Análisis

Muestra SyFy: crítica de Maniac, con Elijah Wood

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Maniac nos presenta a Frank, un hombre aparentemente normal que lleva una vida solitaria como propietario de una tienda de maniquíes. A primera vista, parece incapaz de matar una mosca. Sin embargo, hay algo profundamente turbador en su mirada; un secreto oscuro y perverso que resurgirá tras su encuentro con Anna, una joven artista que acude a él en busca de ayuda para una exposición. 2012 - DIRIGIDA POR: Franck Khalfoun - PROTAGONIZADA POR: Elijah Wood, Nora Arnezeder, America Olivo, Morgane Slemp, Liane Balaban, Genevieve Alexandra, Brian Ames, Jan Broberg, Aaron Colom y Megan Duffy. Estrenada en Sitges 2012 y proyectada en la Muestra SyFy 2014.

Alexandre Aja y su compañero de fechorías Gregory Levasseur han sido los encargados de escribir y apadrinar Maniac, un remake del clásico de culto de William Lustig, uno de los slashers más violentos de los ochenta en el que éste último ejerce de productor.

 

Con esta película, estrenada en 2012 con escasas pretensiones comerciales, Elijah Wood se aleja notablemente de superproducciones para acercarse a nuevos géneros y desencasillarse de su imagen dulce. Han venido otras después que han reafirmado este giro de timón en su carrera que han incluido su colaboración en dos películas de producción española: Grand Piano y Open Windows, que se estrenará este mismo año y esperemos que sean muchas más.

 

 

Puede que Maniac no sea su mejor trabajo (aunque es muy aceptable), pero sí podemos afirmar con rotundidad que es diferente y es de valorar positivamente que un actor encumbrado siga queriendo introducirse en los lodazales de la interpretación metiéndose en la piel de un auténtico perturbado con reminiscencias del hitchcockiano Norman Bates. Eso sí, con menos insinuación y más explicitud.

 

No es la única referencia cinéfila si tenemos en cuenta la incursión de parte del metraje de El cabinete de doctor Caligari, considerada como una de las primeras películas de terror de la historia del cine, o las referencias a Victor Frankenstein y su paralelismo entre nuestro protagonista y aquél en tanto que tratan de "recrear vida" a través de fragmentos de la misma.

 

 

¿Qué nos ofrece Maniac? En primer lugar, una nueva versión de una película sucísima que bien merecía esta especie de homenaje/recordatorio. Aunque se actualiza el marco, mostrando una ciudad que es una ratonera de asfalto y neón en la que Frank busca y acecha a sus víctimas, el espíritu de ambas es similar así como su efecto transgresor.

 

Corre un aire retro por toda la película que nos introduce en el enfermizo mundo del protagonista con una música electrónica de lo más ochentera, estética en la que abunda además al llevarnos a conocer sus pesadillas y sus horribles recuerdos de una infancia marcada por su madre. Esa relación amor-odio hacia ella se plasma en su obsesión y sus fantasías castradoras.

 

 

Los estallidos de violencia surgen como el agua a presión cuando se abre una espita confiriéndole al apartado de maquillaje, peluquería y prótesis un protagonismo especial, que, en colaboración con la cuidada estética del departamento de arte, consigue crear un planteamiento visual de lo más desconcertante.

 

En cuanto a la fotografía, como buen depredador, a Frank le gusta cazar de noche, así que las luces muy bajas son la tónica de una película en la que el contrapunto lo aportan las horas de luz, en las que la textura pastel de la imagen suaviza y embellece las formas. El punto de vista adoptado predominantemente por el realizador es el plano subjetivo: vemos lo que el protagonista ve y es aquí donde la película gana intensidad o la pierde en función de quién se pone delante de nuestro asesino. Y es que hasta para morir bien hay que ser un buen intérprete. En este sentido Nora Arnezeder (El ladrón de palabras) no termina de convencer demasiado, a pesar de realizar un buen trabajo durante el resto de la película.

 

 

La primera media hora de la película está rodada así de forma continuada: solo vemos a Frank en el reflejo del espejo, como una sombra ante la pantalla del ordenador o se nos insinúan sus manos y su contorno sobre cualquier superficie. Posteriormente son escasos los momentos en los que se abandona esta forma de narrar.

 

Con sus momentos valle y sus puntos álgidos, Maniac nos lleva hasta un final que recuerda al de "El perfume" en el que convergen todas las líneas trazadas en el guión. Siempre me dieron grima los maniquíes pero, hoy por hoy, he empezado a empatizar con su estática y estilizada figura, carente de alma, para su desgracia, y esa mirada vacía que no observa nada pero es testigo de todo.

 

Otras críticas de las películas de la Muestra SyFy 2014:

Valoración

Agudo remake que recala en un desquiciado "nuevo Norman Bates" obsesionado por la belleza y el cabello de las mujeres. Aúna una cuidada puesta en escena con un regusto retro que le hace mucho bien.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Los últimos cinco minutos de metraje en los que se resuelve la cinta y el planteamiento estético.

Lo peor

Abunda la cámara subjetiva, restándole dramatismo a algunas escenas cuando los actores flojean.

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