Análisis

La gran apuesta - Crítica del film de Brad Pitt, Ryan Gosling, Christian Bale y Steve Carell

Por Raquel Hernández Luján
-

CRÍTICA DE: La gran apuesta (The Big Short) - DIRIGIDA POR: Adam McKay - PROTAGONIZADA POR: Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillian y Marisa Tomei.ARGUMENTO: Poco antes del desplome de sistema financiero un reducido grupo de expertos que operaban un tanto al margen del sistema supo ver las deficiencias que llevarían al desastre apostando en contra y saliendo favorecidos de la quiebra del sector inmobiliario.

En torno a 2006 cuatro personas anejas a las altas finanzas predijeron el inminente estallido de la economía... pero además descubrieron que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se negaban a reconocer el colapso. Había demasiada gente mirando a otro lado y no fueron escuchados, así que sacaron tajada de ello.

Hacer una película sobre una de las mayores crisis financieras que ha padecido el sistema internacional y que se ha llevado por delante el futuro de millones de personas en este gran mercado global que nos rige, no es precisamente algo que se pueda contar a la ligera, de forma despreocupada o insuficiente. Tampoco, después de haber pasado un tramo del socavón, nos gusta asomarnos al agujero en el que estamos (aún) metidos, pero es digno de elogio el esfuerzo por hacer de La gran apuesta una propuesta atractiva, entretenida y didáctica también... Además de servir de pequeña alarma para que no nos quedemos dormidos ante las más que probables réplicas del terremoto económico.

La gran apuesta explora desde distintos puntos de vista cómo y por qué se produjo el desplome del mercado hipotecario en Estados Unidos auspiciado por las tretas de la ingeniería financiera que apabullan a quienes se pierden en la jerga de siglas y conceptos en el que se blindan los "expertos" en la materia. Y así lo expone desde el primer momento.

El arranque no puede ser más demoledor con una cita de Mark Twain, (que no será la única a la que acuda el guión, aunque luego ya las fuentes sean más "de estar por casa"), que dice así: "Lo que nos crea problemas no es lo que no sabemos, es lo que sabemos con certeza y no es así". Y qué bien resumen esas dos líneas todo el contenido de la película porque efectivamente la burbuja inmobiliaria y el crecimiento de la especulación se asientan en un exceso de confianza.


Que La gran apuesta es una denuncia es algo que se aprecia de forma diáfana ya que también deja clarísimas varias cosas: que la mayoría de los responsables salieron de rositas, que es algo que puede volver a suceder (y no hablamos del largo plazo) y que la estupidez humana carece de límites. No solo da que pensar, sino que además es probable que, a pesar de su tono decididamente colorista e incluso salpicado de cierto humor negro, saque al escéptico que llevas dentro y te haga plantearte más de dos cosas que quizás dabas por hecho sin pensarlas demasiado.

No obstante, Adam McKay le ha dado una increíble vuelta de tuerca al libro de Michael Lewis en el que se basa para tratar de llegar al gran público simplificando en la medida de lo posible la terminología y haciéndola inteligible, amena y visualmente atractiva. No sufráis si no sabéis que es una hipoteca subprime, un CDO, una agencia de calificación o un hedge fund porque no tiene ningún reparo en detener el discurso o retorcerlo para explicar lo que sea necesario, acudir a metáforas muy visuales o incluso sobreimpresionar definiciones en pantalla cuando no te planta directamente a un actor famoso o a un gran chef acudiendo a ejemplos prácticos. Eso no le resta densidad al trasfondo de la historia, pero es que si hubiera sido todo sencillo no habría sido apenas un puñado de operadores quienes se hubieran dado cuenta de lo que podría suceder y de hecho sucedió.

 

 

Tenemos como decíamos varios puntos de vista distintos, quizás el más interesante y enigmático es el del primer hombre capaz de visionar el futuro y posicionar a su fondo de inversión (Scion) apostando contra el mercado hipotecario en plena burbuja; pero también el de un cruzado contra Wall Street con fuertes convicciones personales y una visión realista de la economía; un par de jóvenes amateurs guiados por un banquero retirado y un operador de Deutsche Bank cansado de "tragar mierda", si se me permite el exabrupto.

 

En suma, si se quiere, es la historia de un grupo de marginados que acaban "golpeando al sistema", aunque eso conlleve de paso una muy lucrativa suma de dinero dejando un tanto en entredicho su superioridad moral y convirtiéndolos en cierta manera en hipócritas, lo que se explicita en un momento dado tal cual. No hay trampa ni cartón, en este sentido y se llama a las cosas por su nombre.

 

 

En el plano de las interpretaciones parece imposible mejorar el reparto aunque brilla con luz propia Christian Bale en el papel del excéntrico doctor en medicina Michael Burry, único personaje por cierto que mantiene su nombre real en la ficción. El Mark Baum al que da vida Steve Carell se basa en Steve Eisman, Ryan Gosling interpreta a Jared Vennett que es en realidad Greg Lippmann y Brad Pitt es Ben Rickert... que en realidad se llama Ben Hockett.

No es de extrañar el juego de espejos habida cuenta de que, como decíamos, lo que hicieron no dejó de estar al límite casi del patriotismo: "apostar contra el propio sistema económico estadounidense", una afrenta en toda regla. En cualquier caso Pitt, que ejerce de productor de la cinta, se ha reservado el personaje más difícil de odiar mientras que Gosling carga con el más difícil de amar (no solo por la innecesaria peluca que lleva y que le enmascara demasiado).


La increíble plasticidad visual de las película es otra de sus grandes bazas: desde la realización McKay juega con el foco, con el movimiento de la cámara que parece muy libre y ligera e incluso con abundantes imágenes de archivo que ilustran a la perfección del denevir de los hechos y la coyuntura social.

Como estamos ante la crónica de una muerte anunciada (el desplome de la bolsa, la demolición de la base financiera estadounidense y por ende del resto del mundo) es importante mantener cierto punto de suspense acerca del futuro de nuestros protagonistas manteniéndonos enganchados las más de dos horas que dura la película. Prueba más que superada.

Os dejo con el tráiler de La gran apuesta no sin recordaros que cuenta con cinco nominaciones a los Oscar entre los que se incluyen mejor película, mejor director y mejor guión adaptado:


Valoración

Adam McKay nos atiza un directo en el estómago proponiendo una didáctica y dinámica película en la que explora el formato para desnudar una cruda realidad: la que precedió al desplome de la economía mundial.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

La ruptura de la cuarta pared, los apartes, el jugueteo con el espectador y el elenco.

Lo peor

El mal rollo que te deja en el cuerpo pensar que se puede repetir o que haya una crisis por el agua.

Lecturas recomendadas