Análisis

X-Men: Apocalipsis - Crítica doble de la nueva película de Bryan Singer

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse) - DIRIGIDA POR: Bryan Singer - PROTAGONIZADA POR: Michael Fassbender, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Hugh Jackman, Oscar Isaac, Nicholas Hoult, Evan Peters, Rose Byrne, Kodi Smit-McPhee, Sophie Turner, Chaning Tatum, Alexandra Shipp, Tye Sheridan, Olivia Munn, Lucas Till y Lana Condor. En cines a partir del 20 de mayo de 2016.ARGUMENTO: Apocalipsis, el mutante más poderoso que ha existido nunca despierta en un mundo que no le gusta y recluta un equipo encabezado por Magneto, para acabar con toda la Humanidad y crear un nuevo orden mundial. Pero el Profesor X, con la ayuda de Mística, se unirá a un grupo de jóvenes mutantes para tratar de detenerlo.

X-Men: Apocalipsis, la esperada continuación de X-Men: días del futuro pasado ya está aquí y os traemos una crítica doble en la que podréis tener tanto la visión comicófila como la cinematográfica de este nuevo trabajo de Bryan Singer. La cinta parte de tres ideas: lanzar un relevo generacional mutante con las jóvenes versiones de Jean Grey, Cíclope o Tormenta, amplificar en todos los sentidos a su predecesora y asentar las bases de Lobezno 3 que como ya sabéis tendrá calificación R.

 

Por el camino, tenemos una historia entretenida aunque no particularmente trascendental en la que sobra al menos media hora de metraje y toneladas de efectos especiales. Cuando mejor funciona es cuando desarrolla el drama personal de un siempre impecable Michael Fassbender como Magneto o ese James McAvoy que tan bien ha sabido asumir a su Profesor Xavier.

 


 

De entrada nos presentan a En Sabah Nur, al que ya le habíamos echado un vistazo en la escena postcréditos de Días del futuro pasado, convertido ya en una suerte de dios vivo en Egipto: odiado y venerado a partes iguales verá frustrada la transferencia de su consciencia a un nuevo cuerpo quedando su poder latente durante milenios hasta que un nuevo culto lo traiga a la vida.

 

Oscar Issac construye a un Apocalipsis contundente, con una voz imponente y poderes desorbitados pero gran parte de su atractivo queda sepultado bajo las capas de maquillaje (y eso que, como recordaréis, la cinta se sometió a una nueva revisión para tratar de hacer más digestivo su aspecto inicial, que fue objeto de burla en Internet). Apenas tiene ocasión de brillar con su evidente y manifiesto talento interpretativo a pesar de que es incluso sobredimensionado atendiendo a su origen del cómic.

 

 

Como a casi todo, los ochenta le sientan fatal a la película, que no consigue transmitir con su ambientación la época que evoca por más que el Rondador Nocturno lleve la chupa de Michael Jackson o Mercurio tenga una recreativa de Pac-Man en su habitación. Las referencias estéticas no terminan de aportarle demasiado a la película salvo, eso sí, justificar los looks rockeros de los Cuatro Jinetes de Apocalipsis. La banda sonora en ese punto sí que se ajusta a la perfección recordándonos temazos (hay hasta algún momento videoclipero) e incluso se incluye un archiconocido tema de Beethoven que nos transporta a muchas otras películas (la sinfonía número 7 en A mayor).

 

No hay película de X-Men sin Lobezno y Apocalipsis no es una excepción: podría haber aparecido en una secuencia irrelevante, y, de hecho, si la amputáramos del metraje final, no cambiaría en absoluto el conjunto, pero la relación entre los personajes y la sabia y estudiada conexión con las películas precedentes hace que cobre tridimensionalidad.

 

 

Hay licencias al humor y cierta autorreferencialidad que se agradece como cuando Jean Grey comenta que El retorno del jedi es la peor de la saga Star Wars por ser la tercera. Vamos, que Singer es consciente de que éste no es su mejor trabajo.

 

Uno de los mayores lastres para el desarrollo la acción es el hecho de que el director encuentra severas dificultades para gestionar a tantos superhéroes al mismo tiempo: demasiados personajes, demasiados superpoderes, demasiado CGI, demasiados rayos de colores... No es precisa tanta pirotecnia, que termina relegando a personajes tan interesantes y poco desarrollados como Tormenta, Bestia o Cíclope al banquillo o a la mera inacción siendo observadores pasivos. Se echa en falta el empeño de construir una cinta en la que los recursos estéticos estén al servicio de la historia y no viceversa.

