Crítica de Dreams, el retrato de un brutal desengaño

Crítica de Dreams, la película de Michel Franco protagonizada por Isaac Hernández y Jessica Chastain. Estreno el 19 de junio.
El director y guionista mexicano Michel Franco lanza Dreams, un relato desgarrador sobre sueños rotos y expectativas que no se cumplen. Lo hace sacándole a Jessica Chastain (ganadora del Óscar por su transformación en Los ojos de Tammy Faye) una nueva interpretación brillante, en las antípodas de la ternura que rezumaba en su anterior proyecto, Memory.
Se trata de un drama emocional que muestra la hipocresía, los dobles raseros y las dinámicas de poder, que no solo se basan en el nivel de influencia o la clase social sino también en las propias relaciones personales, en la dependencia emocional y la presión sexual.
Entre los dos protagonistas principales se establece una disputa, un tira y afloja que deja entrever el peso de la mirada externa a la relación, los temidos juicios de valor y la manipulación para conseguir los objetivos deseados. Sirve además de metáfora, a la postre, de las relaciones entre Estados Unidos y Mexico: qué espera una nación de la otra y qué puede llegar a obtener cuando se rompe la cuerda. Se concreta así no solo la ruptura de la frontera física entre ambos países sino también la transgresión de todos los límites posibles: el social, el familiar, el hogar y finalmente la dignidad física y psicológica.
Del vino y las rosas a la hiel y las espinas
Fernando es un prometedor bailarín de danza clásica que sueña con labrarse una carrera y obtener reconocimiento internacional. A tal efecto se la juega cruzando la frontera pasando un calvario con la idea de obtener el amparo de su amante Jennifer, una filántropa muy bien asentada en la alta sociedad con la que espera reencontrarse.
Su relación es volcánica y las cosas siguen el curso que se espera: pronto su talento es recompensado con un papel protagonista en la nueva función que prepara el American Ballet Theatre de Nueva York, pero Fernando no tiene la Green Card y tiene que andarse con cuidado porque a efectos prácticos es un inmigrante ilegal.
Jennifer tiene muchos reparos en formalizar su relación puesto que su padre y su hermano no tienen constancia de ella y teme represalias. Además él es significativamente más joven que ella, lo que despierta sus celos con facilidad. Cuando se siente en peligro decide hacer lo menos esperado para proteger el futuro de ambos y la relación que han construido.

Dreams sorprende por su crudeza: la relación de los dos personajes es muy física pero parece destinada solo a funcionar dentro de su propia burbuja. Todo lo que excede el círculo de la intimidad se ve comprometido por el cruce de intereses que hay entre ambos. Él quiere desarrollar su talento sin injerencias, pero es consciente de que necesita conquistar al público estadounidense para llegar a lo más alto; ella quiere a su amante solo para ella y bajo sus propias normas y restricciones.
Hay por tanto una dependencia entre ellos que va de lo sexual a lo social y lo económico de tal manera que la relación está muy viciada y ambos son muy crueles y muy capaces de hacerse daño mutuamente. Seremos por tanto testigos de una degradación paulatina y brutal de lo que en principio podía parecer amor.

Franco además es tremendamente gráfico en las escenas de índole sexual, dejando poco a la imaginación y mostrando mucho la tensión física entre ambos personajes, que primero juegan a seducirse e imponerse y terminan valiéndose del sexo como arma de degradación y sometimiento con tremenda violencia. Vaya por delante que hay escenas que pueden herir la sensibilidad de los espectadores. La idea es hacer pensar a los espectadores, pero el viaje es tortuoso y desagradable a más no poder.
La danza es vehicular en esta historia, no solo por la profesión del protagonista sino porque las secuencias íntimas también están coreografiadas con mimo, como si de un baile se tratara. Y aquí hay que quitarse el sombrero para hablar de Isaac Hernández que da el tipo bailando pero también interpretando un papel muy demandante a nivel físico e actoral. Dreams habla de la perversión del sueño americano, de planes que se rompen para siempre y de la crueldad de la que es capaz el ser humano. Agria como la hiel, deja mal cuerpo y muchas reflexiones incómodas en el aire.
Valoración
Nota 77
Michel Franco compone una historia demoledora y metafórica de la ruptira de fronteras de todo tipo y la perversión del sueño americano por la facilidad con la que puede truncarse.
Lo mejor
Magnífica química entre Jessica Chastain e Isaac Hernández. Ambos se dejan el alma y la vida en sus respectivos papeles.
Lo peor
No apta para estómagos sensibles: es muy visceral, sobre todo en el plano sexual.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.