Análisis

Análisis de Vessel para PS3

Por Juan Lara
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Versión comentada: PS3

El fenómeno indie no sólo tiene un gran futuro si no que ya tuvo un gran pasado. A PS3 llega un título de 2012 con forma de puzzles y criaturas acuosas llamadas Fluros que hará las delicias de los que gustan de poner en marcha eso que hay sobre los hombros.

Tras sorprender en aquel año a los usuarios de PC, por fin llega a PS Store el juego de Strange Loop Games, un título que mezcla plataformas con puzzles de una forma magistral. Ambientado en una epoca por determinar y con un estilo marcadamente steampunk, el científico Arkwright descubre cómo fabricar autómatas a partir de fluidos, los Fluros. Una invención que revolucionará el mundo pero que, de repente, se convertirá en una amenaza para todos por motivos desconocidos.
En pos de una soñlución al problema, visitaremos las innumerables salas de la propia fábrica de Arkwright, así como las de otras muchas, planteando casi todas ellas un rompecabezas que resolver a base de materia gris y saltos. Mediante un planteamiento 2D de scroll lateral, habrá que usar el coco a base de bien para superar innumerables escollos en forma de interruptores, compuertas, mecanismos de todo tipo, tuberías, etc.. Para ello podremos usar en nuestro favor todo el conocimiento que tenemos sobre los distintos tipos de líquidos que hay en la fábrica y su interacción con los Fluros. Así, si por ejemplo conseguimos que una “semilla Fluro” de las que llevamos en el inventario entre en contacto con agua corriente, conseguiremos un atómata que se verá irremediablemente atraído por las luces y los interruptores, de forma que nos permitirá activar los que queden fuera de nuestro alcance. Cambia el tipo de líquido, que puede estar en cualquier tuberías, tanques o en la mochila con surtidor que llevamos a la espalda (de una tremenda utilidad), y el tipo de semilla y obtendremos engendros que iluminaran zonas oscuras, producirán vapor, nos perseguirán, etc.
El juego nos propondrá una serie de “leyes” de acción-reacción con las que jugar y usar en los distintos comococos que representan cada escenario, de forma que tras un poco de “prueba-y-error”, la lógica nos llevará a dar con la solución. Una salida en la que tendrá especial peso la estupenda física aplicada al comportamiento de los fluidos y que enseguida conseguiremos preveer y usar en nuestro favor. Los líquidos reaccionan a los cambios, obstáculos y cambios en los cauces que somos capaces de provocar usando nuestro ingenio y herramientas tal y como esperaríamos que lo hiciesen, dándonos una agradable sensación de control sobre parte del escenario y el embrollo en el que estamos inmersos. 
Sumad a toda esta “caja de herramientas” las mejoras que podremos adquirir con “protoplasma” para nuestros surtidor portátil y las posibilidades son infinitas. Creednos, la variedad de situaciones, puzzles y escenarios en los que os veréis inmersos durante las 10 horas que dura el juego son incontables y terriblemente variadas, aunque siempre sin salirse del contexto claro. Porque aunque los elementos se repiten, la combinación de ellos cambia a cada paso, haciendo que el título no decaiga en ningún momento y consiga mantener el interés, gracias también a una curva de dificultad muy bien ajustada y a la presentación paulatina de nuevos líquidos, maquinaria y semillas que añadan una capa más a los elaborados puzzles.
El apartado técnico, por su parte, está bien resuelto y casi no presenta deficiencias, sin olvidar nunca que se trata de un juego indie. Gráficamente presenta un estilo con mucha personalidad, donde sólo nos chirria unos escenarios a veces demasiado oscuros y unas animaciones de Arkwright demasiado toscas. El motor sufre en ciertas ocasiones y se producen caídas en el frame rate notables, aunque nada que afecte demasiado a su jugabilidad. Mejor presenta su acompañamiento sonoro, con una estupenda banda sonora de John Hopkins (músico, productor y colaborador de Coldplay, Brian Eno, Imogen Heap, etc), hipnotizante y cambiante que tiene grandes momentos y que no cansa ni desentona nunca. El motor de físicas brilla en cuanto al tratamiento de fluidos se refiere, aunque bastante menos en la reacción exagerada de algunos objetos en pantalla tras nuestra intervención. Sin embargo, será la IA de los Fluros los que más veces nos saque de nuestras casillas, con autómatas que a veces no hacen lo que se supone que debían hacer. No ocurre mucho pero resulta molesto tener que reiniciar el puzzle por un Fluro atascado. Como último apunte decir que está en inglés, aunque los textos son casi anecdóticos.
Un juego este Vessel casi redondo para los amantes de los retos cerebrales por ingenio, ejecución y variedad. Por los euros que cuesta os asegurareis 10 horas de entretenimiento original y adictivo. Sólo algunos "peros" en su factura técnica empañan un poco un producto digital digno de vuestra atención.

