Análisis

Crítica de Interstellar, la nueva película de ciencia-ficción de Nolan

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Interstellar - DIRIGIDA POR: Christopher Nolan - PROTAGONIZADA POR: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Wes Bentley, Mackenzie Foy, Ellen Burstyn, Michael Caine y Matt Damon. En cines el 7 de noviembre.ARGUMENTO: Un grupo de exploradores hacen uso de un agujero de gusano recientemente descubierto para superar las limitaciones de los viajes espaciales tripulados y vencer las inmensas distancias que tiene un viaje interestelar.

Es tremendo volver del pase de prensa de Interstellar, poner el telediario y ver la noticia de que ya hay un "ultimátum" a los humanos para no destruir la Tierra: 2100 es la fecha clave en la que nuestra huella puede ser irreversible para el planeta azul. Los hermanos Nolan otean ese futuro que nadie desea vivir en el que la insostenibilidad del siglo XX le pasa factura a nuestra altiva especie: los recursos se agotan, las plagas asolan las cosechas y las tormentas de polvo vuelven la tierra yerma.

El dibujo que trazan de la situación del ser humano es desolador: nadie quiere ya que los niños reciban formación, se hagan preguntas o siquiera recuerden los grandes hitos de la Historia sino que, en una forzosa vuelta al campo, hace falta mano de obra especializada en en los cultivos para sacar de ellos un sustento por encima de cualquier otra cosa. Entre tanto, la NASA opera en la clandestinidad, tratando de buscar la única forma de sobrevivir al colapso planetario: buscar un nuevo hogar.

Los 169 minutos de metraje que componen Interstellar están plenamente justificados si nos atenemos al hecho de que vamos a viajar durante años junto a Cooper (Matthew McConaughey), un hombre que, emulando a los pioneros que antaño rebasaron la última frontera conocida, se verá envuelto en el viaje espacial más arriesgado jamás contado que incluye introducirse en un agujero de gusano para alcanzar otra galaxia y buscar un lugar viable en el que establecer una colonia. Y mucho más.

Por más que la película haya incluido las últimas teorías de físicos teóricos como Kip Thorne y trate de explicarse a sí misma a lo largo del metraje de la forma más divulgativa posible, es bastante compleja y farragosa, aunque también echa mano (era inevitable) de la fantasía para llevarnos tan, tan, pero tan lejos. De alguna forma, Nolan nos permite explorar lo que prometía: allí donde nadie había llegado antes, y ése es el gran valor de esta película.

Se aprecia con claridad la tremenda influencia de 2001: una odisea en el espacio en varios momentos de la trama, sobre todo en la incursión de TARS. Se trata de un robot que, como HAL, parece más humano que los humanos en algunas ocasiones gracias a estar dotado de cierto sentido del humor así como de sarcasmo. Su aspecto y movilidad, lejos de ser futurista o inmaculado, es más bien rudimentario y retro, como la atmósfera que envuelve en general a la película a medio camino entre los campos de maíz adoleciendo al atardecer y la búsqueda de un hogar a millones de años luz de la Tierra.

Lo más primitivo como el alimento y lo más puntero como los cohetes espaciales conviven en un libreto lleno de preguntas filosóficas y existenciales difíciles de responder, pero cuya confrontación no se rehúye en ningún momento. ¿Es quizás el amor la única fuerza capaz de vencer las dimensiones del tiempo y el espacio? ¿Podemos sacrificarnos por las personas a las que sentimos próximas pero no por el conjunto de nuestra especie?

Respecto al periplo interestelar en sí, nada que objetar. Si Cuarón en su día quiso rodar Gravity emulando el pavoroso silencio del espacio exterior, Nolan retoma esa idea en momentos puntuales para hacernos sentir la ingravidez y la soledad más absolutas en los planos exteriores que nos hacen sentir chiquititos. El ser humano se antoja una hormiga sencillamente difícil de aniquilar.

Pero más allá de las teorías científicas, de la propia exploración espacial y de la capital importancia del salto al vacío de la Humanidad que se lo juega absolutamente todo a una carta, está el emocionante periplo de un padre de familia que se marcha dejando a sus hijos la promesa de un regreso más que improbable. El montaje paralelo en varios momentos es capital no solo para la resolución de la trama sino para el desarrollo del crescendo narrativo, que cuenta con varios puntos álgidos aupados por una maravillosa banda sonora.

Los detractores de Nolan van a encontrar también puntos con los que cebarse: el más obvio el epílogo final, que resuelve con excesiva prisa una de las secuencias más esperadas de la película y ciertos cortes en la sala de montaje que resultan en exceso abruptos.

El gran meollo emocional de Interstellar recae en la relación paterno-filial de Cooper y su hija Murph y por tanto casi en exclusiva en la magnífica interpretación de Matthew McConaughey y eso a pesar de ser una película muy coral (tenemos a Anne Hathaway, a Michael Caine, a Matt Damon, a Jessica Chastain...), lo que hace que haya muchos personajes en los que apenas se profundiza o que resultan un tanto fríos en comparación.

Como en todo gran viaje cinematográfico hay cierta megalomanía en el planteamiento de la trama y una búsqueda permanente de significados profundos en ciertos diálogos que puede chirrirar a quien esté más atento a las formas que a las palabras que incluyen incluso los versos del poeta galés Dylan Thomas que dicen así: 

Do not go gentle into that good night,

Old age should burn and rave at close of day;

Rage, rage, against the dying of the light.

 

No entres con calma en esa buena noche,

la vejez debe arder y delirar al acostarse el día;

rabia, rabia, contra la muerte de la luz.

 

En ellos se resume la esencia de la película: la fuerza que hace posible que los hombres se rebelen contra su destino, lo que les impulsa a ir más allá, esa rabia que es a la vez el instinto de supervivencia individual, la necesidad de transcendencia grupal y el hálito de vida que no se extigue siquiera en los tiempos oscuros.

Valoración

La epopeya galáctica de Nolan te atrapa el sentimiento y el intelecto a partes iguales salpicando el relato de las fantasías hechas realidad de cualquier físico teórico.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

McConaughey (otra vez), las líneas de diálogo de los robots TARS y CASE y la fotografía.

Lo peor

El cierre de la trama es muy poco original: le falta la lucidez que tiene el guión en otros momentos

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