Análisis

Dioses de Egipto - Crítica de la película de Alex Proyas

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Dioses de Egipto (Gods of Egypt) - DIRIGIDA POR: Alex Proyas - PROTAGONIZADA POR: Gerard Butler, Nikolaj Coster-Waldau, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites, Courtney Eaton, Chadwick Boseman y Elodie Yung. En cines a partir del 22 de junio.ARGUMENTO: La supervivencia de la humanidad pende de un hilo al tiempo que un inesperado héroe mortal llamado Bek emprende un viaje para salvar el mundo y rescatar a su verdadero amor. Para tener éxito, deberá contar con la ayuda del poderoso Dios, Horus, formando una improbable alianza contra Set, el despiadado Dios de la oscuridad.

Tras el visionado de Dioses de Egipto solo puede quedarte una idea en la cabeza: Alex Proyas, el director de títulos tan emblemáticos como El cuervo, Dark City o Yo, robot ha tocado fondo. Y no en sí porque la película sea mala (que lo es) sino porque es inconcebible que no se haya dado cuenta en ningún momento del proceso de producción, especialmente a la hora de introducir las toneladas de efectos especiales injustificables y decidir el montaje final... Hay hasta problemas de continuidad entre planos, de escala de personajes...

Evidentemente si quieres ver a dos dioses partiéndose la cara y transformados en bestias legendarias necesitas CGI pero ¿por qué meter elefantes que parecen dibujos animados? ¿Por qué alargar el metraje de una película de aventuras ligera más allá de las dos horas? Y sobre todo, ¿por qué tomarse tan en serio una película que aspira a ser la clásica peli de aventuras?


El guión original de Burk Sharpless Matt Sazama narra la historia de Bek, un ladrón que se alía con los dioses para vivir una odisea que le permita recuperar a su amada Zaya del inframundo. Horus (Nikolaj Coster-Waldau), partirá junto al humano para vengarse de su tío Set (Gerard Butler) después de que éste mate a su hermano Osiris. Geoffrey Rush, por su parte, encarna a Ra, dios del sol y padre de ambos.

 

El cine se basa en convenciones, pero, en los últimos tiempos, estamos asistiendo a una verdadera revolución en el seno de Hollywood respecto a la diversidad étnica y sexual en el cine. En los años 50 nos colaban en Los amores de Carmen a Glenn Ford como un soldado navarro enamorado de una sevillana a la que daba vida Rita Hayworth (¡!) pero a día de hoy escuece que no veas que casi todo el reparto de una película basada en la mitología egipcia sea caucásico.

 

No es (solo) una cuestión de verosimilitud histórica, porque, de hecho, esta cinta nos traslada al Egipto de la mitología y en gran parte su argumento cabalga entre la aventura y la fantasía épica, sino de corrección política y de respeto hacia lo que se narra. ¿Gastas 140 millones de dólares en efectos especiales, decorados y tocados y no caracterizas a los personajes?

 


 

Proyas se ha revuelto contra la crítica: "A menudo, las buenas críticas vienen muchos años después de que la película se haya estrenado. Supongo que tengo la habilidad de llevarme mal con los críticos; siempre lo hago. Esta vez, por supuesto, tienen grandes hachas para afilar; pueden destruir mi película mientras intentan que sus pálidos culos parezcan políticamente correctos mientras gritan: '¡limpieza blanca!'".

 

Pero es que en esta ocasión los problemas que acusa el film es probable que se agiganten con el paso del tiempo y hacen que la cuestión de las cuotas de pantalla sea una mera anécdota: está completamente anticuada y si los propios efectos digitales se ven ya caducos y oxidados, dejar que pasen los años solo agravará la recepción de Dioses de Egipto. Además crítica y público están en sintonía: el castañazo en la cartelera estadounidense ha sido de aúpa con una recaudación el primer fin de semana del 10% del coste total.

 


Si dejamos de lado la forma y vamos al fondo tampoco encontremos mucho brillo más allá del de la sangre de los dioses: la trama es infantiloide, simplona y muy estereotipada. Con grandes amores, malvados personajes y un viaje que nuestros héroes deberán realizar para... ¡salvar a la dama y al mundo! Muy original. 

Por otra parte si eres un amante del Antiguo Egipto y te enfrentas a la cinta con una actitud muy indulgente también vas a encontrar aspectos interesantes y artísticos como algunos tocados femeninos (Neftis, Hathor) o la plasmación del trabajo de Ra desplazando el disco solar y en constante pugna con Apofis; eso sí, narrativamente, emborrona un poco la acción principal.

Lo que más se echa en falta en la película es el sentido del humor: solo el personaje de Bek (Brenton Thwaites) aligera un poco el tono de una historia que recuerda a un cruce de Indiana Jones y El rey escorpión sin ese eje principal que es el vehículo de la comedia. También habría sido recomendable que los papeles femeninos no fuesen casi en exclusiva de lucimiento personal ya que ni Elodie Yung ni Courtney Eaton ni mucho menos Emma Booth consiguen encontrar un peso específico más allá de deslumbrar con su belleza (y sus escotes).

Me niego a caer en el descalificativo burdo, en el insulto y exabrupto porque creo que la película partía de una premisa interesante: poner en pie una historia fantástica tomando los elementos más atractivos de la mitología egipcia y reelaborándolos para revestirlos de un acabado visual impactante y arrollador y porque además el trabajo de tanta gente se merece un respeto. Decepcionante, sí; basura infecta, no, o al menos a mí no me ha enfadado hasta ese extremo.

El experimento ha salido mal y eso no admite disculpas, con un buen reparto desaprovechado y un montón de recursos desperdiciados, pero quienes busquen un entretenimiento pueden pasar el rato en el cine sin mayores pretensiones sabiendo que no alcanzará ni la cota de placer culpable... Firme candidata a arrasar en los Razzie...

Valoración

Sobredimensionada en el plano de los efectos especiales, esta epopeya que bebe de la mitología egipcia no justifica la fortuna invertida en ella. Y aún así tiene momentos disfrutables.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

La plasmación de algunas ideas mitológicas como el carro de Ra o el ojo de Horus.

Lo peor

Es demasiado larga, con momentos un poco tediosos y unos FX terribles.

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