Análisis

Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutantes en Manhattan - Análisis

Por Álvaro Alonso
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Versión comentada: PS4

Llega el análisis de Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutantes en Manhattan, el nuevo juego de PlatinumGames basado en las populares Tortugas Ninja que viven en las alcantarillas. Y apestan.

Es probable que hayáis oído por ahí que el nuevo juego de las Tortugas Ninja de PlatinumGames ha resultado ser una decepción. Si no es así, siento tener que ser yo el que os diga que es cierto: Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutantes en Manhattan es un fiasco en toda regla, un título de acción aburrido y carente del estilo y la profundidad que suele caracterizar las obras del estudio japonés. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, vamos por porciones (¿lo pilláis? Porciones en lugar de partes porque las tortugas comen pizza y... vale ya me callo).

Cuando se filtró que PlatinumGames estaba trabajando en TMNT: Mutants in Manhattan, fue motivo de celebración para fans de los hack and slash y las Tortugas Ninja por igual. Estos señores se han labrado una reputación como maestros de la acción más cañera gracias a títulos como Bayonetta, Metal Gear Rising o Vanquish (es un juegazo, y si alguien opina lo contrario, le espero a la salida), así que fue inevitable dar por hecho que los héroes con caparazón habían caído en buenas manos. Qué demonios, si mañana me dijesen que PG está desarrollando un juego de Heidi daría palmas con las orejas.

Pero luego se dio a conocer que sería un título de acción cooperativa... y eso ya fueron palabras mayores. A mi cabeza (y seguro que a la vuestra también) acudieron imágenes de uno de los mejores beat 'em up de todos los tiempos: TMNT: Turtles in Time, el clásico que nos robó cientos de duros en los salones recreativos y la misma cantidad de tardes en su versión para Super Nintendo. ¿Repartir estopa en la piel de las tortugas, junto a tres amigos y con el derroche de estilo de PlatinumGames? Sólo de pensarlo me pongo a dar saltos de emoción (o eso hacía hasta descubrir el resultado final).

Hay que señalar que además de proyectos de gran envergadura, como los mencionados anteriormente, el reciente Star Fox Zero o el próximo Scalebound, PG también se ha encargado de otros "trabajos menores" (con un presupuesto mucho más reducido, vaya) con el objetivo de sobrevivir. En concreto han sido tres, todos en colaboración con Activision y basados en series de animación: The Legend of Korra, Transformers: Devastation y el juego que nos ocupa. El primero es una horrible mancha negra en el currículum de la compañía, el segundo es una obra maestra resultó toda una sorpresa, y un auténtico homenaje para los fans de Transformers, y el tercero... Bueno, digamos que se han marcado otro Korra.

Me ha dado por echar un vistazo a los nombres detrás de estos tres juegos y me he dado cuenta de algo curioso: el director de The Legend of Korra y de Mutantes en Manhattan es Eiro Shirahama, mientras que de Transformers se encargó Kenji Saito, a quien también le debemos Metal Gear Rising. Todo empieza a encajar, ¿eh? Y si a esto le sumamos las más que probables prisas por llegar a tiempo para el estreno en cines de Ninja Turtles: Fuera de las Sombras, apaga y vámonos. Pero dejémonos de datos irrelevantes y pasemos a hablar de lo que realmente importa: por qué Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutantes en Manhattan está mas verde que sus protagonistas.

Teenage Mutant Bastantepoconinja Turtles

La mayor fortaleza en los juegos de PlatinumGames, la que consigue que un apartado técnico sin alardes y una duración escasa pasen a un segundo plano, es en TMNT la mayor debilidad. Hablo, por supuesto, del sistema de combate; en el 90% de las ocasiones es un total y absoluto caos. El resto de las veces, se queda muuuuuuuuy por debajo de cualquier otro juego del estudio (sin contar Korra, claro).

En todo momento hay cuatro tortugas moviéndose sin parar y realizando ataques a toda velocidad, con explosiones y efectos de luz acaparando gran parte del campo de batalla. Para que os hagáis una idea, la acción es difícil de seguir incluso cuando sólo hay un enemigo en pantalla... imaginaos el desastre en que se convierte cuando hay tres o más. Tampoco ayuda que el sistema de combate sea simple a más no poder: un botón para ataques rápidos, otro para ataques fuertes y otro para lanzar shurikens. Y ya. No hay una lista de combos para aprender y experimentar ataques encadenados, ni ninguna característica destacable (como el Witch Time o el Blade Mode) que nos invite a dedicarle horas y horas, hasta dominar el sistema por completo y subir a YouTube un vídeo demostrando nuestras habilidades.

