Análisis

Crítica de Abraham Lincoln Cazador de Vampiros

Por Rafael Aznar
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ARGUMENTO: Abraham Lincoln se convierte en cazador de vampiros para vengar la muerte de su madre y ayudar a acabar con la esclavitud, tarea que le llevará toda su vida, hasta ser presidente de Estados Unidos en la época de la Guerra de Secesión.2012 – DIRIGIDA POR Timur Bekmambetov – PROTAGONIZADA POR Benjamin Walker, Mary Elizabeth Winstead, Dominic Cooper y Rufus Sewell

Los vampiros han sido una fuente de inspiración recurrente en el celuloide. Desde que Murnau se sacara de su chistera Nosferatu en los albores del cine, han sido muchas las películas que han convertido a los chupasangres en protagonistas: Drácula, Van Helsing, Crepúsculo, Underworld, Blade… Como los vampiros son tan polivalentes, con su sangre, sus afilados caninos o sus mordiscos, es frecuente incrustarlos en cualquier ambiente (para muestra, BloodRayne the Third Reich, donde se les junta con nazis), y es ahí donde radica el origen de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros.

La película está inspirada en una novela de Seth Grahame-Smith, que también ha escrito el guión y a quien le sobrevino la ocurrencia de mezclar a los parientes del conde Drácula con un personaje histórico como Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos entre 1860 y 1865. Así, la mezcla de fantasía e historia pretende mostrar la vida secreta del presidente como justiciero, bajo lemas como “la historia recuerda a las leyendas, no a los hombres” o “la historia recuerda las hazañas, no la sangre”. Esas sentencias grandilocuentes abren y cierran la película, en una estructura circular que pretende autoconvencerse de la pertinencia de su existencia. Partiendo de esas bases tan alocadas, ni el hecho de tener como productor al genial Tim Burton salva a la película del despropósito.

Peculiar ficción histórica

A lo largo del metraje, se cuentan tres etapas de la vida de Lincoln (interpretado por Benjamin Walker). La primera y la más breve es la de su infancia, en la que el pequeño Abe contempla el asesinato de su madre a manos de un vampiro. La segunda encaja con su adultez más temprana, en la que, hacha de plata en mano, se convierte en cazador de vampiros, adiestrado por Henry Sturges (interpretado por Dominic Cooper), lo que le lleva a ganarse la enemistad de Adán (Rufus Sewell), una suerte de sanguinario mandamás de los chupasangres. Entre enterramiento y enterramiento, no faltan los tonteos con una joven llamada Mary Todd (Mary Elizabeth Winstead).

Más tarde, tras un salto argumental brusquísimo, se cuenta la etapa de Lincoln como presidente de Estados Unidos, en plena Guerra de Secesión entre los estados del norte (la Unión) y los del sur (la Confederación). Así, durante toda la película, subyace el tema de la esclavitud, en el que los vampiros resultan estar involucrados, igual que en la propia Guerra de Secesión, en la que toman parte del lado sureño, porque, lógicamente, los muertos quieren tener su propia nación.

La historia es un tanto rocambolesca de por sí, pero, además, se le añaden unos actores faltos de carisma, empezando por el protagonista y acabando por su némesis, que aparece con cuentagotas en el filme. Se salva un poco el personaje del maestro cazador Henry Sturges, que casi resulta más interesante y creíble que el propio Lincoln. Tampoco faltan las traiciones, que le dan un poco de vidilla a la cacería, lo cual se agradece.

Chupando la sangre a la cámara

A nivel técnico, hay que decir que Abraham Lincoln: Cazador de vampiros se ha rodado en 3D, con un acabado bastante convincente. El director, Timur Bekmambetov, es el mismo que el de Wanted, película de 2008 que os sonará porque, en ella, Angelina Jolie disparaba proyectiles con efecto curvo y con un uso continuo del tiempo bala. Igual que entonces, Bekmambetov vuelve a echar mano de ese recurso visual, pero con menos éxito, porque aquí no está la alter ego de Lara Croft para generar bucles balísticos que engatusen. Al contrario, el recurso se aprovecha para fantasmadas hilarantes, con combos a base de sillas voladoras e incluso a base de lanzamientos de caballo por los aires. Por supuesto, no faltan las decapitaciones a golpe de hacha y los salpicones de plaquetas.

En cuanto a la fotografía, hay que destacar el tono visual “de época”, que queda remarcado en ciertas escenas con filtros ocres “tipo Instagram” bastante acordes a la inspiración de la película. Por lo demás, nada destacable, salvo lo raro que puede resultar ver a un personaje histórico vestido en plan decimonónico, con levita, arrear hachazos a diestro y siniestro.

La película combina acción y thiller, pero también cuenta con algún susto de consideración, merced al recurso, tan habitual como exitoso, de hacer aparecer repentinamente sobre plano a seres de lo más horripilantes, especialmente por su sarrosa dentadura. En cualquier caso, nada que un corazón sano no pueda soportar.

La delgada línea entre el humor y la chanza

Abraham Lincoln: Cazador de vampiros parte de un problema, que no es culpa de la película en sí, sino de la novela en la que se inspira: el espectador no sabe si está ante una película seria o ante una película que se quiere reír de sí misma. El poso que queda es que la idea era hacer un filme serio, pero éste queda caricaturizado por una mezcla estrambótica de fantasía y hechos históricos, con un político que sale a hurtadillas por la noche para dar jarabe de hacha a los malosos y unos vampiros que fueron, en gran parte, los culpables de la Guerra de Secesión...

Vista esta película, a un servidor le carcome la duda de si el asesinato de Lincoln no se debió, en realidad, a una conspiración vampírica en vez de a un atentado por motivos ideológicos… Como película de serie B, habría quedado graciosa, pero no parece que ésa fuera la idea aquí. ¿O sí?

Si sois entusiastas de los vampiros, no podéis dejar de jugar a maravillas como Castlevania: Lords of Shadow o a la expansión Skyrim: Dawnguard, donde el poder de la vida eterna nos tienta. Si sois más seguidores de Abraham Lincoln, estad pendientes de Bioshock Infinite, donde se harán referencias a él (como ésta, en el minuto 2:38) y echad un ojo a este homenaje retro a la película.

Valoración

Mezcla hechos históricos y ficción con la intención de ser seria, pero acaba por caricaturizarse a sí misma y a símbolos como Abraham Lincoln y la Guerra de Secesión Norteamericana.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Algunas fantasmadas pueden ser realmente hilarantes. El efecto 3D está muy logrado.

Lo peor

La base argumental bordea el ridículo y a los personajes, protagonista incluido, les falta carisma.