Análisis

Del juego al cine: Street Fighter, la leyenda

Por David Alonso Hernández
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ARGUMENTO: Una adolescente Chun-Li presencia el secuestro de su padre por parte de M. Bison, un villano que anhela controlar urbanísticamente su ciudad. Años más tarde, Chun-Li inicia su arduo camino hacia la venganza, durante el cual conoce a Maya Sunee y Charlie Nash, dos policías que investigan los crímenes de Shadaloo, la organización criminal de Bison. 2005 – DIRIGIDA POR Andrzej Bartkowiak– PROTAGONIZADA POR Kristin Kreuk, Neal McDonough, Michael Clarke Duncan, Moon Bloodgood y Chris Klein.

Street Fighter: la leyenda nos ha hecho pensar mucho, aunque no lo parezca. Cuando una productora decide hacer una película basada en un videojuego, uno de los mayores retos a los que debe enfrentarse el director y los guionistas es –supongo- encontrar una historia que satisfaga a todos los espectadores por igual. Es decir; hallar un punto de equilibrio que permita crear un producto lo suficientemente fiel al juego original para contentar a sus fans, y –a la vez- ofrecer un reclamo comercial sugerente y que anime a completar las salas de cine con espectadores que hayan oído hablar poco o nada del juego original.

En nuestro especial del juego al cine hemos visto cómo es mucho más habitual de lo que nos gustaría que alguna de estas premisas (o las dos) no se cumpla, aunque también es cierto que – en mayor o en menor medida- muchos estos films tienen elementos rescatables que pueden atraer, o bien a algunos fans del videojuego, o a los amantes de un tipo de cine en concreto.

Sin embargo, la extraña sensación que nos queda al terminar de visionar Street Fighter la leyenda, es que el auténtico propósito de Andrzej Bartkowiak y Justin Marks, director y guionista de la película respectivamente, era la de desagradar y aburrir a todos los incautos espectadores que se atrevieran a ver su película, con independencia de sus conocimientos sobre el clásico juego de lucha de Capcom o de sus gustos cinéfilos.

Pero... ¿Seguro que has puesto Street Fighter?

Uno de los ejemplos más claros de este presunto propósito diabólico de Bartkowiak lo vemos desde un primer momento en la elección y el desarrollo de los personajes elegidos para deambular por la película, y de los que podemos decir que cualquier parecido con el juego original es pura coincidencia.

Empezando por una Chun-Li interpretada por una guapísima, aunque totalmente inexpresiva y carente de carisma, Kristin Kreuk quien –sin saber muy bien cómo ni cuando ni porqué- pasa de ser una tranquila pianista a luchar contra un hampa liderada por un M. Bison (Neal McDonough), que en vez de deleitarnos con su poderosa técnica de lucha, demuestra su maldad especulando urbanísticamente y lanzando chascarrillos mientras engulle caviar y bebe champán.

Por supuesto, este genial cóctel no sabría igual sin el clásico tándem formado por la policía buenorra (Moon Bloodgood) y el detective chulo-piscina, entre los que tensión sexual es constante y cuya verdadera tarea nunca queda del todo clara. Maya Sunee y Charlie Nash (interpretado por un nefasto Chris Klein) son los personajes elegidos para dar vida a este dúo. Maya es una reinterpretación (súper libre) de Crimson Viper, mientras que Charlie... Bueno, no tiene nada que ver con el amigo de Guile. Sin ir más lejos, aquí Nash es un arrogante "morenazo" agente de la INTERPOL, mientras que en el juego es un teniente del ejército estadounidense rubio con los ojos azules.

Siguiendo con los topicazos, tampoco podían faltar los secuaces villanos de turno con los que nuestra querida heroína pueda lucirse en las peleas (de las que os hablamos más adelante). Aquí es donde entran en juego Balrog y Vega. El primero de ellos, al que da vida el fallecido Michael Clarke Duncan, es –quizá- el personaje más fiel al videojuego de la película. Y no, no es gracias a la floja actuación que se marca el inolvidable gigantón de la Milla Verde, ni tampoco a la fidelidad de su personaje (en el juego Balrog sólo utiliza sus puños mientras que aquí coge un arma de fuego cada vez que tiene oportunidad), pero –al menos- el parecido físico está ahí. Eso sí, del característico peinado de Balrog ni rastro.

