¿Ha conseguido James Gunn revitalizar el universo DC? Exitos, proyectos y retrasos en un presente complicado para los superhéroes

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Esta semana reflexionamos sobre el intento de James Gunn de revitalizar el Universo DC en un contexto poco favorable para las películas y series de superhéroes.
¿Ha conseguido James Gunn su propósito de insuflar nueva vida al Universo DC? La respuesta corta es que sí, pero no. Me explico: nada tiene que ver el contexto en el que se movía cuando irrumpió en el cine de superhéroes con Guardianes de la galaxia.
En un ecosistema en el que cierta ligereza se recibió con los brazos abiertos supo desdramatizar y enganchar a la audiencia con una propuesta muy fresca, gozosamente retro y con una buena dosis de descaro insolente. Luminosa y divertida, marcó una nueva senda en el momento más oportuno.
Eran los tiempos en los que el soufflé de los superhéroes estaba en su punto álgido: había propuestas de todos los colores e hibridaciones de géneros que funcionaban francamente bien en taquilla. Hasta el mundo de la interpretación se veía absorbido por la tendencia: muy pocos se resistían a la exposición y los beneficios derivados de aparecer en una película "de mallas y capas", por más que las pantallas verdes fueran un verdadero incordio para la mayoría de ellos.
A día de hoy, heredar un reino audiovisual como el de DC es un regalo envenenado, tanto o más que echarse a la espalda una mochila de piedras. En primer lugar, como decíamos, porque el contexto ha cambiado.
Hemos pasado de la "fatiga" al total "hartazgo" del mundo de los superhéroes. Eso no significa que no haya margen para conquistar a la audiencia en momentos puntuales, pero parece improbable, por no decir imposible, que volvamos a movernos en el mismo contexto de éxitos concatenados que en la época dorada del UCM.
La estrategia de Gunn parece ser otra muy distinta, de hecho: su idea es apelar a fans muy puros y ofrecerles un caramelo bien disfrutón con su puntito iconoclasta. Derribar expectativas, en suma, pero poniendo sobre la mesa aspectos que hasta ahora no se habían visto.
Por ahora, esto lo ha logrado con su Superman y Creature Commandos aunque diviviendo a críticos y fans, muchos de los cuales lo consideramos un arranque bastante débil para la "nueva era". La próxima en llegar será Supergirl, que debutó en Superman y ahora será la protagonista de su propio largometraje. Y el tono parece continuista.
Hasta aquí, estaremos de acuerdo en que, como poco, ha renovado el aire del universo DC, rompiendo por completo con eras anteriores como la de Donner y la de Snyder. El gran escollo es que su visión colorista, desenfadada y a veces abiertamente cafre, no llega al público general del mismo modo. El sentido del humor de James Gunn es muy peculiar y probablemente funciona mejor con personajes secundarios o menos relevantes (he ahí su Escuadrón Suicida), mientras que choca mucho con otros más mainstream de los que los espectadores esperan cierto peso específico y menos gracietas.
Hemos pasado de la oscuridad, rotundidad y ansia de trascendencia de la era Snyder al polo opuesto y la pregunta que flota en el ambiente es durante cuánto tiempo se sostendrá esta apuesta o, dicho con otras palabras, si Gunn tendrá la capacidad de sorprender con propuestas diferentes, más maduras e incluso tétricas. La prueba de fuego será Clayface, con James Watkins como director.
La sensación es que, más que renovar el Universo DC, lo que ha hecho ha sido llevárselo a otro terreno, más humano y mundano; menos sólido y grave. Hay que esperar a que se asiente el polvo de la demolición antes de ver qué se va gestando.
Por ahora, tiene más sentido el recorrido de los productos televisivos que los cinematográficos, pero solo hemos podido ver un esbozo entre escombros y parece un dejà vu de lo que hizo en su era Marvel que aplicado a ciertos personajes funciona solo regular. Tiempo al tiempo.
