Análisis

de Blob 2 nos invita a pintar su análisis

Por Óscar Díaz
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Elegir color, mezclar, pintar y volver a empezar. Cualquiera que haya estrenado casa se puede haber visto en esta tesitura. Incluso hay quien no para de cambiar el color de sus habitaciones. Algo que parecen compartir los responsables de de Blob 2. Pero, bueno, con terapias como este juego, no nos importaría tener esos hobbies.

Con un mundo que conocimos en Wii y que sufrió mucho para destacar en su catálogo, esta segunda entrega de de Blob llega con una base sólida. Y seguimos con el tema de la pintura y las capas, porque es de lo que trata el juego. Sin embargo, esta vez tenemos versiones para varias plataformas, desde Nintendo DS a Xbox 360, PS3 y, por supuesto, de nuevo Wii. Toda una apuesta que THQ confía en que se acerque a un público más numeroso y variado que su primer título. En cada máquina, además, hace uso de características propias de ella, como el control por movimientos o el enfoque totalmente plataformero 2D en DS.

Pintar, pintar, pinta sin parar

A pesar de unas ventas discretas, de Blob tenía muchos puntos a su favor y un gran hándicap. Para empezar, se trataba de un juego de plataformas en 3D, que recibía la inspiración de otros muchos. Pintar un mundo gris y saltar de un lado a otro, quizá no fuera original. Ni tener que usar la muñeca para saltar era una solución cómoda y efectiva. Pero, lo más difícil para de Blob fue competir con un fontanero regordete y con bigote. ¿Ganar a Mario en su terreno?

El problema era darle personalidad a una bola gelatinosa que a la mínima se llena de pintura y lo decora todo. Para eso, en esta segunda entrega vuelven las animaciones llenas de humor. Los personajes son los habitantes de un mundo que ha perdido el color, debido a las maquinaciones de un megalómano con muy malas intenciones. Tras una apariencia infantil y diseños muy sencillos, se esconde la lucha de clases y algo muy de actualidad. Acabar con los gobernantes autoritarios, las modas y la presión social son las bases del argumento. Uno que se lleva bastante peso en de Blob 2 y que hará las delicias de los mayores, mientras los pequeños de la casa se quedarán sólo con la parte jugable.

Los primeros niveles del juego nos sirven de recuerdo o de introducción al mundo de de Blob. Aunque el protagonista, Blob, se acompaña de un robot, este sólo cobra importancia en los modos para dos jugadores. En ellos tenemos un sucedáneo de lo que nos daba Mario Galaxy, aunque en de Blob 2 la experiencia es mucho más descafeinada. Consiste en apuntar y disparar con el segundo mando, poco más.

Conforme nos llenamos de color y nos acercamos a cualquier superficie, suelo incluido, la vida vuelve al mundo. Podemos hacer mezclas y extender la alegría por donde pasamos. Contamos con tonos básicos, sus mezclas e, incluso, todo el arcoiris para evitarnos tener que elegir. Bonito, ¿verdad? Incluso hay motivos especiales que dan algo más de variedad a las cosas y algunos elementos tienen que llevar un color concreto. Bueno, nadie había hablado de la anarquía total, sólo de luchar contra la imposición del color gris.

Las 2D al poder

El juego se divide en niveles que se corresponden con zonas de las islas en las que hemos ido a parar, mientras perseguíamos a Comrade Black y los Inkies. Pero las diferencias entre estos no se limitan a los edificios, calles y paisajes naturales que veremos en ellos, sino que podemos considerar los primeros cuatro como un tutorial demasiado largo. En un principio, nos limitaremos a pintar el mundo 3D (por cierto, tanto en Xbox 360 como PS3 se puede seleccionar visión estereoscópica para pantallas compatibles). El control ha mejorado bastante respecto a de Blob y ahora sólo usamos un botón para saltar. Tanto en PS3 con Move, como en Wii, todo es sencillo e inmediato al movernos de una plataforma a otra. Algo que con mandos más tradicionales, como el de Xbox 360, carece de secretos.

Pero, una vez que nos hacemos a los controles, nos queda la tarea de seguir practicando. Elegir objetivos y puntos de aterrizaje, atacarlos o lanzarnos con precisión, llenarnos de pintura… todo fluye en de Blob 2 de forma casi natural. Pero, si las cosas se quedaran aquí, con enemigos cada vez más complicados, apenas lo diferenciaríamos de su primera entrega. Para poner las cosas realmente interesantes, lo que descubrimos al poco de empezar es que el juego no se limita a ciudades y un mundo al aire libre, por donde campar una vez que lo hemos liberado. Hay misiones optativas y otras más que obligatorias que nos hacen cambiar de perspectiva.

La lucha contra el reloj, que apenas nos pone nerviosos salvo que subamos el nivel de dificultad, pasa a un segundo plano cuando nos metemos en los niveles secundarios. Unas misiones que cambian el ángulo, hacia una tradicional vista lateral, y que nos llevan por escenarios donde abundan los pulsadores de colores. Aquí está lo mejor del juego, con una curva de dificultad que sube con cada nuevo escenario. Al final de muchos de ellos, no sólo habremos descubierto habitaciones secretas, con puntos que recoger, sino algún que otro combate con jefes finales que se las traen. Saltar sobre ellos, usar el color adecuado, hacerlo en orden y descubrir el mecanismo necesario se llevan los mejores momentos de de Blob 2.

En el recorrido por los mundos del juego coleccionaremos varios objetos que nos darán logros, trofeos y, por supuesto, desbloquearán extras en el menú principal. Pero también hay puntos que nos ayudarán a mejorar al protagonista. Blob puede aumentar su número de vidas, que perderemos si nos atrapan y nos llevan a zonas contaminadas, por ejemplo. También subirá el tamaño máximo del personaje, que así aumentará su potencia y accederá a zonas determinadas. Lo contrario, reducirse, también ayudará a entrar en los huecos más pequeños. La potencia de disparo de nuestro compañero crecerá con estos puntos, aunque esta habilidad resulta secundaria en los primeros compases del juego. El escudo y la capacidad de ataque completan el repertorio que podemos comprar tanto en puntos especiales de los mapas como en el menú principal del juego.

Las ideas que aporta de Blob 2 consiguen mejorar lo que ya ofrecía el título original. Sin embargo, hay géneros donde la cantidad, si va acompañada de retos nuevos, nunca parece suficiente. En esta ocaxión hay muchos niveles. Pero se mezclan estilos dispares donde nos habría gustado tener más 2D y menos mundo abierto. Con un poco más de animación en los escenarios que sirven de distribuidores, la cosa habría mejorado. De todas formas, como plataformas, de Blob 2 es muy divertido.

Valoración

de Blob 2 está a buen nivel técnico y de contenidos, con una buena producción, que intenta entretener a jugadores de todas las edades. Algo que consigue cuando llevamos unas horas de partida, pero que nos deja con ganas de más niveles.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Algunos escenarios con vista lateral llegan a ser gloriosos.

Lo peor

Cuesta varios niveles empezar a sacarle jugo y, cuanto estamos en lo mejor, se acaba.

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