Krypto, Grogu, Minions y otros protagonistas cuquis: ¿son personajes o solo futuros peluches?

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Los personajes adorables en el cine pueden tener orígenes muy diversos, pero al final acaban provocando una respuesta idéntica entre el público que las compañías no ignoran.
Nos gustan las cosas monas. Es algo que no podemos evitar. Vemos unos ojos grandes, unas facciones dulces, un cuerpo chiquito, y nos entran ganas de abrazarlo. Se nos dispara ese instinto protector ante la visión de algo que se parezca a un bebé o a una mascota.
El etólogo Konrad Lorenz explicaba a mediados del siglo pasado este comportamiento bautizándolo como Kindchenschema o esquema infantil, asociando esos rasgos o gestos adorables a las crías que nos despiertan ternura.

En un artículo de la BBC, la psiquiatra Eloise Stark añadía que, además, cuando vemos una criatura de estas características “se produce una rápida explosión de actividad en la corteza orbitofrontal” en el cerebro que nos ofrece una “recompensa”, y nos incita a querer más, a prestarle atención.
Bajo este fenómeno nacen seres entrañables en el cine que cumplen con ese esquema infantil haciendo que conectemos de forma muy rápida con ellos, como podrían ser los casos de Grogu de The Mandalorian, los Minions de Gru mi villano favorito, o Krypto en Superman, entre muchos otros.
El punto medio entre lo mono y lo interesante
Jon Favreau explicaba para el medio StarWars.com las dificultades a las que se enfrentaron creando a Grogu, ya que, en sus primeros diseños “parecía demasiado mono” y “no quedaba bien”.
Necesitaron encontrar “un equilibrio perfecto”, hasta que dieron con un bebé que era “mono, pero un poco feo”. “Es feo-mono”, describía Jon Favreau: “Es adorable porque no es perfecto. Tiene mejillas, pero tiene unos dientes puntiagudos un poco raros y una extraña pelusa en la cara”.
Pero no todo el peso del argumento de la serie de Star Wars podía recaer sobre lo mono que era Grogu, por eso se creó también una sólida dinámica de padre e hijo entre este personaje y el de Pedro Pascal, y se están haciendo esfuerzos por mostrar la evolución del joven jedi en pantalla mientras mejora en su manejo de la fuerza o en su manera de comunicarse.
Los Minions, por su parte, partieron de un caso contrario al de Grogu: pasando de lo temible a lo lindo. Según explicó el director de la película, Chris Renaud, en una entrevista con Cartoon Brew, los primeros diseños del español Sergio Pablos hacían que Gru pareciera “Drácula” mientras que sus secuaces tenían el “aspecto de ogros”, siendo “enormes” y “corpulentos”.
Pero todos sus protagonistas acabaron mutando: “Gru tenía un problema de atractivo. Descubrimos que cuanto más absurdo, mejor. Así que los Minions, como personajes infantiles e irresponsables, contribuyen a su atractivo”.
Los Minions se habían convertido en una suerte de hijos para Gru, que lo amaban de manera incondicional, “y eso le dio una simpatía instantánea, porque a estos pequeños les caía bien”. Pero Gru no se convirtió en la gran estrella de la película.
Estos personajes amarillos gustaron tanto que se acabaron haciendo dueños de la franquicia iniciada por Gru, y hasta llegamos a tener tres protagonistas clave en la saga de Los Minions -Kevin, Stuart y Bob-, provocando que el cambio de este trío en la nueva aventura de la saga no deja indiferente al público.
La historia de Krypto, la mascota de Superman, es mucho más larga que la de los personajes anteriores, pues se remonta a los cómics que nacieron en la época en que Konrad Lorenz hacía sus investigaciones sobre el Kindchenschema. Sin embargo, ha sido ahora cuando ha llamado la atención de todo el mundo al aparecer en la nueva película de James Gunn.
El cineasta tomó como punto de partida para hacer la versión digital de Krypto a su perro Ozu, a quien adoptó en una situación complicada para el animal poco después de empezar a escribir la última entrega de Superman: “Era problemático, por decirlo suavemente. […] Incluso se comió mi ordenador portátil. Tardó mucho tiempo en dejarnos siquiera tocarlo”.
Entonces empezó a rondarle la idea de que Ozu tuviera superpoderes “y así fue como Krypto entró en el guion”. Esa conexión tan estrecha de James Gunn con su mascota acabó permeando en el guion, y por ello ofreciendo una narrativa sincera con la que el público pudo empatizar más allá de sus imágenes: “Cambió el rumbo de la historia, al igual que Ozu estaba cambiando mi vida”.
¿Qué hay detrás de los peluches cuquis?
Como hemos visto, tanto Grogu como los Minions y Krypto son personajes que, sobre todo, son cuquis y por ello nos encantan, pero han logrado perdurar entre el público porque ofrecen algo más aparte de su encanto.
Sin embargo, las compañías no son ajenas a la pasión que despiertan, y ese es el motivo por el que este equilibro entre una historia sólida y un personaje que sea amado por todo el mundo viene con un propósito detrás: poder expandir la marca, poder venderla.

Ya sea a través de nuevas películas -como la versión cinematográfica de The Mandalorian and Grogu (2026), la enésima entrega de los Minions con Minions & Monsters (2026), o la incorporación de Krypto a cintas como Superman (2025) tras liderar su propio largometraje de animación con DC Liga de Supermascotas (2022)-, o de merchandising con todo tipo de juguetes y peluches.
Eloise Stark dejaba claro que “la respuesta ante lo adorable” no conoce edades, géneros, ni situaciones familiares, “por eso, la gente puede capitalizar lo mono en el marketing, vendiendo juguetes cuquis como Hello Kitty”, ya que nuestros “mecanismos cerebrales” se activan del mismo modo “independientemente de si el elemento es un bebé, un cachorro o un objeto”.
