Crítica Assassin's Creed
Análisis

Película de Assassin's Creed - Crítica de la adaptación de la saga de Ubisoft

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de la película Assassin's Creed, la adaptación del juego de Ubisoft al cine dirigida por Justin Kurzel y protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard. En cines españoles a partir del 23 de diciembre de 2016.

Justin Kurzel es un director inteligente, implicado y audaz y demuestra ser un gran fichaje para que Assassin's Creed comience su andadura en cines. Fassbender, protagonista y productor de la cinta bien lo sabía ya que junto a Marion Cotillard había trabajado con él en la genial Macbeth.

Como dato curioso, desconocía la franquicia de Ubisoft, pero su visión ha sido tan interesante que es probable que la película ejerza cierta influencia en los videojuegos futuros, como podéis descubrir en esta entrevista que tuvimos el placer de hacerle recientemente:

El caso es que ha tenido en su mano la posibilidad de realizar la primera gran película basada en un videojuego que no es solo buena, sino que deja con ganas de ver más y ese es un mérito que hay que acreditarle sobre todo teniendo en cuenta la enorme dificultad técnica y argumental en la que se ha sumergido para crear toda una experiencia audiovisual de primera categoría.

Callum Lynch (Michael Fassbender) es un criminal encerrado en prisión y condenado a la pena capital, pero recibirá una inesperada nueva oportunidad por parte de la organización Abstergo, entidad dirigida por Alan Rikkin (Jeremy Irons) junto a su hija, la doctora Sophia Rikkin (Marion Cotillard).

Ellos lo introducirán en el Animus, un equipo que funciona con una tecnología revolucionaria que rastrea su ADN y desbloquea sus "recuerdos genéticos", permitiendo que Lynch experimente las aventuras de su antepasado Aguilar, un miembro de la hermandad secreta de los Asesinos que vivió durante la España del siglo XV, en pleno auge de Inquisición y cuya misión era la de salvaguardar una preciada reliquia llamada "el fruto", garante del ser humano para la conservación de su libre albedrío frente a los templarios, que pretenden arrebatárselo.

Intimidad y grandeza con ñ

Los encargados de trasladar la mítica historia de las consolas a las salas de cine han sido los guionistas Bill Collage (Exodus: dioses y reyes), Adam Cooper (Un golpe de altura) y el dramaturgo inglés Michael Lesslie (Macbeth). 

El balance de acción, narración y reflexión es notable, la trama fluye asumiendo riesgos, introduciendo cambios relevantes como el nuevo Animus que ya veríais en los tráilers, pero demostrando que es posible ser respetuoso con el espíritu del juego y elevar la apuesta para crear algo nuevo, sólido e interesante por sí mismo. Hay espacio para el drama íntimo y para el arco argumental global sin descuidar ninguno de los dos planos.

La elección del siglo XV español también resulta acertada de cara a redescubrir a ficcionados personajes de nuestra Historia que son parte fundamental del argumento que nos plantea constantemente la disyuntiva entre el libertad o la sumisión a un poder que nos domestique. Es cierto que el castellano sigue muy de moda en Estados Unidos, pero sigue siendo una decisión arriesgada conservar el idioma en los viajes al pasado, haciendo incluso al reparto angloparlante hacer el esfuerzo de decir sus frases, por pocas que sean, en el que no es su idioma natal.

Habrá quien se queje, pero creo que ha sido valiente, íntegro y muy acertado permitirnos disfrutar de las interpretaciones de los inmensos Javier Gutiérrez, Hovik Keuchkerian o Carlos Bardem en su primera lengua (y más teniendo en cuenta que estamos en el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, valga como pequeño homenaje).

Michael Fassbender

Ojo, aparcad la fidelidad histórica de los hechos porque estamos ante una película de entretenimiento muy digna, pero que se toma sus licencias para recrear el pasado de forma espectacular.

Dentro de esos márgenes ha habido bastante buena fe a la hora de articular el relato y, sin ir más lejos, en nuestro viaje a Sevilla descubrimos ciertos cambios que se habían obrado para asegurar una mayor honestidad respecto al estado de la ciudad que se representa en la película.

