Crítica de Clayface, la nueva adición al Universo DC de James Gunn

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Crítica de Clayface, la cinta dirigida por James Watkins y protagonizada por Tom Rhys Harries de estreno el 22 de octubre.
Siendo honestos, los primeros pasos del Universo DC de James Gunn están resultando bastante titubeantes. Superman y Supergirl han tenido una respuesta muy desigual por parte de público y crítica por no hablar del desplome de taquilla de esta última. Hoy nos toca desentrañar si Clayface es un nuevo clavo en el ataúd o una tabla de salvación con la posibilidad de reflotar las esperanzas de cara a Man of Tomorrow, cuyo tráiler se va a demorar...
Lo justo es ir por partes y analizar la película en sí misma antes de ponerla en contexto en ese universo ficcional más grande al que pertenece, de modo que en primer lugar hablaremos de los aciertos y tropiezos de la película que se suma a la oleada de cine de terror corporal que viene arrasando desde hace un tiempo. La trama "se la pone botando" si tenemos en cuenta que nos lleva a recuperar a uno de los antagonistas más célebres de Batman como es Cara de barro que ha tenido en otras ocasiones un tratamiento memorable, como es el caso de Batman: la serie animada (un must see para quien no haya tenido el placer de verla y la quiera descubrir).
Mike Flanagan ya ha dejado claro en trabajos como Carrie que no tiene la voluntad de repetir fórmulas conocidas y aquí, donde actúa como guionista junto a Hossein Hamini, se ciñe a esta máxima de nuevo si bien es James Watkins (director de Eden Lake, La mujer de negro o No hables con extraños) el responsable del acabado final.
Algo más que una crisis de identidad
Matt Hagen es un actor que vive un momento dulce cuando es nominado al Óscar. Proviene de la parte más pobre de Gotham y ha tenido que luchar durante mucho tiempo para triunfar, de modo que, cuando acaricia por fin el éxito, se siente imparable.
Por desgracia, un violento encontronazo con la mafia local lo deja desfigurado y a merced de la prensa amarillista que no duda en mancillar su honor y presentarlo como un monstruo. Desahuciado por los médicos después de varias operaciones de cirugía extrema, está a punto de tirar la toalla cuando descubre un tratamiento vanguardista experimental con nanopartículas guiadas por IA que consigue devolverle su aspecto original.
Al poco tiempo deja de surtir efecto, lo que le llevará a inyectarse una dosis mucho más elevada de la que le correspondería. Esto le afecta de maneras que no puede llegar a predecir: su tejido adquiere la capacidad de regenerarse y sus emociones afectan a su aspecto al punto de que consigue convertirse en cualquier otra persona clonando su aspecto y su voz. Herramientas más que suficientes para entrar en una destructiva espiral de venganza que llegará a destruirlo por completo y a llevarle a preguntarse quién es en realidad.

Ahora que entramos en la crítica de Clayface de lleno podemos decir que es una película que cumple con las expectativas: juega en el terreno del body horror y la angustia psicológica más que en el de la acción o la adaptación comiquera en sí, pero no le hace ascos a las clásicas "películas de origen" del villano de DC.
Por desgracia, el marco no es tan sólido como habría sido deseable. La ciudad de Gotham que nos presentan es sucia, pobre y sufre el peso de la corrupción, pero ni la iluminación ni la ambientación nos llevan al concepto clásico de la ciudad en el que imperan unas enormes desigualdades sociales. Le falta entidad propia, textura y credibilidad.
Llegados a este punto es imprescindible explicar que Clayface es una película que temporalmente se desarrolla antes de los eventos de Superman y Creature Commandos (según ha explicado el propio James Gunn) y que discurre de forma completamente independiente respecto a las películas de The Batman de Matt Reeves. Solo sabemos que volveremos a ver al personaje en futuros proyectos pero no en cuáles ni si el plazo de tiempo será más o menos largo así que es difícil saber hasta qué punto será influyente en los planes del estudio.
Sí es digna de elogio la interpretación del actor galés Tom Rhys Harries a quien habíamos visto en El regreso de Ulises y que lleva con talento la evolución del personaje, incluso cuando el guión hace que se comporte de manera errática o que sus acciones adopten un carisma volcánico de una manera fulgurante. Advertimos de que puede herir sensibilidades y que como poco, en varias ocasiones la audiencia va a estar muy tentada de taparse los ojos con las manos y mirar solo desde un resquicio entre los dedos. Vamos, que no es para estómagos sensibles y los efectos especiales y las transiciones están muy bien articulados.
En resumidas cuentas, Clayface no es una película perfecta, pero sí la mejor hasta la fecha de las que conforman esta nueva etapa a pesar de estar cimentada sobre un gigante con pies (y rostro) de barro. Puede dar muchísimo juego y necesita, cuanto antes, encontrarse con su Batman. Máxima curiosidad por saber cuándo se producirá el enfrentamiento.
Valoración
Nota 77
Clayface ofrece una historia de orígenes entretenida y bien interpretada que mejora notablemente el resultado de películas anteriores aunque tenga muchas áreas de mejora.
Lo mejor
Un detalle final que nos da pistas del poder y versatilidad que puede llegar a tener Clayface. Es imaginativa a la hora de mostrar sus transformaciones.
Lo peor
A Gotham le falta carisma. La película se toma muchas licencias respecto al personaje y es preceptivo verla con el estómago vacío.


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