientada en Valledoblado, Sogport y Gran Corte, y eso se mantiene, pero se han cambiado muchas zonas y se han creado otras desde cero. En total, hay dieciocho capítulos, que nos llevan por un huerto, un puerto, un desierto, una montaña… El mayor problema del juego de PS Vita es que era bastante efímero, pues se podía acabar en unas cinco o seis horas. Gracias a las novedades, esta nueva versión se alarga hasta las siete u ocho horas. Sigue siendo una cantidad exigua, pero, al menos, ha habido una evidente mejoría. También hay que decir que el precio es más alto, así que qué menos... No obstante, si se desea completar el juego al 100%, los coleccionables pueden extender bastante la vida útil: confeti, regalos, pedacitos eliminados, fotos sacadas… Precisamente, en relación con las fotos, repite la opción de poder entrar en la página web del juego para imprimir los modelos de papiroflexia obtenidos durante la aventura y convertirlos en reales.

Gráficamente, el juego luce muy similar a como ya lo hacía en la portátil. Se ha aumentado la resolución, pero la apariencia general no ha variado demasiado, pues la estética es la que es: papel y color por doquier, con múltiples posibilidades de personalización y sin recrearse en exceso en texturas o elementos visualmente accesorios. Aun así, la dirección artística es excelente y se han introducido nuevos recursos visuales, como, por ejemplo, los acusados contrastes entre luz y oscuridad para poder sacar partido a la barra de luz del Dual Shock 4. Ver a Iota andar, con su finísimo cuerpo de papel, produce la misma sonrisa bobalicona que ver a un niño dar sus primeros pasos. Técnicamente, el único fallo que hemos apreciado son algunas caídas de la tasa de imágenes cuando en pantalla se juntan muchas ráfagas de viento y varios elementos desplegables. Por otra parte, se ha añadido una aplicación para que un segundo jugador pueda cooperar y personalizar el mundo mientras el jugador principal maneja a Iota.

Otro elemento que se mantiene casi igual que en el original es la fantástica banda sonora. Muchas de las fanfarrias son de ésas que, luego, es inevitable tararear de forma casi inconsciente. En cuanto a los personajes, aunque hay diálogos, no hablan, sino que emiten balbuceos ininteligibles. Paralelamente, hay dos narradores que cumplen su cometido y que, en buena medida, están integrados dentro de la propia aventura.

La carta más encantadora se muda de buzón

Tearaway Unfolded es una gran adaptación de uno de los mejores juegos de PS Vita. Se nota que Media Molecule no se ha limitado a hacer una mera traslación de la estructura jugable, sino que la ha readaptado y ha introducido ideas nuevas para sacar partido al Dual Shock 4 como ningún otro título, incluso de características tan aparentemente irrelevantes como la barra de luz. Además, la aventura se ha ampliado, con secciones reimaginadas y otras nuevas que no estaban en el original. Es cierto que sigue siendo un título corto (7-8 horas) y que sale a un precio bastante elevado para tratarse de una remasterización en buena medida (50 euros), pero, si no leísteis la carta de Iota en miniatura, es una buena ocasión para verla en folio grande.

Valoración

Media Molecule ha sabido readaptar al Dual Shock 4 uno de los mejores juegos de PS Vita, sin olvidarse de añadir nuevas áreas y características. Iota no tiene rival cuando se trata de hacer de cartero.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Explota al máximo el Dual Shock 4. No es una mera conversión: hay novedades. La música.

Lo peor

Aunque se ha ampliado, sigue siendo breve. Cuesta 50 euros, cuando el original salió a 30.

Lecturas recomendadas