Análisis

Crítica de El médico

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: El éxito de ventas de Noah Gordon salta a la gran pantalla preservando el título de la novela. El médico nos presenta a Rob Cole, un niño huérfano que es adoptado por un barbero y cirujano que le enseña el oficio. Durante años recorren Inglaterra montando espectáculos para atraer al público, hasta que conoce a Benjamin Merlin, un médico judío al que pronto admirará y que le descubrirá a su mentor, el científico persa Ibn Sina (Avicena).2013 - DIRIGIDA POR: Philipp Stölzl - PROTAGONIZADA POR: Tom Payne, Olivier Martinez, Stellan Skarsgård, Ben Kingsley, Emma Rigby, Michael Jibson, Elyas M'Barek, Makram Khoury, Dominique Moore y Fahri Yardim. Ya en cines.

Tom Payne es, en El médico de Phillip Stölzl (El último testigo), Rob Cole, un niño que queda huérfano a los nueve años después de que su madre sucumba a "la enfermedad del costado". Tomado como aprendiz por un barbero (Stellan Skarsgård, Los vengadores) que ejerce a su vez de curandero y rudimentario cirujano, irá aprendiendo el oficio mientras que, a la vez, irá descubriendo cómo aplicar su don para pronosticar la muerte de aquellas personas que están sucumbiendo a una enfermedad.

Aunque al principio absorbe la información como una esponja, su curiosidad por aprender más acerca del funcionamiento del cuerpo humano y de las técnicas de sanación le lleva a interesarse por el mentor de Benjamin Merlin, un médico judío que cura la ceguera del barbero. Él es Ibn Sina (Ben Kingsley) y ejerce como médico y profesor en la lejana Persia, lo que le llevará a embarcarse en un viaje espectacular haciéndose pasar por judío. Los sueños del joven Cole se trasladan a la madraza en la que podrá conocer al legendario sabio y establecer con él una relación de maestro-alumno muy profunda.

Cuando conocemos al niño huérfano que se nos presenta en la insalubre ciudad de Londres del siglo XI pronto descubrimos esa capacidad especial que le hará tratar de lidiar contra la muerte, la tarea más ardua a la que se enfrenta un médico y que es, precisamente, el acicate que le lleva a tratar de ir más allá, de comprender por qué su madre sucumbió y por tanto de reconciliarse con su pasado.

Por supuesto, quienes tengan reciente la lectura de la novela encontrarán abundantes diferencias respecto al texto, sobre todo debido a la simplificación de las motivaciones personales de Cole y al desarrollo de su vida desde que consigue llegar a Ispahán, pero Stölzl se anota varios tantos al conseguir captar la esencia de varias tramas fundamentales en la novela: la dificultad de congeniar fe y ciencia (algo que a día de hoy sigue siendo plenamente vigente) y el choque de diferentes culturas como son la musulma, la judía y la cristiana cuando tienen que convivir.

Sin lugar a dudas uno de los pasajes más intensos es el que lleva al joven aprendiz de médico a dar un salto cuantitativo adoptando un riesgo fabuloso cuando decide realizar una autopsia para comprender el funcionamiento y la anatomía corporal del ser humano y poder así diagnosticar y prevenir enfermedades, lo que le lleva a ser acusado y juzgado por nigromancia.

En general todas las interpretaciones del elenco de la película son acertadas pero en concreto sorprende el registro que exhibe Olivier Martinez, que da vida al sultán de Ispahán y viene a condensar en su papel varias etapas diferentes como son el orgullo del poder, la cultura del exceso pero también la fragilidad ante la aparición de la enfermedad y el fanatismo. Como bien dice Cole, un hombre digno de ser recordado como tirano y libertador a un tiempo.

Por el contrario Ben Kingsley, que físicamente encarna a Ibn Sina de manera estupenda, no termina de dar todo lo que podría a través de su personaje y eso que goza de planos dignos de los cuadros de Rafael como "La escuela de Atenas".

La fotografía, la planificación del rodaje y la dirección artística, aunque un tanto teatral, es una de las grandes bazas de esta producción, en la que se aúna mucho talento para dar a la cinta un acabado visual imponente que muchos han comparado con las grandes producciones hollywoodienses de los años 50 y 60.

Más amable en su resolución que la novela, finalmente El médico tiene cierto aroma a cuento de los de "Las mil y una noches", una referencia en la película para aquellos a los que nos sigue gustando que nos susurren viejas historias cuando no podemos dormir. Y así pasan 150 minutos de metraje sin que apenas nos demos cuenta, ¿quién no viaja a Persia así?

Valoración

Nunca es sencillo llevar al cine una novela tan aclamada como "El médico" de Noah Gordon. Aunque simplificando notablemente la trama, Stölzl hace un buen trabajo embarcando al espectador a un viaje por el siglo XI que le atrapa por completo.

Hobby

72

Bueno

Lo mejor

La producción y que la película dure 150 minutos y no se haga larga en absoluto.

Lo peor

La adaptación es bastante libre, aunque recoge parte de la esencia del libro.

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