Trainspotting
Análisis

Trainspotting - Crítica de la película de culto de Ewan Mcgregor

Por Jesús Delgado
-

Trainspotting es, posiblemente, una de las mejores películas de los 90. La cinta de Danny Boyle sobre la juventud sin futuro de la Edimburgo de finales de los 80 hincaba el colmillo hasta los huesos. Ewan McGregor se revelaba como el actor de gran talento que hoy todos tenemos en mente y el resto del elenco no se quedaba atrás. ¿Queréis venir con nosotros para que os hablemos un poco más de esta adaptación del libro de Irvine Welsh?

Trainspotting  habla sobre un grupo de jóvenes a finales de los ochenta que viven en Leith, un distrito industrial de Edimburgo que en los años 80 pasaba por una época malísima debido a desindustrialización. Este grupo, encabezado por el cínico Mark Renton (Ewan McGregor) trata de sobrevivir a pesar de su ausencia de futuro en un mar de punk rock, drogas, violencia, cleptomanía y (ocasionalmente) algo de fútbol. Renton se deja llevar precisamente por este negro abismo, debido a sus insatisfacciones vitales. Sin embargo, cuando el abismo amenace con tragárselo, "Rent" comenzará a plantearse qué hacer con su vida.

Con esta premisa arrancaba en 1996 la película con la que Danny Boyle nos dejó picuetos. Esta adaptación de la novela de Irvine Welsh era su segunda película y, sin embargo, el impacto que tuvo tanto en la cultura popular, como entre el público y (ya no digamos) en la industria fue tremendo. El mundo de las drogas, los barrios urbanos y la depresión causada en los años 80 en zonas industriales de Reino Unido ya habían sido temas de no pocas películas, pero la crudeza de Trainspotting y, ¿por qué no decirlo?, resulta un soplo de aire fresco con cierto tufo a podrido, que no dejó a casi nadie indiferente.

A día de hoy, tanto película como el libro original son objetos de culto. ¿Casualidad? No diríamos tanto. Como tampoco habríamos de señalar el ansia de catarsis de la población como el motivo de su éxito. Hay bastante más detrás de la película, como lo hay detrás de la novela, para explicar y entender que Trainspotting es merecidamente una de las grandes historias de finales del siglo XX. 

Una película de su tiempo, que envejece bien

Hay que tener en cuenta una cosa. Trainspotting no es una película de presupuesto exagerado, pero su calidad es sencillamente incuestionable. Los 1,5 millones de libras que costó están sobradamente amortizados con las cantidades que hizo en taquilla. La cinta sigue funcionando incluso veinte años después de su estreno, siendo tan impactante y rotunda como lo fue entonces. 

Si bien hay que admitirle el pecadillo de que, salvo escenas puntuales, está rodada en Glasgow y no en Edimburgo en donde se ambienta, la cinta es muy representativa de la sociedad del momento y de los problemas que la juventud de finales de la década de los 80 había de afrontar. De ahí que desconocer el cómo era esa sociedad y ese momento histórico es un handycap para el espectador, que pierde cierto trasfondo sobre el que situarse para entender mejor la trama y lo que ocurre. Y es que en este aspecto Trainspotting, tanto la cinta como el libro, apuesta por un paradigma complejo y pesimista para representar al reemplazo generacional de la época.  Pero, en cierta manera, la gracia está ahí, en tomar a unos desheredados, que recurren a la criminalidad para satisfacer sus bajas pasiones. Aunque decir que la película se queda ahí es arañar la superficie. 

Trainspotting es también una historia de degeneración, evolución y madurez. Es el tránsito de loser avinagrado y apático, la solución fácil, a empezar a hacer algo con la vida de uno, la solución compleja, que es la que Renton ha de tomar. Aunque, claro, esto implique también romper con su mundo y salir del desesperado Leith, en busca de un futuro mejor. Algo que, por cierto, también entraña el decir adiós definitivamente a esa amistades que, de alguna manera, también le lastran. Esto, a su vez tiene que ver con el título de la película, Trainspotting es una expresión que define el hobby de ver pasar trenes. Algo que Renton hace hasta que decide tomar la vida por los cuernos. 

