El protegido
Análisis

El protegido - Crítica en nuestro especial M. Night Shyamalan

Por Daniel Quesada
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La siguiente película de M. Night Shyamalan que analizamos retoma a Bruce Willis como un naciente superhéroe. ¿Cuál es el papel de Samuel L. Jackson (y su estrambótico peinado) en este asunto? Descúbrelo con nuestra reseña de El protegido, una película del año 2000.

El éxito de El sexto sentido catapultó la fama del director M. Night Shyamalan, que para su siguiente película volvió a contar con su actor talismán: Bruce Willis. El tono general sería parecido, paro la historia y el mensaje detrás de ella cambiaron notablemente. Con El protegido, el cineasta quiso brindar su particular declaración de amor a los cómics de superhéroes.

*****Ojo, esta crítica contiene SPOILERS severos de la trama*****

Hay que tener en cuenta que nos estamos situando en el año 2000, fecha en la que aún no había dado comienzo la estrategia de Marvel de igualar el éxito editorial de sus paladines en las salas de cine. Blade había sido la avanzadilla y ese mismo año conoceríamos a los X-Men de Hugh Jackman, pero hasta entonces, el esfuerzo más reciente por presentar unos héroes "más realistas" había sido la saga de Batman.

Superhéroes a pie de calle

Con ese panorama, el espectador medio aún concebía a los superhéroes como un fenómeno de nicho, que no tenía por qué ir con él. Es por ello que tiene doble mérito el esfuerzo de M. Night Shyamalan con El protegido. Por un lado, quiso dar una perspectiva más "urbana" y noble de la génesis del superhéroe (más tarde llegarían apuestas como Misfits o Héroes, pero hay que reconocer que este filme se adelantó a esa tendencia). Por otro, lo iba a presentar sin trajes con capa ni sin grandes explosiones, sino desde la auto referencia. En el mundo de David Dunn (el personaje interpretado por Bruce Willis), todo el mundo conoce los cómics de super héroes, pero no son más que eso: una fantasía para niños. Pero, ¿y si, como dice Elijah Price, el personaje de Samuel L. Jackson, esos cómics no fueran más que una exageración de la realidad? ¿Y si de verdad hay personas con dones extraordinarios que viven sin saber las proezas que pueden alcanzar?

El protegido

David Dunn es una persona con un pasado brillante como jugador de fútbol americano, que desde que se casó nota un vacío, la sensación de que le falta algo. Hasta que se convierte en el único superviviente de un accidente de tren y conoce a Elijah Price no empieza a comprender lo que le pasa: necesita desarrollar todo su potencial, convertirse en el salvador extraordinario que puede llegar a ser. Mientras que el personaje de Bruce Willis está atrapado entre su desidia y su voluntad de cambiar, es Elijah Price quien hace avanzar la trama, convencido de que David Dunn es el final de su búsqueda: la prueba de que existe un héroe similar a los de las viñetas.

En esa premisa comienza a brillar M. Night Shyamalan como cineasta: aunque el foco está puesto la mayoría del tiempo en Bruce Willis, el verdadero protagonista de la historia, tal y como atestigua el prólogo, es el personaje de Samuel L. Jackson. Él es extraordinario desde el otro lado del espejo: es extraordinariamente débil (su síndrome de "huesos de cristal" u osteogenesis imperfecta existe de verdad y es tan dramática como muestra el filme, por cierto) y ello lo ha vuelto extraordinariamente alejado de la realidad. A pesar de ello, él es el que aporta energía al resto de personajes y al propio relato. Junto al hijo de David, es el único que concibe a los superhéroes como algo más que un pasatiempo y vive obsesionado por demostrar su pureza.

"Me llamaban Don Cristal"

Todo ello nos lleva al final sorpresa de la película: el propio accidente que hace que David se lo plantee todo y el resto de catástrofes citadas en el filme son obra suya, en un intento desesperado de encontrar a alguien capaz de sobrevivir a ellos, alguien que sea lo opuesto a su debilidad. Por tanto, debido a su obsesión noble en el exterior y egoísta en su interior, él es el supervillano. Ya lo plantea su madre justo al final: los grandes villanos no son los más fuertes y llamativos, sino los inteligentes, los que trazan los esquemas en la sombra. La única forma de justificar su propia y triste existencia es convertirse en el "reverso tenebroso" de alguien que de verdad aspire a ser extraordinario.

Aunque (escarmentados como estábamos con El sexto sentido) no nos sorprendió que hubiera un giro de guión al final de la película, desde luego ese mensaje de "justificar su propia existencia" es verdaderamente poderoso y marcó a los que adoramos el mundo de los superhéroes: Elijah era temible, pero a la vez patético.

El protegido
El peinado más loco de Samuel L. Jackson

Los puntos clave de esta historia son uno de los pilares que hacen notable a El protegido, aunque es verdad que más de uno sentirá que las costuras de la misma quizá no son tan sólidas como en la obra anterior de Shyamalan. Por ejemplo, para convencer a David de su resistencia extraordinaria, Elijah le plantea: ¿cuántes veces has estado enfermo? Y claro, uno se pregunta: ¿de verdad, si nunca ha estado enfermo, es incapaz de recordarlo? ¿En serio tiene que preguntar a la secretaria cuántos días libres por enfermedad se ha cogido si nunca lo ha hecho? Por supuesto, es uno de los engranajes para que la trama avance, pero está algo cogido por los pelos.

