Análisis

Supergirl - Crítica del spin-off de Superman de los 80

Por Jesús Delgado
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Crítica de Supergirl (1984) - Dirigida por:  Jeannot Szwarc - Protagonizada por: Faye Dunaway, Hart Bochner, Helen Slater, Peter O'Toole, Mia Farrow. - Música de Jerry GoldsmithArgumento: Criada en ciudad Argo, una población de Krypton que logró escapar de la destrucción del planeta escapando a otra dimensión, Kara Zor-El anhela en viajar a la Tierra, en donde ha oído que mora su primo Kal, más conocido como Superman. Cuando el Omegahedro, el objeto más poderoso de su comunidad se pierde en el espacio, Kara ha de viajar a la Tierra a recuperarlo. Para ello, se convertirá en Supergirl. Desgraciadamente, en su contra conspiran fuerzas tenebrosas. 

Cuando en 1978 Alexander Salkind y su hijo Ilya lograron llevar al cine Superman de Richard Donner, apenas comprendían la caja que habían abierto. Y sin embargo, el éxito de esta versión del Hombre de Acero, con guión del autor de El Padrino, Mario Puzzo (no nos olvidemos de este detale), fue tan enorme que logró perdurar a pesar de las más que olvidables Superman III y Superman IV que llegaron en plenos años 80. Y es que, estas dos películas resultaron ser mucho más peligrosas para Superman que la propia kryptonita.

Pero entre medias de estas dos últimas películas, y tratando de dejar en barbecho a Superman tras su tercera entrega, Salkind padre pensó en cómo refrescar la serie de películas. La idea llegó de la manera más tradicional: a modo de spin-off. Sin embargo, el productor no debía de andar muy lúcido porque pensó en volver a encomendarle el proyecto a Richard Lester, quien ya sabemos como llevaba las cosas con Superman. Tras la negativa de un par de cineastas más además del propio Lester, la película le fue concedida finalmente a Jeannot Szwarc, un director francés con algún que otro pinito en producciones televisivas.

Pagada prácticamente de su propio bolsillo, Salkind hizo que Supergirl se rodara en Reino Unido, en los mismísimos estudios Pinewood de Star Wars. Warner apoyó de aquella manera al productor, cooperando en la distribución de la película en un primer momento, antes de dejar colgado al ejecutivo con el marrón de la distribución a última hora, habiendo de delegar en Tripictures para su lanzamiento en EEUU. 

A pesar de quedarse "solo", el productor apostó fuerte por este spin-off. El casting para elegir a la actriz principal fue extenso y arduo. Más de mil aspirantes, dicen por ahí. Al final, la elegida fue  Helen Slater, la cual según los rumores pasó por encima de  Demi Moore, Faye Dunaway y Brooke Shields, las cuales fueron deshechadas por Szwarc y el hijo de Alexander Salkind. La película además contó con nombres como el Peter O'Toole y Mia Farrow en papeles ,que aunque secundarios, supuestamente iban a tener un gran peso en la trama. Finalmente, para que la película tuviera un tono épico, más o menos acorde al de la Superman original, se contrató a Jerry Goldsmith en sustitución de John Williams como compositor. Curiosamente, Goldsmith era la primera opción de Donner por encima de Williams para escribir la BSO de Superman. 

El resto, como suele decirse, es historia. La crítica despellejó a Supergirl, que apenas pudo remontar el vuelo. La caracterización de Helen Slater y de Faye Dunaway como villana fueron las peor paradas.  Como resultado, la película no funcionó ni modestamente bien. Habiendo costado 35 millones, logró amansar únicamente 14 solo en EEUU. Y, en muchos aspecto, no gustó al público. De hecho, uno de los pocos méritos por los que la críticas más incisivas la recuerdan es por el de hacer bueno al Superman de Richard Lester.  

¿Injustamente olvidada?

Una de las cosas que más llaman la atención de Supergirl es lo olvidada que ha pasado a la historia de las películas de superhéroes. Ciertamente, la construcción del argumento no es muy diferente a películas de su época de un tono similar, de ciencia ficción o de aventuras. De hecho, tiene un halo puro e inocente que podría encandilar de no ser por los créditos iniciales en donde las tipografías ochenteras, el color rosa chillón con tonos fríos y una música que pretende ser épica te abofetean antes de que si quiere se plantee el conflicto. Pero entendiendo que ésto es un defecto de la época, preguntémonos qué falló para que la crítica la diera tanta cera. 

De entrada, Supergirl está (muy) mal conducida y la estética que la rodea pasa del absurdo al ridículo de cero a cien en algunos momentos. Empezando con decorados iniciales propios de la Ci-Fi de los 70, y terminado por la guarida de la villana que es, literalmente, una atracción del tren de la Bruja.  Pero esta sensación de rídículo, además, se acrecenta por el hecho de que tiene detalles e ideas solidas y bien pensadas sobre las que pretendía asentarse. Lo que le falla, amigos lectores, es la ejecución en pantalla. Esto, claro, podría disculparse si su presupuesto fuera bajo. Claro, estmaos hablando de 35 millones de dólares, 4 menos que Superman 3, aunque muy alejada de los 54 millones de Superman 1 y 2. Sin embargo, aquí el presupuesto poco tiene que ver frente a una dirección torcitera y unos clichés retorcidos y gastados incluso antes de utilizarlos y en general una selección desacertada de a la hora de exponer la historia..