Nuevo personaje, nueva historia pero mismo espíritu

Decía Kurzel en la entrevista que le hicimos que no deseaba simplemente apropiarse de los personajes que los espectadores ya podían conocer del juego sino hacer algo más, comenzar desde cero para poder darle al protagonista un comienzo, motivaciones y trasladar así al lenguaje cinematográfico el espíritu de la franquicia. Los jugones van a ver referencias por todas partes desde los primeros minutos de la cinta con además un potente y visualmente impresionante hilo conductor como es la visión del águila. Quienes deseéis saber hasta qué punto ha conseguido atrapar el alma del juego no dejéis de leer la opinión de Daniel Quesada al respecto.

Pero ¿y aquellos que no conozcan el videojuego? Van a poder seguir la trama sin problemas puesto que es asequible aunque quizás echen de menos algunas explicaciones en momentos puntuales. Eso sí, como poco les va a picar la curiosidad por acercarse al juego y van a quedarse intrigados imaginando qué podría llegar después. El final queda abierto y da la sensación de que en el montaje final, Kurzel ha preferido meter la tijera para dejarnos un poco más intrigados que ser demasiado explicativo. Por esta misma razón hay algunos giros de guión que resultan demasiado bruscos o cambios en los personajes que parecen abruptos respecto a su evolución.

El credo de los asesinos

"Nada es verdad, todo está permitido". ¿Os resulta familiar? Cuestionarse la realidad, estar dispuesto a llevar las acciones hasta las últimas consecuencias y formar parte de una comunidad de asesinos parece en las antípodas de la corrección política. Kurzel recoge la idea con brillantez mostrando a estos personajes como personas complejas y comprometidas hasta la médula con unos ideales que no tienen miedo en defender con sus vidas o arrebatando las de quienes ponen en jaque su misión de salvaguardar el libre albedrío de la Humanidad.

Assassin's Creed se mueve como decíamos en dos planos temporales que terminan siendo determinantes el uno para el otro: el tiempo pasado y el tiempo presente desde el cual se trata de acceder a ese pasado para cambiar el curso de la Historia. Y su tratamiento desde la fotografía es bien diferente: tonos tierra y textura para el pasado, contraluces y colores fríos para el presente.

En el tramo final del metraje la actualidad deja de engancharnos tanto como el pasado, sobre todo habida cuenta de que es en él en el que discurre buena parte de la acción de la película.

Las secuencias de parkour son complejas, brutales y están rodadas y ejecutadas con maestría, siendo quizás lo más reseñable de toda la película (nunca se había visto algo así antes, de hecho) y desde la actualidad es el Animus y el trabajo de Fassbender lo que más nos cautiva quedando en un segundo plano Rikkin y los templarios, cuyo recorrido en pantalla es menor.

Michael Fassbender

La película es cita obligatoria para jugones, amantes de la ciencia-ficción y del cine de acción que no se queda solo en vibrantes batallas sino que nos da algo en lo que pensar y sobre lo que debatir a la salida del cine. ¿Podría ser mejor? ¡Seguro! Pero a mí me han dado un alegrón con esta adaptación solvente, imaginativa y sólida de cara a consolidarse como primera piedra de una saga. Miedomedaba... No decepcionar ya era un reto, enganchar es un logro mayúsculo. Os dejo con un reportaje que recoge las películas más interesantes de Michael Fassbender.

Valoración

Assassin's Creed es un buen punto de partida para comenzar a desarrollar una franquicia cinematográfica adaptando el juego del mismo nombre. Aplausos para Justin Kurzel, el primer cineasta en tomarse su trabajo de dirección en serio a la hora de fijar la vista en un videojuego.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Las secuencias de parkour son alucinantes. El reparto está escogido con mimo y la peli capta la esencia del videojuego.

Lo peor

El público neófito puede tener la sensación de haberse perdido algo, como la trascendencia del salto de fe. Hay algún giro final demasiado tosco.

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