Análisis

Crítica de Perdida, de David Fincher, con Ben Affleck

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE Perdida - 2014 - DIRIGIDA POR David Fincher - PROTAGONIZADA POR Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Tyler Perry, Kim Dickens, Patrick Fugit, Carrie Coon y Missi Pyle.ARGUMENTO: Nick y Amy Dunne se disponen a celebrar su quinto aniversario, sin embargo ese mismo día ella desaparece misteriosamente. Tras unos confusos primeros días, la extraña actitud de Nick así como diferentes datos que van surgiendo empiezan a colocarle como sospechoso del asesinato de su mujer.

¿Hasta dónde puede llegar la degeneración de una pareja? ¿Cuántas capas escondemos tras el rostro que mostramos a los demás? ¿Dónde está el límite de los medios para manipular a la opinión pública por conseguir audiencia?  La ácida y exitosa novela Perdida, de Gillian Flynn (altamente recomendable, pero sabed que si elegís leerla antes de ver la película os destripará una historia repleta de sorpresas, y a la inversa) nos responde a estas y a otras perturbadoras preguntas. No es extraño que un director tan fascinado por las historias turbias, complejas y llenas de aristas como David Fincher (Seven, Zodiac, La Red Social, Alien 3) se interesara por el texto y lo convirtiera en película, como ya hizo con su última producción, Millenium, el best seller de Stieg Larsson.

La historia empieza siendo un asunto policiaco, con misteriosa desaparición de por medio, aparentemente con tintes convencionales, a la vez que asistimos a la imagen de la perfección hecha pareja: un hombre y una mujer atractivos, listos, compenetrados, soberbios en su felicidad.. Pero ya desde las primeras secuencias entendemos que algo no encaja en ninguno de los dos asuntos.

Siguiendo con meticulosa fidelidad la novela (no en vano guionista y directora son la misma persona) Fincher nos va llevando por un intrincado recorrido, que funciona como un preciso mecanismo con diferentes capas, que según vamos superando va abriendo nuevas bifurcaciones que conllevan más interrogantes. En otras palabras, cuando todo parece estar más claro, se vuelve más turbio.

El resorte narrativo, que mezcla actualidad con flasbacks más los reveladores apuntes desde el diario de Amy, desgrana poco a poco un mundo de medias verdades y mentiras enormes, de frustraciones y venganzas, de obsesiones, y el gran mérito es que Fincher logra que no nos despistemos en ningún momento mientras vemos absortos cómo mete de lleno el bisturí para hurgar de forma implacable -y muy poco condescendiente- en las relaciones de pareja y en la despiadada fuerza de la sociedad de la información, que impone el jucio sumarísimo de la opinión pública por encima de la mismísima ley. Ya sabéis, importa mucho más cómo te ven que lo que realmente eres. O lo que has hecho...

Con multitud de recovecos, la trama va avanzando agarrada a dos senderos, la investigación policial sobre la desparición de Amy, que tras cada descubrimiento coloca a Nick en una situación más comprometida, y la disección - a través de diferentes enfoques- de la personalidad de Nick y Amy, una pareja aparentemente ideal que tras cinco años de matrimonio ha entrado en crisis. A veces parece más un thiller melodramático y otras un melodrama policiaco. En ambas versiones la película es inteligente y magnética, y con un sentido del humor de lo más oscuro.

En este sentido, hay que dar un premio a quien pensara en Ben Affleck para el papel de Nick Dunne. Quien haya leído el libro le encajará a la perfección esa imagen de chico guapo que no cae bien (y si no que se lo digan a las legiones que se han opuesto a que sea el próximo Batman en Superman vs Batman), aunque en este caso es con razón: su personaje es un auténtico capullo: mentiroso, arrogante, displicente y un poco imbécil... Y, la verdad, Affleck realiza un trabajo muy competente, hasta el punto de que cuando las cosas se le ponen feas llegamos a empatizar con él. Aun así queda algo por debajo del contundente retrato de su esposa, interpretada con rabia por la actriz Rosamund Pike (os sonará de Jack Reacher o Ira de Titanes). La Amy que construye nos resulta tan "Asombrosa" (parafraseando los libros que hacen millonaria a su familia) que consigue provocarnos compasión y helarnos la sangre en la misma secuencia varias veces en el film.

Fincher nos mantiene pegados a la pantalla (¡casi tres horas!) con pasmosa facilidad, mediante un aparente perfil bajo, sin estridencia, con una puesta en escena elegante y sobria, en la línea de lo que vimos con Zodiac (uno de sus trabajos que más me gustan) o Millenium, y logra que el relato fluya inyectando las dosis exactas de información en cada momento y a través de múltiples vías, y dejándonos de piedra con continuos golpes de efecto insertados con precisión de cirujano. Todo ello bajo los sonidos estridentes de una banda sonora de lo más atípica, sin melodías, como si fuera el reflejo de la distorsión de unas vidas cuyo núcleo está necrosado.

Me quedo con ganas de que hubiera desarrollado más algunos de los personajes secundarios, pues solo Go, la hermana de Nick, está espléndida como el soporte incondicional de su hermano, pero otros como los detectives Boney y Gilpin o el abogado Tanner Bolt daban para bastante más.

Percibo también que ciertas partes del desenlace resultan más sólidas en la novela, sin que, eso sí, el escalofriante final resulte en absoluto mancillado, porque no queda ninguna duda de lo que verdaderamente importa dentro de este sofisticado laberinto.

Fincher y Flynn han sabido llevar la perversa y malintencionada novela de la segunda a la gran pantalla con brillantez, manteniendo la mala baba y acertando de pleno con los dos protagonistas, un elemento no menor dado que de ello depende la credibilidad de todo el relato.

Os dejo con el trailer de la película para que os vayáis empapando del retorcido puzle que nos propone Fincher.

Valoración

Fincher adapta con brillantez la retorcida novela de Gillian, envolviendo con la apariencia de un thriller la cara más podrida de las relaciones de pareja y de los medios.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Los protagonistas. El guión lleno de sorpresas. El complejo y preciso entramado narrativo.

Lo peor

Algunas secundarios son más planos que en la novela.

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