Análisis

La venganza de Jane - Crítica de la película protagonizada por Natalie Portman

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: La venganza de Jane (Jane Got a Gun) - DIRIGIDA POR: Gavin O'Connor - PROTAGONIZADA POR: Natalie Portman, Joel Edgerton, Ewan McGregor, Rodrigo Santoro, Noah Emmerich, Boyd Holbrook, Todd Stashwick, River Shields, Jacob Browne y Sam Quinn. Ya en cines.ARGUMENTO: La joven Jane está casada con uno de los tipos más peligrosos del Oeste. Un día su marido regresa a casa con varias heridas de bala. La banda del cruel Bishop lo ha acribillado. Sobrevive, pero sabe que es cuestión de tiempo que Bishop y sus chicos vengan a rematar la faena.

La venganza de Jane comienza con una buena ambientación y un prometedor comienzo: una mujer (Natalie Portman) ve cómo su marido regresa a casa con varias heridas de bala y él le dice que la banda que lo ha atacado irá a su casa a terminar el trabajo. Pocas palabras entre ellos, las justas para saber que Jane no lo abandonará a su suerte y que buscará ayuda para hacerles frente haciendo del hogar un fortín, aunque para eso tenga que recurrir al que fue el amor de su vida: Dan (Joel Edgerton).

Con esta presentación queremos saber más de las relaciones que hay entre los personajes, del pasado que comparten y lo que les ha llevado a esa situación, pero lo cierto es que cuanto más avanza la trama, más se hunde en el lodo.

Los flash-backs en los que vemos la juvetud de la que fue antaño pareja son torpes y lastran la narración principal en tanto que la estereotipación de los personajes enturbia enormemente cualquier conato de hacerlos verosímiles. Malos muy malos, pérfidos y feos y ante ellos una mujer hermosa y resuelta, con grandes traumas que superar, que está claro que está llamada a ser una suerte de figura reivindicativa del universo femenino en un mundo de hombres. 

El problema es que la película no conisgue ni desarrollar lo suficiente a ninguno de sus personajes, ni despertar en el espectador empatía porque a pesar de las extensas explicaciones la historia no termina de cuajar: no se entiende por qué no han hablado en tantos años entre ellos para contarse los grandes secretos que al espectador le han contado antes de tiempo, por ejemplo. Eso hace que vayamos siempre por delante de ellos y que perdamos un poco de interés por desvelar ese pasado cruel.

Dentro del poco margen de maniobra que tienen los intérpretes de la película, todos cumplen su papel en la función pero son Joel Edgerton y el pérfido Ewan McGregor, casi irreconocible, los dos que más brillan construyendo a sus personajes (éste último casi diría que disfrutando del proceso). Por el contrario, la protagonista, Natalie Portman no consigue darle el empaque necesario a Jane y, por más que la película tome su nombre y haga ese esfuerzo que decíamos de retratarla como una mujer fuerte y, supuestamente, con ansias de venganza, no termina de convencernos.

Está claro que el atrincheramiento en el hogar podría haber dado de sí muchísimo más, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de la película se basa en la idea de construir un refugio desde el que poder repeler el ataque de los Bishop. Sin embargo, el clímax final parece estar resuelto con prisas. Los malos les dan a nuestros protagonistas ventajas sin venir a cuento y son descuidados minusvalorando a sus oponentes en su asedio. El guión no le da importancia al juego dentro-fuera, familia-amenaza, calor-frío... y toda una serie de herramientas dialécticas clásicas del género.

A fin de cuentas, La venganza de Jane es más un drama sobre la falta de libertad en tiempos de guerra que un western en sí mismo por más que haya polvo, burdeles, pistolas, vaqueros y atardeceres con nuestra Jane a caballo. Y hago un inciso para resaltar el precioso trabajo de fotografía que hay detrás de estas instantáneas, lástima que el desarrollo de la historia no acompañe.

La banda sonora es otro de los puntos débiles de La venganza de Jane. Hay momentos que piden a gritos un fondo sonoro más rico y que avive la parte más emocional de la narración (esos poéticos encuentros entre Portman y Edgerton habrían cobrado más interés) mientras que en otros la música parece llegar a destiempo.

En general es, formalmente, un western que se queda con la fachada del género pero sin conseguir atrapar su espíritu pero lo más imperdonable es que al final la batuta la llevan dos hombres y da la sensación de que Jane simplemente se pliega ante la situación que le toca vivir. No hay reafirmación real de su figura: ni comprendemos por qué escoge a su marido en su momento ni por qué al final, sucede lo que sucede (un giro de guión inesperado termina de hacer indigesta la propuesta)...

Difícil veo que la película se lleve la recompensa del público porque no aporta nada nuevo, ni vivo ni muerto y queda lejísimos de los grandes títulos que nos han hecho disfrutar de las convenciones del Far West. La gran incógnita es qué habría rodado Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin), la directora que en primera instancia iba a ocuparse de la película, ¿habría sido ella capaz de convencernos con su visión de Jane?

Valoración

Western sin garra ni intensidad artística de ningún tipo: ni narrativa, ni interpretativa. Uno de esos tiros que salen por la culata con un final cogido con pinzas

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Se aprecia la voluntad de reivindicar una figura femenina, pero yerra en el cómo.

Lo peor

No te atrapa la historia de ningún personaje y el final es formulario.

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