Análisis

Crítica de RoboCop (Paul Verhoeven, 1987)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En RoboCop Alex J. Murphy, agente de policía de Detroit, es asesinado en acto de servicio. Para acabar con la delincuencia en la ciudad, las autoridades aprueban la creación de una máquina letal, mitad robot, mitad hombre, a la que llaman RoboCop, y para fabricarla utilizan el cuerpo de Murphy. El experimento parece un éxito, pero el policía, a pesar de estar muerto, conserva la memoria y decide vengarse de sus asesinos.1987 - DIRIGIDA POR: Paul Verhoeven - PROTAGONIZADA POR: Peter Weller, Nancy Allen, Kurtwood Smith, Miguel Ferrer, Ronny Cox, Dan O'Herlihy, Robert DoQui, Paul McCrane, Ray Wise, Jesse D. Goins, Felton Perry y Del Zamora.

La historia de RoboCop es archiconocida: el agente Alex Murphy (Peter Weller) es asesinado brutalmente y su cuerpo utilizado para ser convertido en un híbrido robótico, "el perfecto policía", en base a cuatro directrices: servir al bien común, proteger al inocente, preservar la ley y no atacar a los directivos de empresa que lo ha creado: la OCP (Omni Consumer Products). ¿No os recuerda un poco a las leyes de robótica de Isaac AsimovSin embargo y a pesar del borrado de su memoria, recupera recuerdos, lo que le lleva a buscar venganza.

Bueno, amigos, estamos en 1987, cuando Paul Verhoeven ya llevaba haciendo trabajos de cine y televisión más de diez años. Se trataba de la primera película del director holandés en Estados Unidos, si bien no la primera en lengua inglesa, ya que en el 85 había dirigido Los señores del acero, protagonizada por Rutger Hauer. Con él, por cierto, quiso contar de nuevo para el papel de Murphy, oferta que el intérprete declinó.

Con un guión coescrito por Edward Neumeier (quien dijo haber concebido la historia tras ver un cartel de Blade Runner) y Michael Miner, se propuso sacar adelante un proyecto bastante complejo para el estado de desarrollo de los efectos especiales del momento. Dispuesto a no arredrarse ante nada, decidió ser inteligente y echar mano de los medios que tenía. Dos fantásticos ejemplos: la técnica de stop-motion para animar los ED-209 y las cámaras infrarrojas "caseras".

Como bien sabéis, el lujo de construir a tamaño real grandes robots es algo que hemos empezado a ver hace tres días (ahí tenéis el caso de Lobezno inmortal), pero antes el mundo del cine era mucho más artesanal. De ahí que se optara por animar plano a plano a los robots-policía que aparecen en la película.

Aquello tenía su miga incluso para el veterano animador Phil Tippet, porque uno de los grandes problemas es que no podían subir y bajar escaleras sin desequilibrarse, algo que sigue siendo a día de hoy un quebradero de cabeza para los expertos en robótica. De ahí que una de las escenas más famosas de la peli es ver al ED-209 eliminado por... ¡doce escalones!

Por otra parte, el modo de visión por la huella de calor fue recreado utilizando pintura corporal fluorescente en el cuerpo desnudo de los actores que desfilaban sobre luz negra, algo mucho más barato de ejecutar que hacerse con un espectrómetro en aquel momento.

El personaje principal se inspiró en parte en el antihéroe Juez Dredd y en el superhéroe de Marvel ROM (que, a su vez, era originalmente un muñeco de acción). De hecho hay dos referencias en la película a éste último: cuando aparece en una pantalla durante un atraco y en un flash-back del hijo de Murphy.

El diseño original de RoboCop se basó en el personaje de la serie japonesa Uchuu Keiji Gavan, la primera de la saga de Metal Hero. La estructura se fabricó con titanio y se recubrió de kevlar, siendo finalmente el color gris metalizado el elegido para el exoesquetelo (en principio se barajaba el azul pero daba demasiados reflejos en cámara). Rob Bottin, que acababa de terminar los efectos especiales de La cosa, fue el encargado de su diseño y contó con un millón de dólares de presupuesto para ello. Había seis en total: tres con buen aspecto y tres dañados y eran las piezas más caras del set de rodaje.

Los apartados técnicos son una maravilla si tenemos también en cuenta la fabulosa banda sonora de Basil Poledouris, aunque sin lugar a dudas, lo mejor de la película, pero con mucho, es su subersivo sentido del humor, totalmente ácido y corrosivo hacia la sociedad de consumo y los medios de comunicación así como la burda manipulación de las grandes empresas (y todo eso con un look ochentero que haría palidecer a la Alaska de La bola de cristal). No tienen desperdicio los anuncios comerciales del juego Nukem que se intercalan a lo largo del metraje ni los partes de noticias.

 

La violencia descarnada, cruel y hasta un tanto gore, es otra de las tónicas dominantes de la película, pero fue superada por el primer guión de la segunda, de quien se hizo cargo Frank Miller y que cayó como una bomba hasta el punto de que fue censurado y reescrito.

Nos encontramos a todas luces ante un clásico de la ciencia-ficción, una película digna hija de su tiempo pero que además tiene un sello autoral inconfundible y ha dejado una impronta en la historia del cine importante, sobre todo debido a la enorme cantidad de fuentes de las que bebe.

Además de las dos cintas que se estrenaron a posteriori, y como icono pop por excelencia, el robot-policía fue protagonista de dos series animadas: RoboCop: The Animated Series y RoboCop: Alpha Commando además de hacer sus pinitos en el mundo del cómic desde el que se inspiró en la película y fue creado por Javier Saltares y Alan Kupperberg hasta los de Marvel y Dark Horse.

Quizás ahora, si la revisitáis, habrá cosas que os harán hasta gracia, como en el caso de Desafío total, pero os aseguro que el viaje de retorno al pasado merece muchísimo la pena. Os dejo el tráiler honesto de Screen Junkies para que refresquéis la memoria y os echéis unas risas a costa de vuestros recuerdos de una película con la que todos hemos crecido, ¡qué nostalgia! 

Por supuesto, aquí podéis leer la crítica del reboot de José Padilha de RoboCop, en carteleras a partir de este mismo viernes.

Valoración

El inconfundible sello de Paul Verhoeven se deja sentir a lo largo de una cinta cargada de violencia y acción y cuyo humor negro no conoce límites.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Puntazos como que RoboCop coma potitos o el toque gore de las secuencias más bestias.

Lo peor

Aunque los efectos especiales han envejecido mal, ¡qué recuerdos! ¡Viva la artesanía!

Lecturas recomendadas