 

Otra de las trabas a señalar es el hecho de que termina repitiendo un patrón similar al de cintas anteriores con Eric tambaleándose entre la línea del bien y del mal, Xavier ofreciéndole la redención e incluso se calca a sí misma con una nueva, más larga y espectacular secuencia protagonizada por Mercurio. Es sin duda un caramelo exquisito para el público y una de las grandes bazas a favor de la película, pero claro, no tan novedosa como la anterior.

 

 

Entre las mayores virtudes de X-Men: Apocalipsis no están los sobredimensionados efectos especiales (con ralentizados incluidos para mayor escarnio) pero sí las historias humanas que hay detrás de los mutantes: la historia de amor frustrada de Xavier, la tragedia de Eric, las dificultades de Cíclope, el tormento de Jean Grey y en concreto la evolución de Raven que se convierte en un referente para toda una nueva generación mutante, algo que despierta en ella algo que no conocía.

 

Los fans de los cómics encontrarán tantos guiños para su disfrute como motivos para la desesperación: la tan mediática calvicie de Xavier encontrará su origen como los blancos cabellos de Tormenta o las capacidades de Jean Grey expandidas al límite dando cuenta de que es una mutante de nivel omega. Sophie Turner por cierto, se amolda bien a su personaje, aunque le falta la elegancia de Famke Janssen. A Júbilo apenas nos la han mostrado de soslayo (huele a que la veremos en la versión extendida).

 

No hay una buena cena sin postre: tenemos escena postcréditos adelantando interesante información de lo que está por llegar y tenemos también cameo de Stan Lee, aunque en esta ocasión resulta menos festivo que en otras ocasiones (con lo que nos hizo reír en Deadpool y en Civil War).

 

 

¿Es X-Men: Apocalipsis recomendable? Sin lugar a dudas, pero a sabiendas de que cuando llega el final no queda mucho material para el debate o la reflexión. Es un placer pasajero en el que el clímax final no te llega al corazón. Nos han faltado momentos como la magistral secuencia de Raven llorando de Días del futuro pasado o personajes tan genuinamente malvados como el de Peter Dinklage. A los X-Men les queda una larga vida en pantalla, pero esperemos que la próxima vez les den más oportunidades de desarrollarse... Apocalipsis ha estado a un paso de hundirse en las arenas del desierto, pero su impresionante reparto y el riesgo asumido por Singer, salvan la función.

La crítica comiquera, por Jesús Delgado

Hablar de X-men: Apocalipsis a pocas horas de haberla visto en el cine es un soberano problemón. Principalmente porque nos encontramos con una película que tiene cosas muy buenas y otras que no son tan buenas. Sin duda alguna ya os digo que no es la peor película de X-men. Ese dudoso honor lo sigue reteniendo la tercera entrega de la trilogía original. Aunque, esta que nos ocupa también es la más floja de las tres últimas, cuyo ciclo se inicio con Primera Generación. Además hemos de ponderar que esta pelícua cuenta con una característica que la define algo diferente al del resto de la franquicia, y es que dividirá enormemente a los espectadores en función de si éstos conocen o no el cómic. Los primeros, ya os decimos, posiblemente tuerzan más el gesto que los segundos. Pero sobre eso volveremos luego. Vayamos por partes y no nos aturuyemos. 


Como película, decía al principio, X-men: Apocalipsis está bien. Cumple con lo que esperábamos ver. Tienes a un villano endiosado con ganas de diezmar a la "inutil" raza humana; el eterno conflicto reiterativo entre mutantes, encabezado por Xavier y Magneto (que se enfadan o se comen con los ojos, según convenga al guion); y, por supuesto, a Lobezno metido con calzador en un ejemplo de fanservice gratuito que agradecerán l@s fans de Hugh Jackman más que nadie, ah... y mutantes, porrillo de mutantes en pantalla. ¡Y no olvidemos a Mercurio! ¿Quién no quería ver a Evan Peters de nuevo con el pelo platino gambiteando en pantalla? Vamos que tenemos una película en la línea de las X-men anteriores, con McAvoy, Fassbender y Lawrence como principales pilares dramáticos. Ahora bien no significa que ésto sea un ejercicio de autoplagio, sino una reiteración de los mismos precedentes que intentan, sin conseguirlo, renovarse.

