Análisis

Cine de ciencia ficción: Días Extraños

Por Manuel del Campo
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ARGUMENTO: En Los Ángeles previo al cambio de milenio se viven "Días Extraños". Toda la ciudad está sumida en el caos fruto de las revueltas sociales por conflictos entre la policía y la población. Mientras, una nueva "droga" hace furor: a través de unos neurotransmisores cerebrales se pueden experimentar vivencias de otras personas grabadas anteriormente. 1995 - DIRIGIDA POR : Kathryn Bigelow - PROTAGONIZADA POR: Ralph Fiennes, Angela Bassett, Juliette Lewis, Tom Sizemore, Michael Wincott, Vincent D´Onofrio, William Fichtner y Glen Plummer.

Ahora que Sony acaba de presentar su casco de realidad virtual, la película Días Extraños cobra una sorprendente actualidad por su atractiva premisa argumental: gracias a un dispositivo llamado Squid, creado por el FBI para sustituir a los micrófonos usados para grabar pruebas o confesiones, se pueden recoger todas las experiencias sensoriales de cualquier persona durante media hora, y luego revivirlas en otro cerebro. Como explica el protagonista, no se trata solo de las imágenes, sino también el sonido, el tacto, el olor… absolutamente todas las sensaciones y sentimientos. Es la posibilidad de experimentar un pedazo de vida de otra persona. El FBI desechó la tecnología por las implicaciones éticas y morales que conllevaba y por los peligrosos efectos secundarios que puede provocar. Pero de alguna manera la tecnología llegó al mercado negro y ahora se trafica con ella como si fuera la más codiciada de las drogas: los traficantes pagan a determinadas personas para que graben todo tipo de situaciones y luego las venden al mejor postor. Por supuesto, las posibilidades son infinitas, desde una jovencita disfrutando de una placentera ducha, hasta el estimulante footing por la playa de un corredor. Pero lo que más demanda la gente, por supuesto, son experiencias sexuales, de todo tipo y con toda clase de combinaciones, como la de vivirlas desde el punto de vista de alguien del sexo contrario… pero como el ser humano no conoce límites en su búsqueda de sensaciones, también pueden llegar a vivirse experiencias aún más fuertes, como la muerte, lo que en su jerga llaman un "Black Jack".

Días extraños es uno de esos films cuyo genial y apasionante plantemiento acaba superando a la propia historia. La directora Kathryn Bigelow acababa de tener un éxito notable con Le Llaman Bodhi cuando se embarcó en este proyecto con un guión del que había sido su marido y continuaba siendo su colaborador, James Cameron, que también participó en la producción y el montaje.

La película tiene un comienzo trepidante, y en una excelente primera secuencia nos presenta de una forma impactante lo que supone “enchufarse”. Y a partir de ahí, en una primera hora de lo más entretenida, vamos viendo las posibilidades de estos viajes sensoriales, que consiguen estimular rápidamente la imaginación de cualquier espectador. Gran parte de culpa de la extraordinaria primera parte de la película la tiene un Ralph Fiennes en el momento cumbre de su carrera (venía de bordar a un nazi en La Lista de Schindler y un año después nos maravilló con El Paciente inglés) que construye un personaje lleno de matices, Lenny Nero, un ex policia reconvertido en traficante de clips patético y conmovedor, egoísta y débil, presumido y experto en el trapicheo, y por otro lado la excelente dirección de Bigelow (para mí, mejor realizadora que Cameron, como ha demostrado en sus extraordinarias En Tierra Hostil y La Noche más Oscura) que a su habitual pulso firme en películas de acción suma la habilidad para rodar las escenas en primera persona que muestran la autograbaciones, para lo que se requirió la construcción de unos arnés especiales para las cámaras.

La película se mueve con soltura entre la acción, el thriller policíaco y el futuro apocalíptico, con un Los Ángeles convulso, en pleno cambio de siglo y con caóticas revueltas sociales con tintes racistas, que no son sino la versión cinematográfica de lo que ocurrió unos años antes cuando unos policías apalearon a Rodney King y se produjo una guerra social entre los ciudadanos y las fuerzas del orden.

Lenny, como no podía ser de otra forma, acaba metido en problemas, envuelto en una turbia trama de asesinatos, mientras intenta superar la ruptura con su anterior novia (una Juliette Lewis de lo más exhibicionista) para lo que recurre a menudo a antiguos clips que grabaron juntos (otro inquietante uso del Squid...) y va saliendo de sus diversos líos gracias a la ayuda de Mace (una convincente Angela Bassett que venía de ser candidata al Oscar interpretando a Tina Turner) y de su ex compañero de la policía Max.

Por desgracia, una vez se desvela el elemento clave del argumento, el guión empieza a hacer aguas, y aunque el oficio de Bigelow y el esfuerzo de los actores sostienen la película, un desenlace forzado, rocambolesco, demasiado alargado y con más de un giro con poco sentido lastran irremediablemente el resultado final, y lo que podría haber sido una película memorable se queda en un notable e interesante film que nos deja la sensación de lo lejos que habría podido llegar si alguien le hubiera dado un par de vueltas a la parte final del guión y se hubiera ahondado aún más en las implicaciones de tan inquietante tecnología.

De todos modos, os la recomiendo absolutamente si no la habéis visto (aunque no es fácil conseguirla, ahora mismo hay algunas versiones foráneas en Amazon y está disponible online en Nubeox), porque a todas las virtudes mencionadas hay que añadir una impecable factura técnica, unos secundarios muy bien elegidos y una potente y variada banda sonora, que incluye temas de Marilyn Manson, Deep Forest con Peter Gabriel de vocalista y hasta la propia Juliette Lewis interpretando dos temas de PJ Harvey.

Además, quien sabe si en un futuro no muy lejano podremos disfrutar de algo similar al Squid…

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Valoración

Entretenida, interesante y original cinta con una apasionante premisa argumental. Muy bien dirigida e interpretada, sufre de una parte final floja en la que el guión hace aguas.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Su planteamiento, la gran dirección de Bigelow y la interpretación de Ralph Fiennes

Lo peor

El desenlace, forzado, poco convincente y demasiado rocambolesco.

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