Como pecado original, Supergirl adolece de una carencia de construcción argumental mínima. Ni explica de qué va la trama de manera clara y concisa, ni tampoco de dónde sale esta Superchica. Solo sabemos que vive en una especie de ciudad rara, en otra dimensión y que es prima de Superman (de quien sabe hasta su identidad secreta, ascendencia y labores como superhéroe, a pesar de no haberle conocido nunca). Luego tenemos una exposición de su llegada a la Tierra, en la que pasa de ir en una especie de pijama futurista/decimonónico a de repente vestir el traje de Supergirl. La presentación de la villana tampoco ayuda mucho. Básicamente se trata de una Aramis Fuster de Wisconsin, frustrada de la vida, que encuentra la forma de convertirse en una suerte de Morgana LeFay, totalmente vitaminada y con poderes de magia negra superchunga. ¡Ah, y ese Peter O'Toole que pasa de genio incomprendido y mentor de la heroína a carne de presidio en la zona fantasma! 

Si este tóxico cóctel le añadimos unos efectos especiales cuanto menos cutres y unas intepretaciones no especialmente brillantes, os podéis imaginar ante lo que nos estamos enfrentando: un autentico despropósito. Muy a pesar, eso sí, de que la protagonista Helen Slater se lo toma muy en serio, e incluso llega a caernos bien su caracterización del personaje. De hecho, la chica queda muy bien en pantalla, ya que realmente parece una adolescente y no una treinteañera haciendo de jovencita. Como dato, Slater tenía 21 añitos cuando hizo la película.  

Ahora bien, como os dijimos antes, la película tiene cosas más que salvables. Por un lado, la idea de una superheroína es bastante adelantada a su época, en un momento en el que la cosificación y sexualización estaban a la orden del día. Huyendo de malos ejemplos anteriores y posteriores como Barbarella y Barb Wire, Supergirl trata sobre una muchacha joven e inocente, que está descubriendo un nuevo mundo. No la sexualiza ni es irrespetuoso con ella.  El tratamiento de este aspecto de la historia es muy amable, e incluso llega a ser lo mejor de la película. Por otro lado, hay ciertas secuencias, centradas en la identidad civil de la muchacha que que recuerda a las películas adolescentes de la época, con ese punto tontorrón y divertido que las caracterizaba. Estas secuencias, humanizan a la heroina, desarrollando sus lazos en su personalidad secreta como Linda Lee, convirtiéndose en lo mejor de la película. 

Supergirl también es muy interesante en el plano comiquero, ya que busca desarrollar ideas de los cómics, no exploradas en Superman o que, tan solo, se había acariciado en principio. La zona fantasma, por ejemplo. O, incluso, coquetear con la idea de que más kryptonianos habían logrado escapar al destino del planeta de alguna manera. Además, cabe destacar que en el momento en el que se hicieron las pruebas de casting, el traje de Supergirl se parecía al del personaje en los cómics en aquellos momentos. Incluyendo la cinta para el pelo y otros detalles que hubieran molado bastante en la Gran Pantalla, pero que finalmente fueron deshechados. 

Una película de Superman, sin Superman

Ahora bien, la cuestión por la que Supergirl se hunde en la miseria en esta película, se debe precisamente a la necesidad de aludir a Superman cada dos por tres. De hecho, en un principio Christopher Reeve (el actor de Superman en los 70 y 80) iba a aparecer en la película, a modo de cameo, pero finalmente no fue así. Esta baja, precisamente, lacra el desarrollo de la película ya que la trama no para de hacer referencias al Superman de Donner y a su momentánea ausencia de la Tierra durante los eventos de la cinta. Y cuando lo hace no solo es de forma forzada, sino también bastante risible. A pesar de eso, y de manera oficiosa, se considera a Supergirl la quinta película del Superman clásico, siendo canon dentro de su continuidad. 

Además, una serie de personajes como Lucy Lane (la hermana menor de Lois) o el propio Jimmy Olsen, al que da vida el actor Marc McClure de las pelis de Superman, inflan esta sensación de que Warner y Saldskin nos están queriendo vender una "copia de Superman sin Superman". Y, ojo, la idea de todos estos guiños y referencias es buena, pero al final parece que Supergirl tenga que depender de su primo incluso cuando éste está de vacaciones. Y es una autentica lástima, ya que el personaje de Lucy y el cameo de Jimmy son muy agradecidos dentro de la película. Sus personajes pasan de repelentes a entrañables, haciendo el visionado de la cinta mucho mucho más digerible. 

Si ponderamos todo lo dicho y somos justos con la película de Supergirl, veremos que sirvió de precedente para que las heroínas poco a poco pudieran ir ocupando el lugar que se merecían en la historia del cine. Ciertamente no es la película que las dignifica ni tampoco la que consiguió que una película protagonizada por una súper rompiera moldes, pero como precedente y, teniendo en cuenta las dificultades con las que se presentó por los convencionalismos de su época y la mala producción de la película, debemos tenerla por lo menos en cuenta como referente. De hecho, las mejores partes de esta película han servido para inspirar la nada desdeñable serie de Supergirl de la CBS. Tanto es así que la propia Helen Slater aparece en la serie como la madre de la Supergirl televisiva, junto Dean Cain (Superman en Lois & Clark), que ejerce de padre. ¡Ahí es nada!



Si os ha gustado esta crítica, entonces no dejéis de pasar por nuestro especial de cine de superhéroes. En él encontraréis el resto de críticas y análisis de los héroes más poderosos del celuloide. 

Valoración

Intento malogrado de hacer un spin-off del Superman de Richard Donner. Hay potencial para contar una buena película de superheroínas. Pero algo falla a medio camino.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Las escenas de Supergirl en su identidad secreta como adolescente terráquea.

Lo peor

Los efectos especiales, el desarrollo de la trama, la villana tarotista...

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