Análisis

Cine de ciencia ficción: El planeta de los simios

Por Borja Abadie
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ARGUMENTO: Un grupo de intrépidos astronautas aterrizan, tras un accidente, en un planeta en el que la evolución ha invertido los roles. Los simios son la especie dominante y mantienen a los humanos esclavizados.  1968 - DIRIGIDA POR Franklin J. Schaffner - PROTAGONIZADA POR Charlton Heston, Kim Hunter, Roddy McDowall, Maurice Evans y Linda Harrison

Antes de nada quiero avisar al respetable de que esta crítica de El planeta de los simios, en sí misma, un SPOILER GIGANTE. Nada que no destriparan ya otros pioneros antes que yo en la propia carátula de la película en DVD, pero me veo obligado a avisar. Si aún no has visto la película y no sabes cómo acaba, solo hay dos explicaciones posibles. Una es que tú también seas un astronauta perdido en un recóndito planeta. Quizás no sean simios los que te hayan esclavizado, quizás sean mofetas, pelícanos o una jauría descontrolada de tortugas pero seguro que estás bien jodido.

La segunda opción es que seas una persona con suerte, es decir, lo contrario de un Munson (ver min. 34). Si es así, aprovecha la inmensa potra que te acompaña, deja de leer inmediatamente y siéntate a ver la película. Mola el final, ¿eh?

El verdadero "origen" del planeta de los simios

Que a Hollywood le gusta mucho buscar ideas para sus películas en otros medios (literatura, teatro y hasta videojuegos) está tan claro como el que nunca deberías dejar en manos de Tim Burton el remake de una película. La novela de Pierre Boulle, La planète des singes, cayó en manos de un productor de Hollywood, que le encargó el guión a Rod Serling, creador de la mítica serie de televisión En los límites de la realidad.

Siempre que una novela se adapta al cine corre el peligro de decepcionar a sus posibles espectadores pero, sobre todo, a los lectores del libro. Que si Tom Bombadil no aparece en las películas, que si el Romeo de Shakespeare seguro que no llevaba camisas hawainas,... Bueno, pues el gran Rod pasó olímpicamente de los talibanes del libro (si es que había alguno) y decidió cambiar el final. Lo más extraño de todo es que lo mejoró, y mucho, pero no lo destripemos todavía.

El final no fue lo único que se cambió. La historia de Pierre, y por tanto el guión de Serling, estaban ambientados en el siglo XXVI y los simios vivían en una sociedad tecnológicamente similar a la del hombre del siglo XX, pero ambas opciones se descartaron en el guión final por razones de presupuesto. Faltaban unos años para que George Lucas revolucionara el mundo de los efectos espaciales con Star Wars.

En El planeta de los simios, los humanos emprenden el viaje intergaláctico en 1974 y llegan a su misterioso destino en el año 3978 (cosas de viajar casi a la velocidad de la luz y de la relatividad del tiempo). Los simios tienen una sociedad mucho más primitiva, y hasta cierto punto incoherente. Al mismo tiempo que portan armas de fuego construyen sus ciudades en piedra, con un estilo arquitectónico inclasificable pero que, desde luego, les sitúa en una era casi primitiva.

Charlton Heston arriesga su vida

Como dirían Los Nikis, Charlton Heston es un líder, Charlton Heston arriesga su vida. Desde luego, no es de esos actores a los que le puedas arrebatar un rifle por las buenas. Se siente cómodo, le gusta el rol de héroe de acción. De hecho, después de una investigación periodística digna de un premio MTV, no he podido aclarar si Heston muestra su torso desnudo en buena parte del metraje por exigencias del guión o por lo mucho que se gusta. Pechete palomo setentero al poder, como debe ser, sin pelos en la lengua pero sí en el resto del cuerpo.

Para sobrevivir no tiene ningún problema en patear monetes o dispararles si no queda más remedio. De los 4 astronautas que forman la expedición es el más preparado para lo que se les viene encima. La chica del grupo está muerta desde el principio de la película (en la novela era un mono al que Nova mataba), uno de los compañeros de Charlton es un poco "flojete" y el otro es negro, así que te puedes hacer una idea del orden en el que se los van quitando de en medio. 