Menos suerte corre Vega, cuyo papel en la película es absolutamente secundario y cuya representación –una vez más- es totalmente errónea. En la película se da entender que esconde su rostro tras una mascara para ocultar su fealdad, mientras que el juego nos cuenta justamente lo contrario… esto por no hablar de que Vega es español y aquí está “interpretado” (no abre la boca) por Taboo de los Black Eyes Peas, que es americano con ascendencia mexicana. Si al menos se luciera y luchara bien podríamos hasta obviar estos “lapsus”, pero ni eso, claro.

Pero ay amigos, si pensabais que esto no podía ir a peor estabais totalmente equivocados. Street Fighter La Leyenda aún guarda una auténtica joya de la inutilidad a la hora de adaptar un personaje, una auténtica oda al WTF! más contundente. Hablamos, claro está, de Gen, el maestro de artes marciales de Chun-Li. Como seguro sabréis, en el juego Gen es un anciano ex-asesino enfermo de leucemia, cuyo mayor propósito es encontrar a un guerrero capaz de acabar con su vida antes de lo que haga su enfermedad.

Pues bien, en la película, Gen, al que da vida Robin Shou, se ha quitado de encima –mínimo- una treintena de años, porta un pelucón de órdago, ha cambiado su antigua y letal profesión por la de ladrón, y no hay rastro ni de su enfermedad ni de sus anhelos de encontrar un rival a la altura, dando como un personaje tan plano y poco atractivo como un trozo de cartón.

Las Edades de Chun-Li

La historia arranca con una jovencísima Chun Li que sueña con ser pianista y cuya adolescencia queda truncada por el secuestro de su padre. Ya más crecidita, Chun Li recibe de forma anónima un rollo escrito en chino antiguo que la insta a buscar a Gen, líder de la Orden de la Telaraña, una misteriosa organización que lucha a favor de la justicia.

Paralelamente a estos hechos, los policías Maya Sunee y Charlie Nash comienzan a investigar una serie de asesinatos presuntamente relacionados con M. Bison y su organización criminal Shadaloo. A partir de ahí la historia empieza a desarrollarse sin ningún tipo de orden ni de sentido, y se limita a hacernos un recorrido por tópicos de lo más casposo y de situaciones inverosímiles que –por supuesto- en ningún momento de la trama se intentan justificar o explicar.

No faltan las clásicas y siempre recurrentes escenas del maestro (Gen) entrenando a una sufridora alumna (Chun Li), el típico beso a traición entre la poli (Maya) y el poli (Nash) para evitar ser descubiertos en una operación de seguimiento, la muerte y posterior reaparición "sorprendente" de algún personaje, explosiones, tiroteos y, cómo no podía ser de otra manera tratándose de Street Fighter, algunas peleas cuerpo a cuerpo.

Por desgracia, los combates tampoco se salvan de este desaguisado y las escasas peleas que salpican el film aburren por sus simples coreografías, la falta de parecido con los movimientos de los personajes del juego y por la poca calidad de los efectos especiales, que parecen sacados de un videoclip de David Hasselhof.

En definitiva: si sois fans de la genial mítica de lucha de Capcom, mi recomendación es que no perdáis el tiempo con esta película, ya que lo único que vais a conseguir es lanzar improperios durante hora y media. Por otro lado, si lo que buscáis es acercaros por primera vez a la saga, lo mejor es que lo hagáis directamente con cualquiera de sus excelentes videojuegos, ya que esta película tiene poco o nada de Street Fighter.

Valoración

Una chapuza de principio a fin. Los personajes y sus historias no se parecen en nada a los del juego, el guión es simple y está repleto de lagunas, las actuaciones de los actores son lamentables y los efectos especiales de risa.

Hobby

18

Malo

Lo mejor

La elección de Clarke Duncan para interpretar a Balrog me parece de los pocos aciertos de la peli.

Lo peor

Que se aproveche y malgaste una licencia de este calibre para hacer un bodrio infumable.

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