Lo único llamativo son las habilidades especiales que podemos comprar y mejorar con los puntos que ganamos en cada fase: golpes en equipo, ataques de área, recuperación de salud, aumento de las estadísticas, ralentización del tiempo... Y alguna que otra locura bastante molona, como disparos láser o una proyección holográfica de una Tortuga Ninja gigante. Sin embargo, no dejan de ser habilidades que asignamos a los botones y que una vez utilizadas requieren un tiempo de enfriamiento. Permiten personalizar al gusto a nuestro tortuga favorita, pero cansan después de unos cuantos usos.

El único aspecto que me ha llamado ligeramente la atención del sistema de combate es el bloqueo, y es que al pulsar el botón correspondiente, la tortuga se esconde en su caparazón y comienza a girar a toda velocidad para rechazar los golpes enemigos. Al hacerlo, aparece un medidor que va disminuyendo y, si se agota, hay que esperar unos segundos hasta que se recupera del mareo. Esto convierte el bloqueo en una habilidad de la que no conviene abusar y que incita a ser usada en el momento justo, consiguiendo así valiosos contraataques. Por desgracia, el caos que reina en la gran mayoría de combates dificulta llevar a cabo esta acción de la forma precisa que exige.

A la velocidad de una tortuga

Bueno pero los niveles están cargados de acción, ¿verdad? Tienen un ritmo trepidante y momentos ultra-flipantes que hacen que te estalle la cabeza, ¿no es así? Pues... no. De hecho, todo lo contrario. Mutants in Manhattan se compone de nueve niveles, pero en lugar de seguir el planteamiento tradicional, cada fase es un mapa de tamaño medio que podemos recorrer libremente. Hay coleccionables (portadas de los cómics de IDW) y alguna que otra zona secreta, pero el diseño es tan rematadamente soso que las ganas de explorar desaparecen a los pocos pasos.

El objetivo en todas las fases es completar las misiones que April nos va encomendando hasta llenar una barra en la parte superior de la pantalla, momento en que podemos acceder al jefe de la zona. Estas misiones son aleatorias y tienen distintos objetivos: acabar con todos los enemigos, llevar una bomba hasta un portal, detener un vehículo devastador, proteger una zona... Lo que vienen siendo misiones repetitivas y carentes de emoción. 

Pero los enfrentamientos contra jefes se salvan, ¿verdad? Dime que se salvan por favor. Siento volver a decepcionarte (seas quién seas), pero mucho me temo que no, los combates finales tampoco están a la altura de lo esperado. Ni el carisma de los rivales (Bebop, Rocksteady, Krang, Shredder...), ni el cambio de registro metálico de la banda sonora (al estilo de Transformers: Devastation, pero ni la mitad de pegadiza), consiguen sobreponerse al horrendo sistema de combate; el resultado es el festival de machaque de botones más aburrido de la historia.

Comentaba al principio que los juegos de PG no suelen destacar por su apartado técnico, pero para compensar nos regalan unos rocosos 60fps que casan a la perfección con la acción desenfrenada. TMNT: Mutantes en Manhattan no tiene unos gráficos como para tirar cohétes... Y no pasa de los 30fps. A título personal, no es algo que me moleste especialmente, pero entiendo perfectamente que sea molesto para gran parte de la comunidad, más con la brillante trayectoria del estudio en este sentido. Además, no veo un salto técnico espectacular entre Transformers y Tortugas Ninja, ¿por qué los autobots sí se movían a la velocidad de la luz y las tortugas se han quedado a medio gas? Inexplicable.

Para terminar con el apartado visual, otro apunte totalmente personal: no me convence nada el diseño de las tortugas. Bueno, sí que me convence, lo que no me gusta es que les hayan puesto ojos. A pesar de que el estilo parece inspirado por los mencionados cómics de IDW, les han puesto pupilas e iris en lugar de ojos completamente blancos, lo que les confiere un aspecto bastante poco amenazante. ¿Quizás tratando de rehuir la seriedad de los cómics para acercarse al lado infatil y humorístico de las series y las películas? Teniendo en cuenta el desarrollo de la trama, no me extrañaría lo más mínimo.

La pizza sin piña, gracias

Creíais que todo iban a ser palos, ¿verdad? Pues no, ¡pero casi! Entre tanta idea mal ejecutada hay algún que otro aspecto que consigue que Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutantes en Manhattan se salve (por los pelos) de la quema. El más evidente es el modo cooperativo, y es que los niveles se disfrutan bastante más en compañía que jugando en solitario. Es posible dar distintas órdenes a la I.A. para hacerlo más llevadero, pero nada como la ayuda de cuatro amigos, como en los viejos tiempos. En este sentido, es una pena que no haya opción para cooperativo a pantalla partida, aunque teniendo en cuenta cómo se desarrolla cada nivel, hubiera sido complicado implementarlo.

