Análisis

Crítica de La leyenda del samurái (47 Ronin)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: La leyenda del samurái (47 Ronin) adapta a la gran pantalla la "leyenda de los 47 Ronin". Un grupo de samuráis cuyo líder es asesinado por un alto funcionario llamado Lord Kira busca venganza. A ellos se une el mestizo Kai, un paria en quien nadie confía excepto la hija del samurái muerto: Mika, de la que quedará prendado.2013 - DIRIGIDA POR: Carl Erik Rinsch - PROTAGONIZADA POR: Keanu Reeves, Cary-Hiroyuki Tagawa, Rinko Kikuchi, Hiroyuki Sanada, Tadanobu Asano y Togo Igawa. En cines a partir del 25 de diciembre.

Llevar a la gran pantalla una obra tan importante como "La leyenda de los 47 ronin" es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad para con el pueblo japonés (recordemos que a día de hoy sus sepulcros son motivo de peregrinación anual) y el código de honor samurái: el bushido, pero Carl Erik Rinsch, siguiendo las directrices de un guión elaborado por Chris Morgan y Hossein Amini, opta por un enfoque fantástico y occidentalizado bastante peculiar en el que el principal problema es la falta de emoción y de coherencia en el montaje (sobre todo en las farragosas secuencias de lucha).

Keanu Reeves encabeza el reparto en el papel de Kai, un mestizo de origen incierto que se une a Kuranosuke Oishi (Hiroyuki Sanada), el líder del grupo, para vengar la muerte de su señor y la degradación de su clan de samuráis a ronin.

 

 

La leyenda del samurái (47 Ronin), nos traslada a la era Tokugawa en la que el shogun visita, junto al señor feudal Kira, a Asano que debe encargarse de entretener a la familia imperial. Un enfrentamiento entre ambos, obliga al segundo a procurarse la muerte a sí mismo, al romper su código de honor agrediendo a su invitado bajo su techo. Esta afrenta es en la película fruto del embrujo de una hechicera (Rinko Kikuchi, la protagonista de Pacific Rim) que utiliza sus malas artes para crear un conflicto que lleve a su señor a gobernar las tierras de Asano.

 

El castigo para el resto es el de permanecer en el exilio despojados de su condición de samuráis, decretándose un año de luto tras el cual la princesa Mika (y dueña del corazón de Kai) deberá desposarse con Kira. Por supuesto el objetivo será el de evitar dicha boda y cobrarse la venganza asesinando al futuro mandatario y a su bruja.

 

 

La historia es increíblemente emotiva, plagada de situaciones y de ideas que podrían haberse explotado con maestría y que tiene siempre como fondo el leit motiv del honor. Además el reparto y la puesta en escena es de lo más sugerente (incluso contando, como decíamos, con cierto aire occidentalizante que no tiene por qué hacerle mal necesariamente a pesar de ser una historia tradicional japonesa), pero entonces, ¿por qué no llega al espectador? ¿Qué falla, qué le falta?

 

Pues ante todo pulso al director, que por otra parte es principiante en el mundo del largo. Rueda con corrección, pero los planos no le casaban en el montaje, sobre todo, en algunas escenas de acción, (por cierto, muy oscuras). Los efectos especiales, a pesar de ser uno de los puntos más cuidados de la cinta y en la que han trabajado muchísimas personas, apestan a CGI en varios momentos siendo muy difíciles de ensamblar con la imagen real y el conjunto pierde una fuerza que habría sido esencial para llegar a ese punto álgido final, en la que los 47 ronin deben acatar la sentencia del shogun por contravenir sus deseos.

 

 

Al final, queda la sensación de que podrían haber hecho una cinta fantástica al cien por cien o más rigurosa respetando la leyenda, pero que este acercamiento a medio camino que nos devuelve a la historia por medio de carteles al comienzo y al final, nos sabe a poco.

 

Con todo nos queda grabada en la retina la escena memorable de la venganza sellada por los samuráis con su propia sangre... Esa dignidad y visceralidad es la que se echa en falta en el resto del metraje cuyo romance final resulta hasta ridículo a la luz de los importantes acontecimientos que se dirimen. Keanu, te esperamos impacientes en Man of Tai-Chi.

Valoración

Algo falla en esta película cuando no consigue emocionar al espectador. Un montaje bastante poco acertado y una dirección titubeante están detrás de los principales problemas de una cinta que contaba con grandes recursos para triunfar.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Buen reparto, buena escenografía, ¿qué ha pasado?

Lo peor

Cuenta con buenos ingredientes que no terminan de ligar.

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