Muy dura, para lo bueno y para lo malo

Recuerdo haber visto Trainspotting con quince o dieciséis años. Por entonces me impacto, dejándome una mezcla rara en el cuerpo, entre satisfacción, perplejidad y un sabor agrio en la boca. La volví a ver hace un par de semanas. Me pasó exactamente lo mismo.

Con el presupuesto que disponía Boyle en su momento, el director hace un retrato sórdido, pero acertado y necesario de la trama. Pero aún así, hay algo de ese retrato que compunje por dentro, revolviendo las tripas y provocando al espectador. Si seguís leyendo, damos por hecho que la habéis visto y estáis libres de SPOILERS. Valga como ejemplo por tanto el asunto del bebé muerto. Sabes de sobra lo que ha pasado, y sin embargo, no puedes apartar la vista de la pantalla, aún sabiendo lo que estás viendo y que te está taladrando directamente al cerebro. Esta escena, que además llega después de varias secuencias con las que te has partido la caja a más no poder, resulta un corte de digestión en toda regla. ¿Pero innecesario? De ninguna manera, es el punto de inflexión para hacer a Renton reflexionar y también al espectador, devolviéndole al mundo real y recordándole que el abuso de las drogas no tiene nada de divertido. 

Si miráis en wikipedia, veréis que llaman a Trainspotting "comedia negra" y de manera similar parecen catalogarla alguna que otra página de cine. No sabríamos decir si se le debería llamar comedia o más bien drama con tintes cómicos. Lo que cuenta, aunque te arranca alguna que otra risa culpable, es un autentico trago amargo. No es una película para verla mal de ánimo ni tampoco con la mente poco despejada. Esto es algo que hay que tener en cuenta, porque aunque Doyle construye muy bien la adaptación del libro, también camina sobre unas arenas nihilismo algo extremo que acaba por empachar. 

Realmente, para compensar (o quizá como culpables del tono general de la película) tengamos a unos actores que son de primer nivel. Todos conocemos a McGregor cuyo paso por películas de todo tipo y calibre, y papeles a cada cual más distinto, le han valido los laureles de uno de los intérpretes más polifacéticos de los últimos treinta años. Pero, ojo, que el resto del reparto no es cojo. Ewen Bremner, Jonny Lee Miller (el Sherlock de Elementary), Robert Carlyle (Full Monty, Érase una vez...), James Cosmo (Juego de Tronos), James McKidd (Anatomía de Grey), Kelly Macdonald (Brave, Boardwalk Empire)... todos ellos son un regalo para los ojos y suponen lo mejorcito de la cinta, debido a sus interpretaciones. 

En conjunto, Trainspotting es una película irrepetible y con un merecido renombre. No sabemos si la secuela estará a la altura, pero tener otra vez la oportunidad de ver a los mismos protagonistas de la cinta original es una propuesta que no queremos ni pensamos perdernos.  

Por cierto, detallón importante. Hay quien considera el álbum de Trainspotting, la selección de canciones que conforman parte de la Banda Sonora de la Película, una de las mejores de la historia. A día de hoy hay dos discos de ella. El primero se compone de canciones que se escuchan durante la película, mientras que el segundo recoge temas que no pudieron meterse en el anterior disco así como canciones que inspiraron a los responsables de la película. Ambos, en cualquier caso, son una buena elección musical a tener en cuenta. Todo esto convierte a una película de culto de su época, pero hay muchas otras películas que vamos a analizar en nuestro especial de cine de los 90.

Valoración

Acertada adaptación de la novela de Irvine Welsh acerca de un grupo de jóvenes en la deprimida Edimburgo de finales de los años 80. Dura, incisiva, ácida.. "Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia,elige un televisor grande que te cagas..." De las mejores cintas de la década de los 90.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Las interpretaciones: Mcgregor, Jonny Lee Miller, Robert Carlyle ¡Vaya reparto! El tono cínico pero crítico de la historia.

Lo peor

Tanto nihilismo acaba empachando un poco. Hay que verla con buen ánimo. Conocer el marco sociopolítico del lugar y del momento ayuda a entenderla.

Lecturas recomendadas