X-men: Apocalipsis tiene cositas interesantes. Por un lado, Oscar Isaac nos ofrece un villano que, en líneas generales, está bien construído o que, por lo menos, defiende bien. De hecho, el actor de El despertar de la Fuerza, nos ofrece uno de esos malos con mala leche y aparentemente invencibles que tanto se echaban en falta en la serie de X-men y en las pelis de súpers en general. ¡Más aún! El actor cumple sobradamente en su papel de maloso, demostrando que puede ofrecer un canalla de primer nivel, despreciable y meterse en las carnes de éste sin sonar muy falsete. Eso sí, los efectos de sonido y el maquillaje para mejorar y hacer más imponente su voz también ayudan un tanto, cuidado.

Sin embargo, el gato al agua se lo lleva en cuanto a nivel interpretativo Michael Fassbender, quien vuelve a revelarse como el gran peso pesado de esta nueva etapa de la franquicia. Solo por disfrutar de su nivel actoral merece la pena tragarse las dos horas y pico que duran la película. Su solvencia como actor, su gran credibilidad y profunda convicción a la hora de defender el personaje logran salvar el escollo de un guión cogido por los pelos y cuyas partes flaquearían de haber caído en manos de un intérprete menos dotado y capaz. Sin Fassbender, ya os adelantamos, la cinta haría aguas. 

Sus compañeros de reparto, Jennifer Lawrence y James McAvoy aún le siguen el ritmo, de manera bastante decente pero in ser brillantes. Lawrence, quien tiende a estomagar a cierto sector del público, defiende a su manera una Mística que recuerda demasiado a otros de sus papeles en películas de acción o protagonizados por una heroina. No se trata de una limitación actoral como de que el personaje no da más de sí. Mística ha realizado su propio viaje y una evolución que la ha llevado desde la caída a una suerte de redención. Ahora bien, si su papel dará más de sí es algo que pongo en duda. McAvoy, por su parte, está donde tiene que estar, en el personaje que equilibra las personalidades extremas del resto, proponiendo el Xavier más humanizado y cálido de la historia. 

Por otro lado, el resto del elenco está bastante digno. Tye Sheridan y Sophie Turner ofrecen unos jóvenes Cíclope y Jean Grey bastante amables. Y algo parecido pasa con los nuevos recién llegados. De hecho, el Rondador Nocturno jovencito de Kodi Smit-McPhee, quien sustituye a Alan Cumming, resulta muy graciosete y bastante bien aprovechado. Algo parecido pasa con los repetidores Nicholas Hoult, Evan Peters y Rose Byrne, que sirven de coro, pero sin despuntar. No pasa así con los "malos" de Olivia Munn, Ben Hardy y Alexandra Shipp.  Mariposa Mental, Ángel y Tormenta, para más señas. De hecho, ya os adelantamos que estos personajes quedan muy desaprovechados y esto nos lleva a la primera tara de la película. 

X-men: Apocalipsis vuelve a recaer en uno de los grandes errores de las anteriores películas. La pretensión de demostrar que se es un producto comiquero con la interacción masiva de personajes supuestamente del cómic. Esto es, meter cuantos más mutantes mejor en escena, a ver si los fans pillan la referencia. Esta decisión lleva al malgasto de personajes en meros cameos insustanciales y desaprovechados, destinados únicamente a llenar pantalla, pervirtiendo su naturaleza original en los cómics. De esto hablaremos más adelante. Por el momento centrémonos en que este carnaval nos lleva al segundo pecado de la película: sacrificar trama y una buena argumentación en favor del espectáculo. 

Y ojo, la historia tiene pequeños detalles muy agradecidos y metareferencias a la franquicia de X-men que dejan muy buen sabor de boca. Pero el guion no deja de cojear ante los vacíos y huevos argumentales. Estos empiezan por la "idílica" vida de Magneto al arrancar la película (en una casita de cuento de hadas en la Polonia comunista de 1981 con mujer, niña y animalitos), pasando el manido detonante de su ira (cogido por los pelos, amigos) y la insustancialidad de la ambientación histórica y política; y acabando con la casi obligada escena de Mercurio (Quicksilver, vaya) que conduce a la innecesaria inclusión de Lobezno.

Al salir de la sala a uno se le queda el cuerpo de que Bryan Singer solo quería molar(se) más que nunca, y en lugar que contentarse con una buena historia coherente, un poco más modesta quizá, ha optado por apostar al mismo número, uno demasiado para sus capacidades como narrador. Y para maquillar estas limitaciones ha optado por un uso abusivo del CGI, que va a envejecer fatal en breve, y una dependencia de una BSO dirigida por John Ottman, sencillamente magistral.

