Crítica de Ni contigo ni sin mí: la comedia española con mejores intenciones que resultados

Crítica de Ni contigo ni sin mí, la comedia escrita y dirigida por María Ruiz con Goka Otxoa, Manuela Vellés, Adrián Lastra y Cristina Maisonnave. Estreno el 17 de julio.
La buena noticia es que la comedia española Ni contigo ni sin mí no es un remake ni está basada en una obra de teatro: es un texto original de María Ruiz que debuta como directora. Como guionista, se hizo cargo del libreto de La buena suerte el año pasado, de modo que es su segundo trabajo y vuelve a contar con Manuela Vellés, aunque en un papel completamente distinto.
La mala noticia es que esta película hace aguas desde el principio. El primer impacto al ver el cartel y el reparto escogido con Gorka Otxoa en el centro, es pensar que estaremos ante una comedia de situación desternillante en la que habrá muchos malentendidos y giros de guión bastante locos. Y sí, pero no.
A pesar de sus concentrados 80 y pico minutos de duración, es una película con muchos problemas de tono que no se decide a la hora de abrazar un mensaje: quiere ser divertida pero recala en el drama para explorar temas que son del todo ajenos a la comedia como la el fin del amor, la soledad de largo recorrido, la infidelidad y hasta la libertad individual para tomar decisiones propias.
Cumpleaños infeliz
El mismísimo día de su cumpleaños, Ernesto recibe los papeles del divorcio para firmarlos y poner fin a su larga relación con Laura, el amor de su vida. Por suerte, su mejor amigo Rober está a su lado para acompañarlo y hacerle olvidar las penas.
Su plan es ir a su apartamento de la playa a celebrar la onomástica creando nuevos recuerdos en el que hasta hace poco era un lugar especial para la pareja, pero las cosas se complican cuando ven a Laura con Osvaldo, el vecino del apartamento contiguo.
En un rapto kamikaze, Ernesto les invita a ambos a tomar una copa con la excusa de la celebración para poner a Laura celosa con su nueva y apasionada novia. Pero el problema es que... se lo acaba de inventar. Así, Rober se arriesgará a organizar una fiesta improvisada y a llevar allí a uno de sus match: Toñi, para que finja estar enamoradísima de su mejor amigo.
Cuando ella se entera de que la están utilizando decide que, al menos, la experiencia le va a servir para su carrera de actriz. Así, Toñi se convertirá en María Antonia y actuará como una verdadera bomba de relojería en una situación de por sí incómoda para todos.

Con estos mimbres y este reparto, sobre todo el tándem Gorka Otxoa en un rol similar al que hace en Machos alfa y Adrián Lastra, con una vis cómica y una naturalidad natas, es normal que Ni contigo ni sin mí genere expectativas de comedia de enredo.
Sin embargo, el guión titubea para internarse en otros temas sin demasiado éxito. Demasiado afectada cuando pretende ponerse seria pero sin romper lo suficiente en el terreno del humor como para que el viaje merezca la pena.
Especialmente fuera de tono se encuentra Manuela Vellés, no por falta de talento interpretativo sino por carecer de una batuta precisa en la dirección: su personaje está siempre muy pasado de rosca sin encontrar el rumbo ni el discurso: ¿quiere personificar de algún modo la libertad y el desenfreno? ¿Es simplemente una agente del caos que consigue lo opuesto a lo que se propone? ¿De dónde nacen sus afectos? La construcción de los personajes dista de ser rica en matices.

La química entre el reparto también es desigual, pero es que las situaciones que atraviesan no ayudan a aclarar nada, pueden pasar de un tono afectado a un gag más estridente o ponerse a bailar sin que medie ninguna lógica. Es por todo ello que a pesar de su exigua duración, la película se hace algo larga y no termina de despertar las esperadas carcajadas.
A nivel técnico es una película que va bastante justita: aunque solo cuenta con un par de localizaciones y apenas necesita una puesta en escena funcional, no da la sensación de ser una producción cuidada al milímetro ni aporta ninguna idea cinematográfica que la distinga. En suma, tiene muchas papeletas para resultar decepcionante.
Valoración
Nota 40
Ni contigo ni sin mí es una demostración de lo resbaladizo que puede ser el terreno de la comedia: tiene serios problemas de tono, interpretaciones pasadas de rosca y no da en el clavo con el humor.
Lo mejor
Gorka Otxoa en un papel que domina sin complicarse la vida.
Lo peor
Se hace hasta larga y tiene problemas de guión y dirección de actores.

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