Análisis

Cine de ciencia ficción: Crítica de Esfera

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: En Esfera, un grupo de científicos son enviados a una instalación submarina para investigar un artefacto de origen desconocido. A pesar de la inteligencia de los científicos, el artefacto parece escaparse a su comprensión y los convierte en las víctimas perfectas. 1998 - DIRIGIDA POR Barry Levinson - PROTAGONIZADA POR Dustin Hoffman, Samuel L. Jackson y Sharon Stone.

El novelista Michael Crichton puede presumir de haber aportado interesantísimas historias al cine de los 90. Lo hizo con Parque Jurásico y Esfera, el objeto de este análisis, es otro ejemplo. Al igual que en la historia de los dinosaurios, en esta película se reúnen varios "cerebritos" dispuestos a descifrar lo indescifrable. Con actorazos del calibre de Dustin Hoffman, Samuel L. Jackson o Sharon Stone, uno se deja llevar al principio, embelesado al oirles hablar de teorías matemáticas, principios físicos y ocurrencias psicológicas.

Hay una especie de duelo de egos para ver quién sabe más sobre los misterios que van descubriendo y, como espectadores, nos sentimos animados a intentar seguirles la conversación. Seguro que, al ver la peli en grupo, siempre salta algún listillo que dice algo en plan "ah, sí, esa teoría es la de tal y cual, la estudié en el instituto/carrera".

La ambientación también funciona de lujo. Hay una pizca del Abyss de James Cameron en ese fascinante mundo submarino y otra porción del 2001: Una odisea del espacio de Kubrick en ese objeto totémico (una esfera perfecta, frente a un monolito perfecto) capaz de lo mejor y lo peor. La cuestión es que la primera mitad de la película mantiene un tempo narrativo perfecto, que nos obliga a mantener la atención a la vez que nos plantea cada vez más incógnitas. ¿Qué es la esfera? ¿Qué es la nave espacial? ¿Quién es Jerry?

"Es una cuestión de lógica deductiva, Norman"

La película intenta colocar el suspense por encima de la ciencia-ficción. Así, como en una novela de Agatha Christie, hay pequeños actos en los que el "malo de la película" parece ser claramente uno de los actores, solo para añadir otro ingrediente a la ecuación minutos después y sugerir que no, que el malo debe de ser el otro, debido a su extraño comportamiento. Por supuesto, todo esto no funcionaría tan bien de no ser por el excelente trabajo interpretativo de los protas. Dustin Hoffman mantiene su cara de "análisis sosegado" durante dos terceras partes del film, Sharon Stone propone el papel vulnerable a pesar de su inteligencia y Samuel L. Jackson tira de una mirada fría y desafiante que realmente consigue inquietar.

Pero al César lo que es del César. El director Barry Levinson hace un buen trabajo a muchos niveles. En primer lugar, adaptando el texto de Crichton con picardía, al dejar en barbecho ciertas dudas clave sobre la película que no se resuelven hasta el final. Si, como se dice al principio, esa nave viene del futuro pero considera los sucedido como "un evento desconocido", tiene que significar que ellos no sobrevivirán para contar lo que está pasando. ¿Verdad? ¿VERDAD? Ese tipo de incógnitas consiguen que nos devanemos los sesos "en segundo plano" mientras la acción se sigue sucediendo a un buen ritmo en la pantalla.

Por otro lado, Esfera sabe jugar muy bien con un efecto casi invisible para el espectador despistado: las mini elipsis temporales. Al igual que nos pasa cuando estamos en duermevela, pasamos de estar viendo algo a otra cosa de forma instantánea. A cierto nivel nos damos cuenta de que algo no está bien, pero no sabemos exactamente qué, porque es muy sutil. Esa técnica se aplica de manera fabulosa cuando los actores se acercan a la esfera. ¿Han entrado en ella? ¿O solo han visto su reflejo? La película no se detiene ni una centésima de segundo más de lo necesario en ello, para que la acción siga su curso y nosotros nos quedemos con la intriga. En ese sentido, hay una cierta frialdad en el montaje, necesaria para que nosotros nos veamos intimidados y nos invada la sensación de que, a pesar de que estamos poniendo todas nuestras neuronas en el asador, no podemos controlar por completo la situación. Igual que pasa al trío de héroes...

El último gran acierto es el uso del surrealismo, crucial en el desarrollo del argumento y muy bien reflejado en lo visual. Las propias elipsis de la esfera son una parte, pero también los extraños ataques que se suceden: la angustiosa invasión de las medusas, la serpiente marina... En mi opnión, el mejor de esos momentos, tiene lugar cuando Norman (Dustin Hoffman) intenta que Harry (Samuel L. Jackson) le explique qué está pasando. Éste sigue leyendo impasible su novela de páginas vacías, mientras Norman abre un armario lleno de las mismas novelas. Una escena sencilla, pero cargada de los estímulos que todos hemos tenido alguna vez en nuestras pesadillas.

La esfera hace aguas

Todas estas virtudes acaban por resquebrajarse a medida que se intenta explicar lo sucedido... Y muchas de esas explicaciones no están a la altura de las circunstancias. Hay un caso especialmente "doloroso", que vamos a explicar a continuación con un aviso de SPOILER bien gordo, para los que no hayan visto la peli. Vamos allá:

¡OJO, SPOILERS SOBRE LA PELI! ¡SÍ, HABÉIS LEÍDO BIEN! ¡SPOILERS!

Supongo que los que hayáis visto el film sabréis a dónde voy: el caso de Jerry. Parece un ente paranormal o extraterrestre, frío cual HAL 9000 en sus primeras aportaciones y terriblemente inestable de puro temperamental en lo sucesivo. La cuestión es que Norman acaba deduciendo el origen de su nombre al descifrar el sistema de desencriptado que el cerebrín de turno había montado sobre la marcha. Ese sistema ya era de por sí bastante flipado, pero para rematar la faena resulta que había un error y, donde la pantalla del ordenador mostraba Jerry, debería mostrar Harry. Un error en esas dos letras... ¡que no se repite en el resto de mensajes que se muestran! Sólo pasa con esas dos letras y sólo con ese nombre. Claro, Esfera, claro...

FIN DE LOS SPOILERS

A partir de ese punto, los espectadores nos quedamos un poco decepcionados y comenzamos a ver las costuras de la narración. A medida que llega el final, las teorías que plantean los protagonistas parecen cada vez más cogidas por los pelos, hasta pasar a ser pura especulación que nos tenemos que creer porque sí, porque se acerca el final de la peli y suponemos que tendrá que ser verdad.

A pesar de todo, el recorrido mantiene un buen ritmo en todo momento y nos muestra algunas imágenes artesanales bastante poderosas. La estructura se acaba hundiendo bajo la propia presión del agua (sí, esto es una metáfora que me marco), pero la intriga inicial merece la pena y la teoría del poder de nuestros miedos es muy interesante. A fin de cuentas, ¿no juega siempre con eso la ciencia ficción?

Otros clásicos de la ciencia ficción

¿Os habéis quedado con más ganas de viajes en el tiempo, futuros apocalípticos o viajes espaciales? Podéis ver el resto de críticas de clásicos ci-fi en nuestro recopilatorio especial de ciencia ficción.

Valoración

Una interesantísima propuesta filosófica y lógica, que no acaba de cuajar porque se permite demasiadas licencias. Aún así, se hace entretenida.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El surrealismo visual funciona muy bien. El elenco de actores resulta muy convincente.

Lo peor

Que poco a poco ves que hay más pseudociencia que ciencia.

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