Independence Day Contraataque
Análisis

Independence Day: Contraataque - Crítica de la secuela de Roland Emmerich

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Independence Day: Contraataque (Independence Day: Resurgence) - DIRIGIDA POR: Roland Emmerich - PROTAGONIZADA POR: Liam Hemsworth, Jeff Goldblum, Charlotte Gainsbourg, Vivica A. Fox, Bill Pullman, Judd Hirsch, Jessie Usher, Joey King, Brent Spiner, Travis Tope y Maika Monroe. En cines a partir del 1 de julio.ARGUMENTO: Utilizando tecnología obtenida de los extraterrestres 20 años atrás, las naciones de la Tierra, que temen el regreso de los invasores, han colaborado en la elaboración de un gigantesco programa de defensa para proteger el planeta que se activa cuando vuelven a hacerse con el planeta.

Independence Day: contraataque es, en su concepción, una secuela de la cinta original que se estrenó hace veinte años con Will Smith como protagonista. Pero a poco que se rasque se aprecia que es además una especie de homenaje a aquella película catastrofista que hizo realidad las pesadillas de los estadounidenses: su modo de vida amenazado por una horda alienígena que ni corta ni perezosa reventaba la Casa Blanca.

 

Como decíamos, han pasado dos décadas y ahora nuestros miedos se amplían: si ya sabemos que no estamos solos en el Universo y que una especie hostil nos amenaza, solo nos queda prepararnos para su regreso y la respuesta a eso es la unión de todas las naciones para llevar a cabo un programa de defensa planetaria en la que se incorporan elementos de la tecnología extraterrestre que desafían a la gravedad o a la concepción inicial de la velocidad que pueden alcanzar nuestras naves.

Como propuesta de entretenimiento Independence Day: contraataque le da al público justo lo que promete: mucha acción, unos potentes efectos especiales y abundantes guiños a la película original a modo de tributo que son quizás los que más le sacan la sonrisa al espectador. Como si de una autoparodia se tratara.

Si analizamos los puntos débiles perdemos la cuenta: el personaje de Jeff Goldblum es totalmente accesorio, los elementos humorísticos no funcionan, algunos diálogos están metidos con calzador, la nueva generación de héroes no tiene ningún carisma... Y sin embargo, lo dicho, la película entretiene si el espectador se deja llevar por ese éxtasis patriótico que marca la banda sonora y, por supuesto, la celebración de 4 de julio.

En la retina se nota que Roland Emmerich tiene grabadas algunas películas de las que ha tomado prestadas ideas que ha sabido aplicar bien en su nueva orgía destructiva: hay algo del planteamiento estético de Distrito 9 cuando se muestra a los señores de la guerra que custodian la nave nodriza de la primera película, hay cierto regusillo a Monsters en el diseño de las criaturas y también se deja notar cierta inspiración en El juego de Ender a la hora de mostrar la organización como colmena de los alienígenas.

 

Predecible y lineal, la trama de Independence Day: contraataque es además bastante infantiloide y peca, como no podía ser de otra manera, de panfletaria: sí, todas las naciones estamos unidas pero es Estados Unidos quien lidera y toma las decisiones finales mientras grupos de budistas y árabes inocentes se acurrucan ante el trasistor para escuchar sus palabras de aliento (tela marinera).

Se mire por donde se mire, Emmerich ha intentado jugar un doble o nada, poner el amplificador para hacerlo todo más megalómano y atronador: buscar matices, produndidad o coherencia es inútil y solo llevará al espectador que tenga el listón más alto a la desesperación.

 

La trama está cuajada de momentos absurdos (lo de las comunicaciones entre naves clama al cielo) y hasta algún que otro fallo de raccord pero en general lo que no se le puede perdonar, o al menos lo que resulta más desconcertante, es lo mal que funcionan los personajes nuevos: no hay química entre ellos ni credibilidad alguna y el humor, cuando no va ligado a esas referencias a la primera película, no funciona.

Por lo demás Independence Day: contaataque deja cierta sensación de obsolescencia. Obviamente no en lo que a los efectos especiales se refiere, sino a lo que sucede en la película en sí: es como si tratara de vendernos una idea caduca de que nos encaminamos hacia la comunión de todos los pueblos del planeta cuando vemos de facto que no es así. Quiere recuperar el tono paternalista de los 90 en un momento de escepticismo global y eso le pesa tanto o más que su tono ligero y tendente al absurdo.

Los errores de cálculo y el exceso de confianza en un extenso reparto que funciona regular en conjunto (y de forma individual porque Liam Hemsworth sigue sin encontrar el tono) le pasan la factura justa a la película porque las expectativas que genera son tan frívolas como lo que ofrece. Ya desde mediada la cinta se instata en un clímax constante que lleva a una resolución en la que se apunta a una tercera película. Eso sí, esta vez seguro que no nos hacen esperar tanto para verla. Descubre otras películas que, como Independence Daycumplen 20 años en 2016.

Valoración

Roland Emmerich vuelve a la carga con un arsenal muy surtido y avanza una guerra intergaláctica. Vale, no es arte y ensayo, pero sí una propuesta muy honesta que cumple: la espectacularidad es el eje principal.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

Da lo que promete: es tan entretenida y amena como simple y descerebrada.

Lo peor

Los nuevos protagonistas carecen de carisma y el humor escasea más de lo que debería.

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