Análisis

Crítica de Los surfistas nazis deben morir - ¡Putea al redactor!

Por Iñaki San Román
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¡Seguimos enfrentándonos a nuestros mayores temores con Putea al redactor! Vosotros nos decís qué pelis y juegos malos, malos tenemos que analizar y nosotros cumplimos vuestros más bajos deseos. Hoy nos enfrentamos a Los Surfistas Nazis deben morir, engendro de la TROMA alrededor de una banda de surferos mafiosos con esvásticas pintadas en la cara. ¿Horror infumable o guilty pleasure? ¡Analicémoslo!

Soy un bocachancla. Cuando escuché en la redacción de Hobby Consolas la idea de la sección Putea al redactor, me pareció fantástica y súper disfrutable. ¡Qué buenos ratos he pasado entre colegas viendo películas de Serie Z! ¡Qué armonioso descojono contemplar tanto efecto especial hecho en el cuarto de baño! ¡Qué bonita era la idea de degustar algún tesoro escondido recomendado por el público de Hobby Consolas!

 

Claramente os infravaloré, amigos. Y con vuestra petición de Los surfistas nazis deben morir me habéis dado un buen golpe de realidad. Porque yo contaba con ver una película divertida. Y ésta no es divertida. Y me atrevería a decir que no es una película.

 


 Atención, SPOILER: La película es mala que te cagas

En IMDB pone que esta peli la montó Craig A. Colton, pero yo creo que en realidad la editó Mourinho. ¿Sabéis esos partidos en los que sus equipos van ganando uno a cero y se ponen a perder tiempo de todas las maneras posibles? Un tangana por aquí, una falsa lesión por allá… Pues eso, en versión cinematográfica es lo que hacen Los surfistas nazis todo el tiempo. La imagen pasa a ser cámara lenta porque sí, se meten imágenes de archivo a cholón y, para contarnos que un personaje llega en camioneta se deja la cámara fija durante tooooooodo el trayecto de la camioneta hasta que llega, aparca, el chico se quita el cinturón, revisa que tiene todo en los bolsillos y se baja. La próxima vez que estéis en Cannes y gane una película iraní coñazo, mirad orgullosos al director y decidle: “No te flipes. Esto lo inventaron los surfistas nazis”.

 

Durante el visionado me puse a pensar, porque lo bueno que tienen las películas coñazo es que te dejan mucho tiempo para pensar. Y después de crearme una nota mental de que tenía que comprar limones y valorar si me quiero comprar o no la Nintendo NX, caí en la cuenta de que igual es que el director solo tenía material para hacer un corto y lo hinchó a muerte para llegar a la duración de una película.

 

 

Está bien, es comprensible. Tienes una idea potente pero no te da para una película, bien porque no tienes dinero o bien porque la idea de base no te da tanto material narrativo. (Y no miro a nadie, Matrix Revolutions). Lo primero está claro que es así, los pobres hicieron la peli con lo que sacaron en el metro vendiendo Huesitos. Impagable el momento en el que una voz en off de una radio dice que “La anarquía reina en las playas” sobre un plano de una playa ABSOLUTAMENTE VACÍA. 

 

Lo segundo es lo que tiene delito. Porque vale que “surferos nazis” no es que sea un high concept de los que hacen que te persigan todos los estudios de Hollywood, pero seguro que daba para algo más. La película tiene dos tramas: La de toda la vida de “quiero ser la banda más peligrosa y me cargo al resto” (léase como “el resto” a los surferos samurais, que son dos chinos que parecen no saber qué hace una cámara apuntándoles) y una de venganza de una señora negra cuyo hijo ha muerto a manos del cabecilla de los surfistas nazis. 

Atención, SPOILER: El guión da asco. Las tramas no se entienden y las situaciones son increíbles

Vale, compramos barco, la serie Z no tiene guiones redondos. Pero sí que tiene cachondeo, y a Los surfistas nazis le falta por todos los lados. Cabría aprovechar un poquito más que los protas son nazis para hacer una metáfora política, aunque sea muy simple (Como, por ejemplo, en Zombis nazis). O igual podría hacerse más comedia con el matrimonio de Adolf y Eva, teniendo tan ilustres referentes. O al menos uno podría imaginar que la venganza de la prota tenga más miga, teniendo en cuenta que los malos son nazis, y ella es negra. ¿no? Pues no. La película no tiene ni una sola idea original, y se basa en escenas de peleas porque sí y escenas de diálogo despachadas con prisa. 

 

 

Por no haber, no hay ni casquería ni sexo, material en el que se basa el cine trash en general y la TROMA en particular. Viniendo de la productora de films tróspidos como El Vengador Tóxico o El condón asesino, uno esperaría que Los surfistas nazis tuviera un poco más de desmelene, pero el gore se limita a dos escenas, y el destape, a cuatro tetas metidas sin ton ni son y a un tipo que se pasa la película con el pecho descubierto y al que dan ganas de echarle Nivea, porque conforme avanza el (soleado) metraje se va poniendo cada vez más rojo. 

 

¿Es que la película no tiene nada bueno? Tampoco es eso. Cumpliendo la máxima que hasta del mayor horror se pueden extraer diamantes, la cinta nos deja dos escenas divertidas: La del surfero macarra que tiene una pataleta porque su madre no le deja ir a matar gente con Adolf (merece la pena ver la peli solo por ese momento en el que va a escaparse por la ventana y su madre aparece de debajo como un muppet para frenarle) y la presentación de los surferos como “gente con maldad”, que se sintetiza en una señora cargando una sandía y un macarra con un abrigo negro lleno de esvásticas arrebatándosela al más puro estilo Mortadelo.

 

Si la película hubiera ido más por ahí (y no soy irónico) todos lo habríamos agradecido. Sin embargo, a uno no le extraña que mucha gente la considere la peor película de la historia. Lo raro es que el director, Peter Gregory, tuviera la oportunidad de dirigir una segunda película, Young Goodman Brown, en 1993.

Atención, SPOILER: A mi no me liáis para ver esa. Anda y que os den

¡Llega el momento de la venganza! La siguiente película que veremos en Putea al redactor será Birdemic: Shock and Terror, otra joyita guapa, guapa. ¡Ahora os toca a vosotros decidir neustro triste futuro! Seguid proponiendo películas y videojuegos para que analicemos. ¡Os recuerdo que tienen que ser malas, dolorosas y vomitivas, si no, no mola! Haced de nuestra vida un infierno en los comentarios de aquí abajo.

Valoración

Con un buen guión, se puede hacer una mala película. Con un mal guión, un mal director y malos actores se puede hacer un acto terrorista.

Hobby

10

Malo

Lo mejor

El robo de la sandía

Lo peor

Podrían ser surfistas nazis como surfistas Rocieros. Da todo igual.

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