La inclusión de Mercurio, Evan Peters, es una analogia perfecta de los defectos y virtudes de X-men:Apocalipsis. Su escena de "hipervelocidad" es divertida, fresca, molona y hace muchas referencias a Días del Futuro Pasado y retiene el espíritu de la serie. Es trepidante, nos arranca una sonrisa e incluso podemos decir que es lo mejor de la película.  Pero su inclusión argumental está cogida con pinzas, resulta gratuíta y se debe a la muerte de un personaje que muere por capricho de los guionistas. Esta escena, además, lleva a la obligada y no menos gratuita introducción de Lobezno en la cinta. De hecho, si las escenas de Mercurio y la de Lobezno se quitaran... daría igual. No afectaría en un ápice a la historia. Dicho de otro modo. Es un desperdicio de presupuesto y tiempo en producir dos escenas para el autoregodeo argumental que no queda bien argumentado por carencias de guión. 

Por cierto, hablando de Lobezno. Aunque ver a Hugh Jackman (casi) siempre es un placer. No os creáis que en esta película mola tanto. Aunque el guiño a cierto cómic clásico de X-men es descarado, su caracterización está algo ajada por su aparente cansancio y desgaste. Son ya muchos los años del actor para un papel tan físico y se nota. No pierde el peso dramático ni el punto animal. Pero ya no está para ciertos trotes. De hecho, seguramente vaya a estar más aprovechado en  El Viejo Logan (Lobezno 3, para los amigos)

Ahora bien, a pesar de esta cera que le estoy dando, X-men: Apocalipsis está muy entretenida. No da más de sí, pero tampoco aburre. No es la peor, pero tampoco es la mejor película de la saga. Es una entrega digna que mantiene la calidad media de la serie. En este aspecto, los fans de la franquicia cinematográfica quedarán satisfechos. Sobre todo por la cantidad de guiños a anteriores películas (el traje y la cálvicie del profesor Xavier, los centinelas, el poder latente de Jean Grey, el regreso de Moira...), aunque seguramente les sabrá a poco. Ahora bien, los fans acérrimos de los cómics, volverán a echarán espuma por la boca. 

No apto para fans acerrimos de los cómics

Una vez más, Bryan Singer vuelve a demostrar que o no tiene un profundo conocimiento del material que adapta, o sencillamente le importa un bledo y lo que quiere es hacer su adaptación liberrica de éstos. Si pretendéis encontrar una lectura literal de los cómics, en donde se respete la mitología del universo cohesiado por Chris Claremont, más allá de los detalles que al director le resultan cómodos... una vez más habréis errado de película. Bryan Singer no quiere contar los X-men, quiere contar sus X-men, rehaciéndolos a su capricho, imagen y semejanza. No se trata tanto de una libertad creativa, si no de un reciclado bastante aleatorio y personalista de personajes y de su mundo.

Arranquemos hablando de el villano que da nombre a la película. Bueno, nombre. Sí, se llama En Sabah Nur, como en los cómics, pero nadie le llama Apocalipsis. Su origen, también, sufre un revamp muy severo para explicar el origen de sus poderes. Realmente, Singer, intencionadamente o no, recurre al cómic de Apocalipsis: Los Doce para explicarlo, dando a entender que el villano roba los poderes y los cuerpos a los mutantes. Pero lo del origen alien de su tecnología, el proceso de creación de sus jinetes, la adoctrinación de éstos e, incluso, cómo les hace más poderosos no queda ni explicado ni desarrollado. El Deus ex Machina ataca de nuevo y sobrenentiende que En Sabah Nur también cambia el código genético con la mente. 

Esperad, que esto no ha acabado. El cómo Xavier se queda calvo, es de juzgado de guardia, y es efectista, destinado únicamente a refrendar las idas de pinza del guión y a justificar el peso del villano. Aunque, en contrasprestación, el profesor protagonizada una secuencia muy parecida a su duelo con el Rey Sombra de los cómics, que mola bastante. Por otro lado, las nuevas dudas de morales Magneto se amparan en el añadido del nuevo drama de la muerte de un ser querido. Esto no es sino otro recurso de los cómics que ahora se recupera convenientemente quince años después del inicio de la saga, amparándose en las paradojas temporales, pero cuya ejecución no podría estar peor llevada en pantala. Mientras, Mística pasa de ser la terrorista de los cómics, algo egoista y mercenaria, a la mamá gallina de los X-men. Esto, claro funciona en el contexto y discurso de la película, pero en contraste con los cómics es como si hiciéramos que el Doctor Octopus se convirtiera en el Tío Ben de Spider-man, para que nos entendamos ante la comparación.