Tras sorprender en aquel año a los usuarios de PC, por fin llega a PS Store Vessel, un juego de Strange Loop Games que mezcla plataformas con puzzles de una forma magistral. Ambientado en una epoca por determinar y con un estilo marcadamente steampunk, el científico Arkwright descubre cómo fabricar autómatas a partir de fluidos, los Fluros. Una invención que revolucionará el mundo pero que, de repente, se convertirá en una amenaza para todos por motivos desconocidos.

Combinando que es gerundio

En pos de una solución al problema, visitaremos las innumerables salas de la propia fábrica de Arkwright, así como las de otras muchas, planteando casi todas ellas un rompecabezas que resolver a base de materia gris y saltos. Mediante un planteamiento 2D de scroll lateral, habrá que usar el coco a base de bien para superar innumerables escollos en forma de interruptores, compuertas, mecanismos de todo tipo, tuberías, etc.. Para ello podremos usar en nuestro favor todo el conocimiento que tenemos sobre los distintos tipos de líquidos que hay en la fábrica y su interacción con los Fluros. Así, si por ejemplo conseguimos que una “semilla Fluro” de las que llevamos en el inventario entre en contacto con agua corriente, conseguiremos un atómata que se verá irremediablemente atraído por las luces y los interruptores, de forma que nos permitirá activar los que queden fuera de nuestro alcance. Cambia el tipo de líquido, que puede estar en cualquier tuberías, tanques o en la mochila con surtidor que llevamos a la espalda (de una tremenda utilidad), y el tipo de semilla y obtendremos engendros que iluminaran zonas oscuras, producirán vapor, nos perseguirán, etc.


Vessel nos propondrá una serie de “leyes” de acción-reacción con las que jugar y usar en los distintos comecocos que representan cada escenario, de forma que tras un poco de “prueba-y-error”, la lógica nos llevará a dar con la solución. Una salida en la que tendrá especial peso la estupenda física aplicada al comportamiento de los fluidos y que enseguida conseguiremos preveer y usar en nuestro favor. Los líquidos reaccionan a los cambios, obstáculos y cambios en los cauces que somos capaces de provocar usando nuestro ingenio y herramientas tal y como esperaríamos que lo hiciesen, dándonos una agradable sensación de control sobre parte del escenario y el embrollo en el que estamos inmersos.


Sumad a toda esta “caja de herramientas” las mejoras que podremos adquirir con “protoplasma” para nuestros surtidor portátil y las posibilidades son infinitas. Creednos, la variedad de situaciones, puzzles y escenarios en los que os veréis inmersos durante las 10 horas que dura el juego son incontables y terriblemente variadas, aunque siempre sin salirse del contexto claro. Porque aunque los elementos se repiten, la combinación de ellos cambia a cada paso, haciendo que el título no decaiga en ningún momento y consiga mantener el interés, gracias también a una curva de dificultad muy bien ajustada y a la presentación paulatina de nuevos líquidos, maquinaria y semillas que añadan una capa más a los elaborados puzzles.

Distintas facturas

El apartado técnico, por su parte, está bien resuelto y no presenta deficiencias especialmente graves, sin olvidar nunca que se trata de un juego indie. Gráficamente presenta un estilo con mucha personalidad, donde sólo nos chirria unos escenarios a veces demasiado oscuros y unas animaciones de Arkwright demasiado toscas. El motor sufre en ciertas ocasiones y se producen caídas en el frame rate notables, aunque nada que afecte demasiado a su jugabilidad. Mejor presenta su acompañamiento sonoro, con una estupenda banda sonora de John Hopkins (músico, productor y colaborador de Coldplay, Brian Eno, Imogen Heap, etc), hipnotizante y cambiante que tiene grandes momentos y que no cansa ni desentona nunca.


El motor de físicas brilla en cuanto al tratamiento de fluidos se refiere, aunque bastante menos en la reacción exagerada de algunos objetos en pantalla tras nuestra intervención. Sin embargo, será la IA de los Fluros los que más veces nos saque de nuestras casillas, con autómatas que a veces no hacen lo que se supone que debían hacer. No ocurre mucho pero resulta molesto tener que reiniciar el puzzle por un Fluro atascado. Como último apunte decir que está en inglés, aunque los textos son casi anecdóticos.

Un juego este Vessel casi redondo para los amantes de los retos cerebrales por ingenio, ejecución y variedad. Por los euros que cuesta os asegurareis 10 horas de entretenimiento original y adictivo. Sólo algunos "peros" en su factura técnica empañan un poco un producto digital digno de vuestra atención.

Valoración

Un genial reto cerebral y plataformero muy variado y que no cansa ni decae en ritmo.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Lo variado de los puzzles basados en un puñado de reglas. El comportamiento de los fuídos.

Lo peor

El bajón del frame rate ocasional y una IA de los Furos mejorable. Sólo en inglés

Lecturas recomendadas