Pero Taylor (Heston) también es un héroe con personalidad. Decidió viajar por el espacio por su desencanto con el ser humano. No parece tener nada que perder en la misión y le importa poco quedarse atrapado en un planeta desconocido. Pero se plantea cuestiones filosóficas e incluso se le ve más que suelto durante los debates con el Dr. Zaius, pese a haber sido presidente de la Asociación Nacional del Rifle.

El debate ético de los monetes

El planeta de los simios es una película de ciencia ficción que gusta a cualquier buen freak que se precie, pero el trasfondo moral es lo que enganchó a millones de espectadores en todo el mundo. Bueno, eso y el excelente maquillaje de John Chambers. La cuestión de la capacidad autodestructiva del hombre, la poca humanidad que demuestra en el trato con otros animales, etc...

El ritmo de la película combina con gran acierto escenas en las que se plantean este tipo de cuestiones con momentos de acción y tensión, con un montaje sensacional. Todo se complica mucho más en las continuaciones, todas ellas cintas muy inferiores a ésta en las que incluso se llega a jugar con los poderes sobrenaturales concedidos por obra y gracia de la radioactividad. Por suerte, Tim Burton decidió superarlas a todas con su "genial" remake del año 2001.

La relación entre Heston y su captores cambia radicalmente cuando conoce a Zira y a su noviete, el siempre molón Cornelius. La sociedad simia está dividida en gorilas, que hacen las veces de ejército, los orangutanes, que son sabios y los chimpancés, que se dedican a la ciencia y al arte principalmente. Zira comprende que Taylor es un humano diferente (el resto no habla y parecen un poco corticos) y se empeña en ayudarle. Cual John Lennon siguiendo las inquietudes de Yoko Ono, sean las que sean, llega Cornelius, que también se moja para salvar al humano. La película juega con gran acierto la baza de la empatía hacia los simios, hasta el punto de que Heston puede llegar a caernos regular. 

El fanático Dr. Zaius, un orangután que sabe algo de los humanos que esconde a sus colegas simios, quiere quitarse de en medio al incómodo humano, que pretende dar al traste (junto con las investigaciones de Zira y Cornelius) al estupendo chiringuito que tiene montado. La zona prohibida, en la que se encuentran vestigios de civilizaciones humanas antiguas, termina convirtiéndose en la clave y resolviendo la trama con una brillantez poco habitual en el género.

Uno de los grandes finales de la historia del cine

Como he comentado antes, El planeta de los simios tiene uno de los finales más apoteósicos y wtf de la historia, algo a los que su guionista estaba más que acostumbrado. Pero, en realidad, hacer un final sorprendente está al alcance de muchos directores, hasta del propio Shyamalan. La clave está en que puedas revisionar la película sin sentirte estafado, cosa que no sucede en El Sexto Sentido, Señales o El Bosque, por ejemplo.

En el caso del planeta de los simios, no hay timo que valga. La ves una y mil veces y sigue teniendo el mismo valor, sigue siendo convincente y el resto de la película no es para tirarla por el retrete una vez que sabes la gran verdad. Te la han colado y te quedas con cara de listo, no de tonto. Es una pena que las secuelas destrozaran una historia tan redonda cuando la escena final hacia completamente innecesaria una continuación.

Más allá de que la película tenga unos cuantos diálogos pésimos o que muchos de sus personajes sean un estereotipo andante, El planeta de los simios ha conseguido trascender las fronteras del cine para colarse en nuestro imaginario colectivo, convirtiéndose en una pieza de cultura pop inolvidable.

Si queréis conocer otras películas ci-fi, recordad que nuestro especial de cine de ciencia ficción no para de engordar. Por cierto, al final no os he destripado la película. Eso tiene solución: ESTÁN TODOS MUERTOS.

Valoración

Aunque su final es uno de los más brillantes de la historia del cine, el resto de la película no desentona en absoluto.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El argumento y su giro final. El genial maquillaje.

Lo peor

Las líneas de diálogo de Nova.

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