Mientras, la elección de los villanos, los jinetes, demuestra una excesiva libertad que demuestra poco conocimiento del material original y más una intencionalidad de coger nombres molones de personajes y reinterpretarlos de manera completamente aleatoria y vaga. Mariposa Mental (Psilocke) y Ángel se convierten en acólitos de Apocalipsis tras haber sido revampeado su origen por completo. En especial lo del Ángel de Ben Hardy clama al cielo, pues ya le vimos en X-men 3, como un secundario y aquí ahora es un personaje completamente distinto. Singer le ha despojado de toda importancia, trasfondo o desarrollo, limitándole al mero papel de sicario del malo al que apalizar como antagonista. Y algo similar pasa con Psilocke, relegada al papel de mala buenorra, con poquísimas líneas de diálogo. Un desperdicio, vaya. 

Tormenta podría ser la mejor parada del trío de "villanos". Pero como no hace más que estar de relleno, tampoco podemos decir nada más de ella. Se agradece que en cierta manera su historia de origen se mantenga y que se nos aventure que la veremos en el futuro con los buenos. Pero es, posiblemente, el personaje más desaprovechado y maltratado por el argumento. 

A nivel estético, además, Singer trata de convencernos que finalmente se cree que los X-men deben de llevar uniformes algo diferenciados, más coloridos y que se va a fijar en la estética del cómic. ¡Nada más lejos de la realidad! No les veréis con algo remotamente parecido a ésto hasta el final de la película. Mientras, para contentarnos y hacernos creer lo contrario, deja algunos easter eggs como (ATENCION SPOILER - NO SIGAIS LEYENDO U OS DESTRIPAMOS LOS MEJORES GUIÑOS COMIQUEROS DE LA PELICULA) Lobezno vestido con su traje de la mini-serie Arma-X (visor incluído), la cresta punkarra de la Tormenta de los 80, Psilocke con un traje colorido y parecido al del cómic (increíble pero cierto) e incluso veremos a Sophie Turner en llamas, encarnando a a esa entidad cósmica conocida  Fénix. Y no nos referimos a la versión de Famke Janssen, de X-men 3, sino a Fenix, con fuego y forma de pájaro y todo. Algo que muchos queríamos ver desde hacía años, ya que la última aparición de este ente nos dejó un mal sabor de boca, debido a la pobreza con la que fue representado, su desarrollo y su final en la trama de X-men. 

(FIN DEL SPOILER)

Pero, aún así, da la impresión de o que estos guiños comiqueros son concesiones al estudio antes que decisiones adoptadas motu proprio por el director, o bien una decisión aleatoria por su parte, basada en algún tipo de capricho para escudarse ante las críticas recibidas por su anacronismo estético. No sabemos si se cumplirán las expectativas y X-men tendrá una nueva película, ambientada en los 90, . Pero a estas alturas, y cómo están siendo tratados los superhéroes en el cine, Bryan Singer debería plantearse cambiar el chip y dejarse de tanto personalismo de autor y aceptar que los X-men, como La Liga de la Justicia o Los Vengadores, son tíos disfrazados y no pilotos de Rally que luchan por el bien y la justicia social. 

Ahora bien: Al margen de sus defectos como cinta independientemente de su referenciación respecto al material original de los cómics, si obviaís estos detalles, disfrutaréis como unos enanos de la película. Eso os lo doy por asegurado y con garantías. 

Además hemos de ponderar que esta pelícua cuenta con una característica que la define algo diferente al del resto de la franquicia, y es que dividirá enormemente a los espectadores en función de si éstos conocen o no el cómic. Los primeros, ya os decimos, posiblemente tuerzan más el gesto que los primeros. Pero sobre eso volveremos luego. Vayamos por partes y no nos aturuyemos. 

NOTA ---> 79:  Espectacular regreso de los X-men. Con montones de mutantes, batallas, efectos especiales, una escena de Mercurio y (¡qué sorpresa!) Lobezno.

Lo mejor ---> La interpretación de Michael Fassbender y la escena de Mercurio de Evan Peters.

Lo peor ---> Los grandísimos agujeros de guión, maquillados con CGI. El poco respeto de Bryan Singer por los cómics originales y los personajes secundarios. 


¿Os apetece repasar la saga mutante desde el comienzo? Pues aquí tenéis todas las críticas de las películas:

 

Valoración

La nueva aventura mutante refunda a los X-Men pasando el testigo a una nueva generación pero bajando el listón respecto a su predecesora. Falta emoción y profundidad en la historia y sobran efectos especiales y CGI.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Michael Fassbender, James McAvoy, la nueva secuencia de Mercurio y el imaginario egipcio.

Lo peor

El exceso de efectos especiales, los personajes desaprovechados y su insustancialidad final.

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