Los pitufos: la aldea escondida
Análisis

Los pitufos: la aldea escondida - Crítica de la película de animación

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Los pitufos: la aldea escondida (Smufs: the Lost Village) la película de animación de Sony Pictures Animation dirigida por Kelly Asbury. En cines desde el 31 de marzo de 2017.

¿Sois fans de los pitufos? ¿Veíais la serie de animación cuando erais pequeños y teníais pesadillas con Gargamel? ¿Os encantaba el mundo mágico de los suspiritos azules? Pues tenéis una grata opción familiar en cartelera: Los pitufos: la aldea escondida (Smufs: the Lost Village). 

Se trata de una película que se dirige esencialmente a los más pequeños de la casa, así que sí que os avisamos de que tiene un humor muy blanco y, a pesar de que trata de alguna manera de normalizar la feminidad en el universo azul de Peyo, lo hace sin cargar demasiado las tintas y evitando las lecturas demasiado profundas.

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Los pitufos: la aldea escondida tiene dos grandes tramas: una general y otra individual y ambas están relacionadas. Por una parte tenemos un viaje de autodescubrimiento por parte de Pitufina. Los pitufos son en esencia estereotipos que funcionan muy bien en el plano humorístico: el cotilla es un metomentodo, Fortachón disfruta demostrando su fuerza, Gruñón protestando y Filósofo comprendiendo el mundo que le rodea. En este contexto, ¿quién es ella, qué la define?

Pitufina tiene una crisis de identidad cuando se da cuenta de que no tiene propósito claro en la vida, como el resto de sus compañeros pitufos, así que decide salir a descubrirlo. Cuando se adentra por primera vez en el Bosque Encantado, un territorio inexplorado y totalmente prohibido, ella y sus hermanos los pitufos Filósofo, Valiente y Torpe emprenderán un alocado viaje lleno de acción, peligro y descubrimientos, que los conducirá al mayor misterio de la historia Pitufa, y que cambiará sus vidas para siempre porque descubrirán que no están tan solos como pensaban. 

Por primera vez una película de animación y destinada como decíamos a los más pequeños de la casa, opta por salirse de la norma para mostrar a una protagonista que trata de comprender cuál es su identidad más allá de esa vaga definición que es "ser la chica" del grupo, un cliché del cine de aventuras que ya era hora que comenzáramos a romper (y que por cierto sigue perpetuándose en obras de nuevo acuño sin parar, como si nunca hubiésemos conseguido superar los 80).

Esto nos lleva a la trama global que implica a todo el grupo el cual tendrá que hacer frente, claro está, al villano Gargamel y a su inteligente y perverso gato Azrael que tendrán sus propios propósitos: atraparlos para extraerles su magia y convertirse en el hechicero más poderoso de todos los tiempos.

Los pitufos: la aldea escondida

La película se enfrenta a dos retos importantes: trasladar esa idea central de una forma simpática a los niños y por otra parte generar un colchón de diversión a su alrededor para no hacer de la apuesta una experiencia ni tediosa, ni sesuda sino lúdica y comprensible. Y aquí es donde llegan las dificultades porque en estos aspectos sí que no consigue ser lo suficientemente novedosa.

En el fondo sí que hay innovación pero en la forma, no tanto. Da la sensación de que estamos ante un episodio de la serie excesivamente alargado y que falta sustrato para abonar el meollo de la cuestión de modo que pasamos por situaciones vistas muchas veces. Es un paseo agradable, como decíamos muy colorista y simpático que a los niños les va a encantar, pero la esencia se podría resumir en media hora sin necesidad de acudir a los resortes de siempre (muerte lacrimógena incluida).

Los pitufos: la aldea escondida

El apartado visual es impecable: estamos ante la mejor de las tres películas que se han hecho en los últimos tiempos porque por fin se ha apostado por la animación pura y dura dejando atrás la interacción con seres humanos y además hay una mayor fidelidad a los dibujos originales que se demuestra en pequeños pero esenciales detalles: los ojos juntos, las cejas expresivas por encima de los bonetes e incluso cierto aire nuevo cuando aparecen las estrellas de Peyo en 2D dándole un toque diferente por completo a lo visto hasta la fecha.

Es una película bonita, que no empacha, aunque podría ser mucho más redonda si hubiera conseguido desarrollar las buenas ideas que tiene saliéndose tanto de la norma como cuando formula su premisa central.

En el doblaje como bien sabéis encontramos grandes voces veteranas mezcladas con las de actrices, actores y famosos como Macarena García, Eva Hache, Jordi Sánchez, Luis Piedrahita y Pablo Ibáñez. Con ellos tuvimos ocasión de charlar antes del estreno de la película:

Los pitufos: la aldea escondida es una magnífica opción para ir al cine con los más pequeños de la casa a sabiendas de que lo pasarán bien, les harán pensar un poco y bueno, quizás no estén ante una obra maestra, pero sí que extraerán de la película algunas ideas interesantes. Para los mayores hay menos margen de maniobra, nos tocará disfrutar con ellos (y luego aguantar su fiebre pitufa porque el merchan va a arrasar). Por cierto, vas a desear tener una mariquita tan maravillosa como la de los pitufos que te hace un selfie o te imprime un mapa en un santiamén. Me ha recordado mucho a los elementos tecnológicos de los dibujos de Los Picapiedra de Hannah Barberah y todo un acierto para enganchar con el público actual.

Valoración

Agradable comedia familiar colorista, simpática y con ánimo de romper una lanza por la igualdad también dentro del universo de Peyo. Sin duda, la mejor película de pitufos hasta la fecha: gran idea la de concentrarse en un proyecto íntegramente animado, sin partes en acción real.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Por fin el diseño de los pitufos es más acorde con el original, incluyendo las famosas estrellas de Peyo cuando Gargamel se da un castañazo.

Lo peor

Aunque tiene toques de humor puntuales en conjunto le falta fuelle al guión. Es una película muy sencilla destinada a los más pequeños.

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