Kingsman: el círculo de oro
Análisis

Kingsman: el círculo de oro - Crítica de la segunda entrega de la saga

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Kingsman: el círculo de oro, la segunda entrega de la saga de Matthew Vaughn protagonizada por Taron Egerton, Colin Fith, Julianne Moore, Mark Strong, Halle Berry, Channing Tatum, Jeff Bridges y Pedro Pascal. En cines a partir del 22 de septiembre.

Matthew Vaughn regresa con un segundo episodio de Kingsman cumpliendo con las expectativas: acción a raudales desde el minuto uno (menuda secuencia de apertura la del coche), humor irreverente y toda clase de guiños al cine de espías del que sigue cachondeándose que da gusto.

Kingsman: el círculo de oro es una película que da lo que promete y entretiene dignamente durante más de dos horitas, que no es poco, aunque no consiga "dar la campanada" como hizo Kingsman: servicio secreto hace dos años. Ahora el reto es mayor, ya que los espectadores están "sobre aviso" y el factor sorpresa se ha perdido.

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Después de que la base de operaciones de los Kingsman en Londres explote por los aires, Eggsy, que ya es un Kingsman de pleno derecho, y su compañero Merlin se verán obligados a viajar juntos hasta Estados Unidos siguiendo una pista inesperada. Allí, ambos deberán unirse a sus homólogos norteamericanos, los integrantes de una asociación secreta conocida como Statesman, que está liderada por el agente Champ y que, además, cuenta con los agentes Tequila, Whiskey y la gurú de la tecnología Ginger.

Los miembros de Statesman no son tan educados y elegantes como los Kingsman: además de vestir al estilo cowboy, son un grupo de alborotadores que, en lugar de esconderse en una mansión a la que se accede a través de una sastrería, han creado su oficina central en una destilería gigantesca en el corazón de Kentucky que cotiza en bolsa.

A pesar de sus diferencias, en Kingsman: el círculo de oro ambas organizaciones de élite deberán ponerse de acuerdo para acabar con Poppy, la megalómana villana que podría poner en peligro al mundo entero, puesto que consigue difundir un virus letal de forma global y solo ella tiene el antídoto. De esta forma, todos los agentes tendrán que aprender a colaborar mientras ponen a prueba su fuerza e ingenio hasta límites insospechados.

Como os decía, en esta ocasión toca confrontar la elegancia inglesa con la rudeza yanqui, así que esperad la estereotipación de todos los tópicos regionales estadounidenses: atención a la apariencia de la base de los Statesman y a la reinvención del lazo de rodeo... que no, no es una comba.

La gran baza de esta película es el repartazo que se une al elenco ya conocido: Jeff Bridges, Halle Berry, Channing Tatum y una divertidísima villana Poppy de la que se hace cargo la siempre degustable Julianne Moore. Su guarida es un parque temático del terror ambientado en los diners de los años 50 en el que tiene recluido a Elton John, que protagoniza los momentos más surrealistas e hilarantes de la cinta, al son de su clásico "Saturday". Él es la gran estrella de la película que roba el show por completo: no es un actor pero se nota que quiere darlo todo y su capacidad para autoparodiarse es genial. Transmite lo bien que se lo ha pasado rodando la película, por lo que es imposible no adorarlo.

Aunque el conjunto es agradable, hay que señalar que te quedas con ganas de ver más tiempo en pantalla a casi todos los personajes: se dejan bastante definidas las bases de una tercera entrega (se rumorea que la que concluya la trilogía).

La producción es mucho más ambiciosa y nos permite ver esos guiños a James Bond más claramente que nunca: desde los viajes a lo largo del globo hasta esas clásicas aventuras en las que los gadgets toman las riendas de la historia para sorprendernos. Todo está espolvoreado con ese particular sentido retro de la estética que le da un plus: todo es "modernamente anticuado", sofisticado pero imposible.

La química entre Taron Egerton y Colin Firth sigue funcionando de maravilla y Mark Strong tiene una secuencia épica, pero al tener un reparto tan coral y una excusa argumental tan ligera (habrá quien comprenda la pulla tecnológica a Amazon y quien vea una crítica despiadada a la condición humana con inmensa tendencia a sucumbir a la tentación camuflada entre chascarrillos, pero solo si se esfuerza), también es cierto que es una película que deja cierta sensación de que daba para más y de que el metraje está algo alargado: el guión es un poco errático.

Eso sí, banda sonora, montaje y coreografías se hermanan para traernos un espectáculo de primera categoría. Las risas y la diversión, están más que aseguradas en Kingsman: el círculo de oro. Y tu concepción de las hamburguesas cambiará por completo...

Valoración

Vaughan vuelve a la carga con un segundo episodio entretenido y eficaz: siendo más concisa habría resultado más redonda, pero en cualquier caso cumple con su propósito sin problema y presenta nuevos personajes que se explotarán, a buen seguro, en una tercera entrega.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

El repartazo de lujo de la película: brillan con luz propia Julianne Moore y el gran sir Elton John, con una inmensa capacidad de autoparodia.

Lo peor

La fórmula no es tan fresca como la original aunque es cierto que sigue dándole al espectador lo que espera. Acusa el exceso de metraje.

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