También se fuerza un poco la historia en cuanto al "poder de adivinación" de David. Podemos llegar a creer que tiene una resistencia extraordinaria (dándole alguna vuelta, podríamos creernos que genéticamente es posible), pero... ¿cómo es capaz de adivinar todo lo que adivina respecto a los crímenes que hay a su alrededor? Eso, más allá de la "ciencia plausible", es directamente un superpoder, una de esas exageraciones a las que se refería Elijah. En definitiva, aunque lo de la fuerza y la resistencia son más "digeribles" narrativamente, la "vista de águila" de David (¿será un Assassin y no lo sabe?) es algo que nos tenemos que creer y punto. Y claro, eso quizá saque de la película a más de un espectador.

A pesar de todo ello y tal como comentaba mi compi Raquel Hernández en la crítica de Múltiple, el señor M. Night Shyamalan es mejor director que guionista. En ese sentido, me atrevo a decir que El protegido contiene las secuencias más brillantes de su carrera. El ya citado prólogo del violento nacimiento de Elijah, con el estupor del médico que no sabe qué decir a su madre, es directamente terrorífico e inquietante; la posterior escena del tren, que sigue los sentimientos e intenciones de Bruce Willis en un plano fijo desde delante del asiento (sin música, solo con el sonido diegético del tren como guía) nos mete la tensión en el cuerpo sin que sepamos bien por qué; la caída de Elijah por las escaleras, con los crujidos de sus huesos y el bastón fragmentándose casi nos transmite el dolor de verdad...

Como digo, son extractos realmente brillantes, sobre todo por el montaje y los encuadres (es espectacular cómo Shyamalan juega con los reflejos en los espejos a lo Orson Welles o cómo usa la oscilación de una cortina para mantener el suspense), pero también por una apoteósica banda sonora de James Newton Howard: contenida la mayoría del tiempo, pero emocionante y vibrante en los momentos en los que David comienza a creer en sus poderes (es crucial ese plano en la estación en el que, estando de espaldas, comienza a levantar las manos para "sentir" su alrededor) y, sobre todo cuando, tras caer a los infiernos de su punto débil en la piscina, emerge renacido como él héroe que siempre debió ser.

El súper elenco

Por supuesto, también hay que destacar el mérito de los actores. De nuevo, Bruce Willis demuestra que esconde un actor muy competente en su interior, capaz de transmitir una melancolía crucial en esta película. Aunque sin duda la clave está en un genial Samuel L. Jackson, entregado a su papel de purista de los superhéroes, capaz de mosquearse con un "casual" que quiere vender una portada histórica a su hijo. Son también dignos de mención Robin Wright (la Jenny de Forrest Gump o Claire en House of Cards), que interpreta a la confundida mujer de David o el jovencito Spencer Treat Clark, el hijo de ambos. Suya es una de las escenas más complicadas (y terroríficas) de la película cuando, armado con una pistola, quiere demostrar a su padre que es superfuerte y que no pasará nada si le dispara. Su mezcla de tesón, enfado y terror ante lo que está a punto de hacer demuestran que el chavalín tenía talento.

El protegido

Como en toda película de Shyamalan, hay más capas en la obra con la que todo cinéfilo puede disfrutar, como el uso de los colores (todos los villanos visten colores llamativos), algo que alcanza todo su esplendor con el morado que usa Samuel L. Jackson. No es casualidad que fuera justo ese color, ya que es el favorito del actor. ¿O no recordáis el sable láser de Mace Windu en Star Wars Episodio III? Ojo también a las referencias "insider" a los cómics reales, como la portada del primer cómic que lee Elijah, claramente inspirada en el Action Comics en el que debutó Superman.

Así pues, El protegido es una película más noble y más completa de lo que más de uno pudiera creer. Hay quien la ha llamado la "mejor película de superhéroes" por su enfoque más cercano al género. No sabríamos si otorgarle tan alto honor, pero desde luego es un filme plagado de personalidad, una muestra del mejor Shyamalan y de la pasión que pone hacia su trabajo. Y nos sirve para crear cosplays muy facilitos: con un chubasquero oscuro, os podéis convertir en el héroe de la peli...

Si quieres conocer nuestra valoración sobre las otras películas de este cineasta, visita nuestro especial de críticas de M. Night Shyamalan.

Valoración

Un arriesgado homenaje a los superhéroes y los cómics, con un tono sereno y misterioso. Su enfoque melancólico puede no gustar a todos, pero esconde uno de los mejores estudios que ha otorgado el cine sobre la naturaleza del héroe y el villano.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Se atrevió a mostrar a los superhéroes desde una perspectiva más realista. Por técnica y puesta en escena, ofrece algunas secuencias magistrales.

Lo peor

Es demasiado arriesgado en algunos puntos clave del guión y eso puede sacar de la película a más de un espectador.

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