Análisis

Crítica de Líbranos del mal, del director de El exorcismo de Emily Rose

Por Fátima Elidrissi
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CRÍTICA DE Líbranos del mal (2014) - DIRIGIDA POR Scott Derrickson - PROTAGONIZADA POR Eric Bana, Édgar Ramírez, Olivia Munn, Joel McHale, Sean Harris, Dorian Missick, Antoinette LaVecchia, Scott Johnsen. ESTRENO el 5 de septiembre.   ARGUMENTO: Ralph Sarchie es un policía de Nueva York con un sexto sentido para los casos complicados. Tras tener responder a una denuncia de maltrato doméstico, intentará resolver una serie de misteriosas posesiones demoníacas con la ayuda de un sacerdote muy poco convencional.

Después de resucitar y renovar el género con El exorcismo de Emily Rose, Scott Derrickson repite fórmula con Líbranos del mal, una nueva cinta “basada en hechos reales” protagonizada por un policía de Nueva York convertido en exorcista. Porque en este caso uno de los principales atractivos del film es el libro que se inspira: las memorias de Ralph Sarchie, un cínico y más bien brutote detective de acuerdo con la película que se verá obligado a luchar contra las fuerzas del mal como nunca hubiera podido imaginar.

Líbranos del mal comienza, no sabemos si de forma muy acertada, con una secuencia militar a lo Cuarto Milenio. Iraq, abril de 2010. Un grupo de marines en pleno combate acaba entrando en una inquietante construcción subterránea. En este momento el punto de vista impersonal del narrador omnisciente cambia al vídeo casero para situarnos en la cámara de uno de los soldados. Unos cuantos gritos después la imagen se pierde y saltamos a 2013, donde Eric Bana nos está esperando.

El actor de Star Trek, Munich, Hulk, o Troya da vida a Sarchie, un imperturbable policía del Bronx cuyo “rádar” siempre le lleva a detectar los casos más interesantes, o en palabras de su compañero, interpretado por un sorprendente Joel McHale, los que terminan con unos cuantos puntos de sutura.

Lo que por el momento se presenta como un thriller policiaco (con la arquetípica pareja de detectives seriote y graciosillo incluidos), pronto dará la bienvenida al elemento sobrenatural cuando varios casos aparentemente sin relación comiencen a presentar demoníacas conexiones. Un veterano de guerra que en un ataque maltrata a su mujer. Una madre que arroja a su hijo de dos años al foso de los leones en el zoo. Un cadáver putrefacto en el sótano de una casa recién pintada. Y Sarchie empieza a atar cabos y a ver la sombra del maligno por todas partes. Completan el cuadro un sacerdote poco ortodoxo especializado en ¡exorcismos! interpretado Édgar Ramírez, la mujer del atormentado poli, encarnada por Olivia Munn, y su hija.

Derrickson (Sinister, Ultimátum a la tierra) vuelve a crear un collage de géneros con esta mezcla de thriller policíaco, película de terror sobrenatural con exorcismos y slasher. Porque la cantidad de sangre, tripas, bichos, gusanos, miembros rotos y personajes poseídos por diabólicos contorsionistas es importante. Del mismo modo que el uso (y abuso) de todos los trucos del libro de cómo hacer al espectador saltar de la butaca.

Por ello es posible que los fans del género se sientan decepcionados con tanta bombilla fundida, las constantes risas infantiles en la cabeza de Eric Bana o la tormentosa atmósfera de la película. Pero el resultado es creíble y efectivo.

En su favor, es necesario señalar que Líbranos del mal se esfuerza por explicar lo que pueden parecer incoherencias al espectador inexperto. Como por ejemplo, las inscripciones demoníacas que evidentemente aparecen en la película. “Se trata de una mezcla de persa y latín, algo habitual en la zona durante la dominación romana”, cuenta el ilustrado cura, un atractivo ex yonqui salvado por la fe que incluso parece un tío guay gracias a Édgar Ramírez.

Entre las sorpresas, destacar las increíbles cualidades para las escenas de acción de Joel McHale, a quien los fans de Community casi tendrán problemas para reconocer. O el poseido Sean Harris, que borda la impactante escena final. Porque el talento de Olivia Munn, la verborreica Sloan Sabbith de The Newsroom, es completamente malgastado con un personaje, el de la mujer ignorada por su atribulado marido policía, visto mil veces.

A pesar de que patina a ratos, Líbranos del mal mantiene el interés del espectador a lo largo de sus dos horas de metraje, sorprendiendo por igual a fans del terrror y el thriller como al público en general.

A modo de conclusión, una reflexión personal. Quizá la mejor forma de evitar que un espíritu maligno entre en tu casa es no comprar nunca jamás una caja de música con un payaso dentro a tu hija. Otro recurso que también aparece en la película. Ahí lo dejo.

Valoración

Una película atractiva que combina thriller policíaco, terror y exorcismos con mucha sangre, los imprescindibles posesos contorsionistas y un inquietante misterio. Ni más ni menos.

Hobby

72

Bueno

Lo mejor

El sacerdote de Édgar Ramírez. Los matriculados en "exorcismo" subirán gracias al actor.

Lo peor

Que Break on Through (To the Other Side) de The Doors suena CONSTANTEMENTE.

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