El fundador
Análisis

El fundador - Crítica del drama empresarial sobre los orígenes de McDonald's

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de El fundador, el drama empresarial sobre los orígenes de McDonald's filmado por John Lee Hancock y protagonizado por Michael Keaton y Laura Dern.

La justicia poética existe y a veces viene empacada en forma de película para resarcir las grandes injusticias de la historia. ¿Quién no conoce McDonald's? Ni siquiera el documental Super Size Me consiguió rebajar el nivel de popularidad de una de las cadenas de alimentación rápida más extendidas por el planeta y todo un símbolo nacional estadounidense.

John Lee Hancock bucea en El fundador por sus comienzos para descubrirnos una pequeña sorpresa: los iniciadores del negocio que le dieron su apellido a su restaurante no son quienes se han lucrado de su inmensa expansión y su increíble éxito comercial.

La película, inspirada en hechos reales, nos desplaza a los años 50 cuando Raymond Kroc no es más que un viajante de poca monta que recorre Estados Unidos tratando de vender batidoras. Un pedido inusual le lleva al sur de California. Allí conoce a los clientes que le han encargado media docena de batidoras, son los hermanos Dick y Mac McDonald. Ambos dirigen una innovadora hamburguesería que tiene gran afluencia de público.

Se trata de un autoservicio con un menú limitado a hamburguesas, patatas fritas, refrescos y batidos, y cuyo servicio es ultrarrápido: hamburguesas perfectas en 15 segundos. Su calidad y su trato es excepcional y el sistema supone revolución a nivel de atracción de clientela ya que consigue la atención de las familias.

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Kroc queda impresionado y ve una gran posibilidad de negocio. Calcula las ganancias de poner franquicias a lo largo del país, claro que los McDonald no están interesados en hacerlo ellos mismos. Así que Kroc les compra los derechos exclusivos para vender el método McDonald’s. Con una combinación de ambición, perseverancia y crueldad, Kroc consigue convertir esta franquicia en el imperio mundial de comida rápida que es hoy y, finalmente, sacudirse a los verdaderos iniciadores del negocio de encima.

Si se le puede poner un pero a El fundador es que se echa en falta la asunción de más riesgos formales, porque de hecho las pequeñas animaciones de fotografías y las concesiones que la narración hace al lenguaje audiovisual son las que contribuyen a darle un toque de color a una trama mucho más oscura de lo que parece en un principio.

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"Un contrato es como un corazón, se puede romper"

Nos hallamos ante el retrato de un empresario carente de escrúpulos y obsesionado con alcanzar el éxito al que da vida un impecable (y antipático) Michael Keaton. Él es Ray Kroc, el hombre que conoció a los hermanos Richard y Maurice McDonald mientras regentaban su revolucionaria hamburguesería en San Bernardino y que terminó arrancándoles de las manos lo que habían ido construyendo a lo largo de los años con unos estándares de calidad inigualables para la época.

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"Si viera a mi enemigo ahogándose le metería una manguera en la boca y abriría el grifo", es una de las frases que le oímos pronunciar. ¿Se puede ser más explícito? La lectura política, ahora que un empresario lidera los Estados Unidos, es escalofriante.

Nick Offerman y John Carroll Lynch funcionan de lujo como parte agraviada en esta situación, en la que funcionan como el polo opuesto a su antagonista: representan el trabajo duro, la experiencia, el proceso de ensayo-error que les lleva a la fórmula del éxito de la que se apropia otro.

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"McDonald's será la nueva iglesia norteamericana"

Y es que Michael Keaton contribuye a crear a uno de los personajes más moralmente censurable de los últimos tiempos en el cine: al principio queremos creer en él, queremos que triunfe pero al final de la película da muestras de una crueldad y una ambición tan desmesurada que nos rompe los esquemas.

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Como poco, El fundador hará a más de uno consumir su Big Mac con cierto remordimiento de conciencia al no saber a quién le está llenando los bolsillos. Al final el capitalismo salvaje es el que se lo zampa todo: puedes pensar que el vencedor en esta pugna empresarial es Ray Kroc pero lo cierto es que más allá del individuo está el sistema que tolera que gente como él se lucre del esfuerzo ajeno y le arrebate hasta su seña de identidad, ¡su propio apellido!, en pro de crear un eslogan eficiente y con el paso del tiempo en un símbolo nacional y un emblema de la globalización. Demoledora.

Valoración

El fundador muestra la perversión del sueño americano con un drama empresarial muy bien desarrollado en el que Michael Keaton encarna a la perfección al triunfador con cadáveres en el armario.

Hobby

72

Bueno

Lo mejor

El tratamiento de la historia, la captación de la atmósfera de los años 50 y la forma en la que se desmonta el ilusorio sueño americano.

Lo peor

La crítica al capitalismo desaforado queda demasiado suavizada una vez identificamos a Jay Kroc como héroe transfigurado en villano.

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