Análisis

Crítica de Noé

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Noé relata cómo el protagonista comienza a tener unas terribles visiones que le advierten del fin del mundo. Con el afán de salvar a los justos, Noé y su familia construirán el arca que albergue al legado de la creación aunque también tendrá que defenderse del resto de humanos que intentar arrebatarle su embarcación.2014 - DIRIGIDA POR: Darren Aronofsky - PROTAGONIZADA POR: Russell Crowe, Emma Watson, Jennifer Connelly, Logan Lerman, Ray Winstone y Anthony Hopkins. Ya en cines.

Cuando vas a ver una película de Darren Aronosky tienes que tener muy claro que no vas a enfrentarte a una narración sencilla y que las metáforas visuales y la forma en la que cuenta la historia puede ser confusa, pero el destino, el mensaje final, está muy claro a pesar de todo. Aquí tenéis el tráiler.

A la vista de su filmografía anterior, seguramente Noé no es la cinta más brillante del realizador, es más, es, a pesar de su grandilocuencia, la menos potente, y no será porque no ponga toda la carne en el asador, sino, precisamente por su indefinición a la hora de abordarla. El guión titubea desde su comienzo balanceándose entre varios géneros: la fantasía, la epopeya bíblica, el conflicto histórico... Lo que hace muy difícil que el espectador consiga empatizar con el protagonista, Noé, o llegar a sentirse afectado por las duras decisiones que tiene que tomar y que componen en suma el corazón de la historia.

Una segunda oportunidad

Está claro que Aronofsky apuesta por el lenguaje cinematográfico puro y duro, sobre todo porque las revelaciones del creador a Noé se muestran en su forma más onírica, restándoles literalidad. El cometido de Noé es salvar a los justos y los milagros de la creación, pero no escucharéis en ningún momento las instrucciones con las que contaba para realizar este trabajo: "entrarás en el arca tú y tu esposa, tus hijos y las esposas de tus hijos contigo. Meterás en el arca una pareja de todo ser viviente, o sea de todos los animales, para que puedan sobrevivir contigo; tomarás macho y hembra".

En su lugar veréis directamente cómo eso sucede, aunque el abultadísimo presupuesto de la película no se vea refrendado con unos dignos efectos digitales que doten a estos momentos del realismo que se esperaba de ellos.



La evolución temporal de Noé también muestra distintas lagunas (valga la redundancia acuosa) si bien los tres momentos que se muestran en time-lapse, uno a modo de elipsis temporal que nos lanza hacia el futuro, otro en el que se muestra la creación del universo  y otro que viene a revelarnos lo poco que hemos cambiado a lo largo del tiempo, son los momentos estéticos más hermosos y acertados del metraje.

Noé: el padre de la Humanidad

¿Por qué Noé? ¿Por qué la elección del título, del personaje principal y de un perfecto Russell Crowe para interpretarlo? Porque gracias a su entrega a su misión por una parte, y, por otra, a su piedad, se considera el gran padre de toda la Humanidad, aún a riesgo de que ésta sea capaz de volver a cometer los mismos errores que sus antecesores.

En no pocas ocasiones Aronofsky ha expresado su obsesión respecto a este personaje, por lo que lo dota de una personalidad realmente compleja en la que Crowe trabaja con precisión de relojero para mostrar su evolución: desde la resolución inicial a la zozobra ante el desastre pasando incluso por la crueldad más absoluta por la que está dispuesto a dejarse arrastrar para cumplir su palabra (hablamos del cénit de la película).

En sus manos, la decisión más importante del mundo: volver a crear un nuevo paraíso libre de pecado o salvar a su familia y permitir que el ser humano, con todos sus defectos, vuelva a multiplicarse como el resto de las especies que se salvan del diluvio universal.

Ideas para recordar... y momentos para olvidar

Aronosfky se mete en un pequeño jardín (y no me refiero al del Edén) al tratar de retrotraerse a tiempos pretéritos, sobre todo al introducir a los Vigilantes, enormes seres de piedra condenados por su traición al ayudar a los hombres, o al tratar de diferenciar la casta de Noé, hijo de Lamec y nieto de Matusalén, del resto de sus contemporáneos por cuyos pecados la naturaleza ha sido esquilmada, los recursos agotados y la violencia ha desatado la ira del creador (y de aquí ha venido la gran polémica, de hecho).

Una de las formas de mostrar su pecado es la de consumir carne. De hecho el famoso fruto del pecado se muestra como un rojizo y palpitante corazón. Como decíamos, las metáforas son fundamentales a la hora de analizar esta película. Otra de las más recurrentes es la de la tierra como fuente de vida y redención o la del agua como arma de destrucción, lo que nos remite no solo a las escrituras sino a multitud de relatos de todas las civilizaciones.

En el plano de la fotografía, las tonalidades terrosas y grises son las grandes protagonistas de Noé y las luces bajas, que buscan aportar verosimilitud, las más habituales. ¿Qué chirría? De nuevo, los efectos digitales, los elementos fantásticos... que te sacan de la película. Y, por momentos, el tono, que resulta tan mastodóntico en su concepción que hace complicado seguir una trama, que, por momentos se enrevesa sin motivo aparente a pesar de la sencillez del meollo de la cuestión. Por cierto, la banda sonora recuerda en muchos momentos la de La fuente de la vida, aunque desde luego en aquélla resultaba vibrante y en ésta demasiado efectista.


Y en cuanto a las interpretaciones, Jennifer Connelly y Emma Watson tienen momentos dramáticos estelares mientras que Logan Lerman y Douglas Booth (muy guapo, pero es una estatua) aportan precisamente lo contrario. La presencia de Anthony Hopkins es casi anecdótica. Así que la misma irregularidad que se ve en la propia película se transfiere al plano de las actuaciones.

Aronofsky es uno de esos realizadores, que, en su progresión cinematográfica ascendente, parecen ir perdiendo fuelle. Con menos presupuesto e incluso cuando contaba con poquísimos recursos, era capaz de articular relatos apasionantes. Quizás y solo quizás, debería "volver a casa" y tratar de recuperar esa senda como en esos momentos "cine de autor" que os comentaba en los time-lapse. Añoro las películas con las que nos deja clavados en la butaca.

Valoración

Irregular epopeya que cuenta con momentos muy metafóricos y cargados de significado y otros que no terminan de enganchar al espectador. En ocasiones naufraga en sus propias aguas.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Las interpretaciones de los actores principales, la utilización de time-lapse y algunos mensajes.

Lo peor

El defectuoso trabajo digital y el mix de géneros.

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