El hombre de los mil rostros
Análisis

El hombre de las mil caras - Crítica de la nueva película de Alberto Rodríguez

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de la nueva película de Alberto Rodríguez El hombre de las mil caras protagonizada por Eduard Fernández, José Coronado, Marta Etura y Luis Callejo. En cines a partir del 23 de septiembre.

Alberto Rodríguez, tras concatenar dos éxitos de taquilla como fueron Grupo 7 y La isla mínima, se enfrenta a un reto considerable tratando de realizar un retrato de Francisco Paesa (Eduard Fernández), un exagente secreto del gobierno español que ha reaparecido públicamente de forma reciente concediendo una agria entrevista a Variety en la que confesaba haber pasado un mal trago, además de dejar unas declaraciones, como poco, sorprendentes.

Esta decisión es más que oportuna teniendo en cuenta que ya tenemos estrenada la película en nuestros cines, que no tiene cuentas pendientes en nuestro país y que con sus historias que siempre cabalgan entre la realidad y la farsa, podrían llenarse infinitas estanterías de libros y realizarse un sinfín de películas. Consciente de su atractivo mediático, su enorme ego se ha sentido atraído hacia la portada de la revista por más que haya preferido evitar primeros planos para seguir ocultando su rostro.

No sabemos si el título de El hombre de las mil caras es del todo correcto o si tendría que ser más bien "El hombre que tenía mucha cara". Para quien desconozca la historia del personaje, nos encontramos ante el responsable de la operación contra ETA más importante de la historia. Tras unos bosquejos acerca de su forma de proceder, la película muestra cómo se ve envuelto en un caso de extorsión a una testigo de los GAL y tiene que huir del país.

Cuando regresa años después está arruinado, pero pronto encuentra la forma de salir de su apurada situación. Recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director General de la Guardia Civil, y de su mujer Nieves Fernández Puerto (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares si les ayuda a salvar su patrimonio a través de testaferros que alcanza la desorbitada cifra de 1.500 millones de pesetas sustraídas, por cierto, al erario en forma de malversación de fondos públicos que se difuminaron en el aire.

El hombre de los mil rostros

Paesa ve entonces una oportunidad de oro para vengarse del gobierno español, llevando a cabo una magistral operación con la colaboración de su inseparable amigo Jesús Camoes (José Coronado), cuya voz en off nos acompañará durante la cinta como narrador de la historia. 

España hizo a Paesa y a Roldán

“Ésta es una historia real, pero como todas las historias reales contiene alguna mentira porque ésta es la historia de un mentiroso”. Si ésta no es una magnífica forma de comenzar el relato...

Hay dos ideas que son leit motiv en el guión de la película: en este país importa más el "cuánto" por encima del resto de cosas, y que "todo el mundo hace lo mismo". Es decir, que lo verdaderamente importante no es que robes o no (va implicito en la premisa de que si puedes, meterás el cazo), sino qué cantidad y si logran descubrirte.

El hombre de los mil rostros

Como hemos recordado hace bien poco gracias a Suburra, la corrupción española es un mal endémico y Alberto Rodríguez se ha dedicado a bucear a lo largo de varios años para obtener suficiente documentación en la que sustentar la película y mostrarnos la que podría ser la versión más plausible de los hechos.

La presentación de los personajes ya nos deja patente un juego entre la realidad y la ficción, encontrándonos con una trama que se ve salpicada de elementos que nos hacen dudar sobre lo que estamos viendo.

A distintas velocidades

¿Funciona bien El hombre de las mil caras como thriller? Si nos atenemos a su planteamiento inicial y la conclusión, sí, pero presenta cierto problemas de ritmo. En uno de los puntos del metraje puedes correr el riesgo de perder interés en caso de que no estés muy metido en la película, dado que se produce un buen enrevesamiento de la trama (y seguro que la realidad fue más compleja, ojo).

El hombre de los mil rostros

Si nos atenemos a la caracterización de los personajes podemos encontrar unos aspectos demasiado forzados. Con un actorazo como Eduard Fernández no es preciso hacer demasiado hincapié en el parecido físico. El gran talón de Aquiles de la cinta lo encontramos en la elección de Carlos Santos como Luis Roldán. Está rodeado de grandes artistas: el ya citado Fernández, Coronado y Etura, por no hablar de Luis Callejo o Emilio Gutiérrez Caba, que se lo comen con patatas.

Cierto es que Roldán es la excusa para hablarnos de algo mucho más grande, pero si tu atención está más en el postizo del actor que en lo que te está contando, hay algo que no está funcionando como debería... Con todo, ese paralelismo trazado entre ellos, Paesa y Roldán, sí es un elemento bien llevado. Durante el metraje encontramos varias escenas en las que poder ver sus similitudes y diferencias, comparándose el uno con el otro y viceversa. Sus destinos "están atados", pero es que además se ven en tesituras similares: desaparecer del mapa o mantenerse junto a su familia. Y cada uno toma una elección radicalmente diferente. Paesa es, a todas luces, como ese cuadro suyo cuya veracidad nunca llegamos a discernir.

Rasgos de originalidad que revalorizan la propuesta

Al arrojo del director de perseguir la historia de un fantasma enturbiada por la maraña mediática de la época y su propia voluntad de desaparecer, además del mérito extra de coescribir el guión junto a Manuel Cerdán y Rafael Cobos, hay que añadir la banda sonora compuesta por Julio de la Rosa, que puede resultar atípica para el género de la cinta. Álex Catalán repite a las órdenes de Rodríguez consiguiendo convertir los juegos de sombras y los contraluces en armas narrativas tan poderosas como las líneas del guión.

El hombre de los mil rostros

 

Revisar trazos de la historia reciente de España siempre resulta interesante porque nos aporta nuevos puntos de vista, además de trazar una línea con lo que nos sucede a día de hoy. Máxime cuando es a través de una película áspera, crítica y libre a la hora de repartir responsabilidades y poner el dedo en la llaga. ¡Recordad que ya podéis ir a disfrutar de El hombre de las mil caras en vuestros cines!

El cielo está reservado solo a unos pocos, dice la película: el del éxito cinematográfico esperemos que tenga en cuenta a Alberto Rodríguez porque no deja de ofrecernos gratas sorpresas.

Valoración

El hombre de las mil caras consigue sacarle los colores a la España corrupta de hoy y de ayer. Una de las propuestas indispensables de la temporada.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Eduard Fernández ES UN FENÓMENO y está acompañado de otros cuantos. Foto, banda sonora y conclusión inmejorables.

Lo peor

El bajón de ritmo a mitad de la película, la interpretación de Carlos Santos y el trabajo de peluquería y postizos.