Además, a la hora de buscar y crear partida existen varios parámetros la mar de interesantes que nunca había visto en otros juegos. Además de seleccionar nuestra tortuga, fase y nivel de dificultad preferente, podemos elegir el objetivo de la sesión. Por ejemplo, podemos seleccionar el nivel de habilidad de los jugadores con los que queremos que nos emparejen (principiante, intermedio y avanzado), algo especialmente útil a la hora de afrontar las misiones en las dificultades más elevadas. Si lo que buscamos es conseguir experiencia, emblemas o coleccionables, también tenemos las opciones pertinentes, ¡e incluso hay una para aquellos que aspiran a conseguir el rango S!

Hay otro pequeño añadido que pasará totalmente desapercibido, y que sin embargo me ha parecido toda una revelación: estáis iniciando una misión cooperativa junto a un grupo de extraños y saltáis la escena de vídeo inicial porque ya la habéis visto cincuenta veces... Pero uno de los jugadores no la salta, y os toca esperar un buen rato sin poder hacer nada. Os ha pasado, ¿verdad? En TMNT la secuencia sólo se omite si todos los jugadores deciden hacerlo, es decir, aunque vosotros la saltéis, seguiréis viendo la escena hasta que todos hagan lo propio.

Además, en la esquina inferior derecha, mientras se reproduce el vídeo, un aviso indica cuántos jugadores han omitido la escena, lo que sirve también como un pequeño toque de atención para ese jugador que siempre se queda embobado viéndola. No será un añadido revolucionaro, pero quiero verlo a partir de ahora en todos los títulos de corte cooperativo.

¡Ah! Y si la salud de nuestra Tortuga llega a 0 y ningún jugador nos revive, se activa un minijuego delicioso: caemos en la guarida y tenemos que machacar botones para ingerir porciones de pizza, con cuidado de no hacerlo demasiado rápido pues, si nos quemamos, hay que esperar unos segundos para poder continuar la ingesta. Como veis no falta sentido del humor, y a lo largo de la historia asistimos a bastantes momentos que consiguen sacarnos una sonrisa.

Las Tortugas están representadas con fidelidad y, además de portar sus armas características, hacen gala de la personalidad que las ha hecho famosas a lo largo de los años: Leonardo es el líder, con un gran sentido del honor y la disciplina; Donatello es el empollón amante de la tecnolgía; Raphael es el más agresivo, con un caracter que en ocasiones le lleva a enfrentarse a sus hermanos; y Michellangelo es la tortuga más joven e ingenua, y la que nos deja los momentos más cómicos.

También se agradece que se haya incluído doblaje al castellano... aunque algunas voces son bastante mejorables. De hecho, en los créditos he visto que Nolan "Nathan Drake" North pone voz a una de las Tortugas y ahora tengo bastante curiosidad por saber qué tal suenan en inglés. Y aunque el sistema de combate ha resultado ser una pifia monumental, el "espíritu Platinum" se entrevé en otros apartados, como la rejugabilidad; además del reto que suponen los distintos niveles de dificultad, cada fase esconde un jefe secreto que sólo aparece bajo determinadas condiciones (en realidad, creo que es totalmente aleatorio). Además, la secuencia de créditos es de lo más animada...

Resumiendo: Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutantes en Manhattan no es, ni mucho menos, el juego con el que soñábamos. En solitario es aburrido hasta decir basta (y mira que es difícil hacer un juego aburrido sobre cuatro tortugas mutantes con amplios conocimientos en las artes ninja) y en compañía entretiene durante unas cuantas partidas. No llega al nivel de The Legend of Korra, pero tampoco está muy por encima... Aun así, no perdáis la fe en PlatinumGames: un par de manchas no ensombrecen el brillo de tantas joyas (además, ¿¡habéis visto la pintaza que tiene NieR: Automata!?)

Si sois fans acérrimos de las Tortugas Ninja y necesitáis desesperadamente repartir justicia a ritmo de ninjato, sai, bo y nunchaku, TMNT: Mutants in Manhattan satisfará vuestras necesidades... Más o menos. Pero si conserváis el cartucho de Turtles in Time (o la recreativa, puestos a pedir), no lo dudéis: llamad a unos amigos, encargad un par de familiares y disfrutad de un auténtico viaje a través de los viejos tiempos. 

Y para que no se os quede mal sabor de boca, aquí tenéis un infoclip con los juegos de las Tortugas Ninja.

Valoración

Con un sistema de combate impropio de PlatinumGames y un desarrollo capaz de arrancar bostezos incluso después de tres cafés, TMNT: Tortugas en Manhattan sólo es (ligeramente) recomendable para grandes fans de las Tortugas.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

Buena representación de las Tortugas. Entretenido si se juega en compañía. Bastante rejugable.

Lo peor

Las peleas son un caos y el sistema de combate resulta demasiado simple. Aburre a los pocos minutos.

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