Análisis

Crítica de Chappie de Neill Blomkamp

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Chappie - DIRIGIDA POR: Neill Blomkamp - PROTAGONIZADA POR: Sharlto Copley, Hugh Jackman, Dev Patel, Sigourney Weaver. En cines a partir del 13 de marzo.ARGUMENTO: Chappie es el primer robot con capacidad para pensar y sentir por sí mismo, pero también es un niño. Como cualquier niño, Chappie estará bajo la influencia de su entorno y deberá encontrar su camino en el mundo.

A pesar de que Chappie llegará a las salas comerciales el 13 de marzo, hoy mismo inaugurará la Muestra SyFy, de modo que se exhibe por primera vez aunque algunos privilegiados ya pudimos verla antes de su presentación holográfica el pasado 28 de febrero. Decía Hugh Jackman aquel día Blomkamp es un "maverick", es decir, un creador independiente, con una marca personal propia e incomparable y hay que darle la razón.

Chappie reafirma a su director en la senda que dio comienzo en District 9 en 2009 y en la que profundizó en 2013 con Elysium. Si en la primera encontrábamos una alegoría de la opresión racial y en la segunda una crítica a la desigualdad social, Blomkamp desplaza el foco en esta ocasión al despertar de la consciencia, aunque su película sigue manteniendo vínculos con sus obras previas: la presencia de la tecnología, la violencia, el retrato de los bajos fondos de la sociedad...

Ese caramelo, la búsqueda de lo que nos hace humanos únicos y autoconscientes, que es el meollo de la cinta, está envuelto en un papel de celofán descomunal: unos efectos especiales de vértigo, una interpretación (vocal y vía captura de movimiento) de Sharlto Copley magnífica, una banda sonora que Hans Zimmer aborda con pasión desde el primer fotograma y, sobre todo, una factura final de un fotorrealismo asombroso que hace imposible discernir qué está y qué no está en el set de rodaje.

Chappie realmente es el protagonista de la historia y ninguno de los personajes de carne y hueso consiguen hacerle sombra, si bien el choque de su creador, Deon (Dev Patel) y su principal detractor Vincent (Hugh Jackman) también tiene sus puntos álgidos. Como se encargó el actor australiano de exponer en la presentación de la película, su conflicto no es solo por su diametral concepción de su vida (clásica dicotomía entre el científico y el militar) sino que es una confrontación filosófica: mientras que el primero trata de empujar los límites de la ciencia, el otro siente náuseas ante sus creaciones y aboga por los viejos métodos. Uno apuesta por crear entes autónomos, el otro por el control remoto.

Chappie es un robot policía dotado de una inteligencia artificial limitada que le permite, como al resto de prototipos, tomar decisiones estratégicas por sí mismo para cumplir misiones y hacer descender el crimen, pero cuando su creador decide dar un paso más y tratar de desarrollar un software que le lleva a tener conciencia de sí mismo, se convierte en una suerte de tabula rasa tremendamente moldeable y por ende peligroso.

Según cómo se miren, las referencias al RoboCop de Verhoeven pueden percibirse como algo negativo o positivo. Personalmente las he disfrutado, pero he de reconocer que también son en parte un pequeño lastre para la originalidad de la película, que ha quedado relegada a la estética y ha encontrado en el binomio musical de los Die Antwoord un planteamiento visual flúor bastante sorprendente y rompedor, de hecho puede que demasiado porque desvía en algunas ocasiones la atención de la trama principal. El entretenimiento y los fuegos de artificio vencen en general a la reflexión.


Yolandi, líder femenina y "mamá postiza" de Chappie consigue atrapar más al espectador en su rol que su compañero Ninja, de comportamiento errático a lo largo de la película, pero en general se percibe que el ecléctico grupo acapara demasiada atención restando efectividad al ritmo de la cinta.

Si desnudamos de artificios la película y nos quedamos con el corazón: ese suculento caramelo del que hablábamos antes, puede que nos sepa a poco, porque lo que más nos interesa, que es esa evolución de Chappie desde que despierta a la vida y se esconde como lo haría un animal asustado hasta que adquiere paulatinamente el lenguaje por imitación y pasa por una fase que podríamos denominar de preadolescencia en la que reniega de su creador, se desarrolla a trompicones y adquiere su verdadero sentido solo muy al final del metraje, que, en parte, recuerda al desenlace de District 9.

A tener en cuenta: aunque las primeras promociones de la película podían hacernos pensar que sería casi de corte familiar, basada en exclusiva en la creación de un robot con sentimientos, lo cierto es que es un auténtico festival de violencia que la aleja por completo del rótulo de "para todos los públicos".

Es hasta chocante el contraste entre la estética infantil del crimen organizado y la brutalidad con la que opera (valga el ejemplo de que vemos ametralladoras rosas, verdes o amarillas que parecen juguetes).


En el fondo late la idea de que Chappie es más humano que los humanos y habida cuenta de lo que la pantalla nos muestra, su imagen queda grabada en nuestras retinas de forma más vívida que cualquiera de sus compañeros de reparto, así que ¡buen trabajo, Blomkamp! Lo hizo Cortocircuito, lo hizo Wall-E y Chappie ha vuelto a encandilarnos.

Valoración

Lejos de District 9 y Elysium pero afianzado el estilo propio de Blomkamp, Chappie aúna elementos magníficos (banda sonora, efectos especiales, interpretaciones) con una trama esquiva que se pierde en su propia espectacularidad.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

Los homenajes a RoboCop, el fotorrealismo de los efectos especiales, el diseño de Chappie y la BSO.

Lo peor

El viraje videoclipero de los bajos fondos de Johannesburgo.

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