Análisis

Crítica de The Grandmaster

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En The Grandmaster dos maestros de kung fu, Ip Man (Tony Leung), el hombre que entrenó al mítico Bruce Lee, y la bella Gong Er (Zhang Ziyi), que viene desde el norte, se reúnen en la ciudad natal de Ip Man de Foshan, en vísperas de la invasión japonesa en 1936. 2013 - DIRIGIDA POR: Wong Kar-Wai - PROTAGONIZADA POR: Tony Leung Chiu Wai, Zhang Ziyi, Zhao Benshan, Chang Chen, Brigitte Lin, Zhang Jin, Song Hye-kyo, Wang Qingxiang, Cung Le, Lo Hoi-pang, Liu Xun, Leung Siu Lung y Julian Cheung Chi-lam. Ya en cines.

Wong Kar-Wai es un realizador con un sello personal tan particular que resulta imposible separar el aspecto formal de su concepción artística de la narración propiamente dicha. Sus películas no se pueden simplificar en un argumento o sinopsis de cuatro líneas porque son, en gran parte, la forma en la que están rodadas y eso, o se experimenta o es profundamente complicado de explicar.

Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que The Grandmaster es uno de los proyectos más personales del director, en el que ha dejado retratadas sus filias de una forma muy hermosa: las artes marciales, el amor, la distancia, la traición, la lucha, todo unido en una conjunción holística de elementos inseparables unos de otros que nos dan una idea de su cosmovisión.

La mejor forma de disfutar de esta película es la de dejarse llevar por completo y quedar atrapado en las imágenes que nos propone el director, fluir con la película como si de una partitura se tratase ya que ha sido concebida precisamente por un auténtico director de orquesta. Hay quien dice que con esta película ha perdido el rumbo por lo tortuoso que fue el proceso de montaje y la duración final del metraje pero, como en cualquier buena sinfonía que se precie, no hay una sola nota que no esté calculada para sonar en el momento preciso.

La cinta, reconocida recientemente como mejor película de los Premios de la Sociedad de Críticos de Hong-Kong, conjuga acción y una parte de biopic de Ip Man, el célebre maestro de Bruce Lee (quizás la menos lograda porque su vocación documental se diluye en pro de la evocación idealista) con el retrato de una época turbulenta de China (ojo porque hay encuadres que son verdaderas obras pictóricas) y un drama intimista en el que el desamor es el eje central.

Pero, sin lugar a dudas, lo que más destaca en la cinta es, por un lado las interpretaciones de la también galardonada Zhang Ziyi y Tony Leung cuya química es incontestable y, por el otro, las fabulosas coreografías de Yuen Woo-Ping cuyo rodaje en ocasiones fue un auténtico infierno, pero que, plasmadas en la pantalla suponen una gozada estética sin precedentes que ayuda a comprender la complejidad del kung-fu, la filosofía que subyace tras el entrenamiento, la disciplina física y mental y su aplicación a todos los ámbitos de la vida.

En este sentido la planificación es tan inteligente que se vale de las condiciones atmosféricas a menudo para hacer llegar un mensaje muy claro: en el kung-fu ni el oponente ni el entorno es un enemigo, sino que de lo que se trata es de buscar una armonía que lo una todo: por eso las coreografías se conciben como danzas incluso bajo una copiosa lluvia (treinta noches de rodaje supuso esta secuencia).

Al final la sensación que deja esta película es la de haber accedido a un brumoso recuerdo de belleza incomparable y corazón amargo. No os la perdáis en pantalla grande, porque merece la pena por la esteticidad de cada uno de sus planos ya sean las secuencias de acción o las estáticas cargadas de una electricidad especial que rebosa en la concepción de la fotografía.

Valoración

El proyecto más ambicioso y personal del realizador que se deja llevar por la búsqueda estética de imágenes imposibles. Tan arrebatadoramente hermosa como arriesgada formalmente.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Las coreografías bajo la lluvia y la plasticidad del director, ¡bárbaro!

Lo peor

Como biopic resulta muy farrogoso, es más un ejercicio de estilo que una biografía.

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