María Bescós

Colaboradora

Para 2026 parece que solo quedan películas de superhéroes y género fantástico, ¿habrá también cine de autor importante?

Nightborn
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Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

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Todavía quedan algo más de un par de meses para que acabe el año y muchos estrenos por delante, pero el largometraje que atrae todas las miradas es Vengadores: Doomsday.

Hay un puñado de títulos que están haciendo mucho ruido y nos impiden darnos cuenta de que la cartelera en España todavía tiene mucho que ofrecer en lo que queda de año, pese a que falten menos de tres meses para que le demos la bienvenida a 2027.

Por un lado, tenemos un cine superheróico de lo más potente que no para de acaparar titulares, con el remate de 2026 a finales de diciembre con Vengadores: Doomsday del UCM, pero que viene precedido este mismo octubre por Clayface de DC.

Asimismo, se vienen otros potentes estrenos fantásticos como Hechizo: Bienvenidos a Hexe de Disney en noviembre o Jumanji: Mundo abierto en diciembre. Y la ciencia ficción también arremete con fuerza con Godzilla Minus Zero y Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha en noviembre y, la joya de la corona, Dune: Parte Tres en diciembre.

El género fantástico como refugio

Todos ellos son estrenos que parten de sagas consolidadas, universos conocidos y cuya influencia es tan potente que cuesta ignorarlos, logrando que hagan sombra a todo lo demás. Pero, al mismo tiempo, diría que echamos la vista para otro lado a propósito.

El mundo en el que vivimos se cae a pedazos mientras en el horizonte amenazan unas elecciones, y lo último que nos apetece es ponernos un drama que nos haga pensar demasiado, y por eso preferimos recurrir al escapismo por la vía fácil que nos proporciona la ficción, cuanto más fantástica mejor.

Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha - Drusilla Sickle (Glenn Close)
Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha - Drusilla Sickle (Glenn Close)Lionsgate

Es cierto que ninguna película está libre de ideología, pero igual no sufrimos tanto el mensaje de cómo se impone un régimen totalitario sobre la sociedad si ese lugar se llama Panem y no existe.

Así que la visibilidad que le ofrecen las grandes campañas de márquetin a todos esos largometrajes para que llevemos escuchando hablar de ellos desde hace meses se entremezcla con nuestras ganas por aceptar sin rechistar esa oferta tan tentadora, haciendo que ignoremos lo que hay alrededor.

Los grandes estrenos de autor que llegarán en 2026

Leviticus
Leviticus

Mirando hace unos días el calendario de estrenos para lo que queda de año me sorprendió descubrir que había tantas películas que llamaban mi atención y que habían pasado desapercibidas de mi radar, algunas sabiendo que se estrenarían en un futuro próximo -aunque no sospechaba que tan inmediato- y otras que ni siquiera sabía que estaban en proyecto.

Sin alejarnos de la temática que nos ocupa en estas fechas, la cineasta finlandesa Hanna Bergholm, que me conquistó con su inquietante Ego (2022), ha regresado a los cines esta semana con Nightborn, ¡y ojalá sea tan perturbadora como su filme anterior!

A su vez, desde Australia nos llega Leviticus de Adrian Chiarella a finales de octubre, que ofrece la curiosa propuesta de convertir la experiencia homosexual de sus protagonistas en una auténtica pesadilla como una evidente metáfora que pone el foco sobre la iglesia.

El día que ella volvió
El día que ella volvió

En el cine internacional también se imponen las producciones coreanas, con el regreso de dos cineastas cuyos largometrajes previos se me han hecho muy pesados: Lee Chang-Dong, responsable de Burning (2018) que vuelve en octubre con Un amor posible, o Hong Sang-soo, el director de En la playa sola de noche (2017) que nos traerá El día que ella volvió en diciembre.

Luego tenemos al polaco Pawel Pawlikowski, el aclamado director de Cold War (2018), que regresa al drama ambientado en la Guerra Fría y al blanco y negro con Fatherland. Una película que desde luego no voy a ver, al igual que tampoco Ruega por nosotras, la nueva de Daniel Monzón, el director de Celda 211 (2009).

De las que sí tengo ganas son de dos cintas de autor que son inevitablemente más sonadas porque se tratan de producciones estadounidenses, aunque luego partan de una novela japonesa y de una idea original que llevaba gestándose desde hace unos 30 años.

La primera es Klara y el sol, la nueva película de Taika Waititi basada en la obra homónima de Kazuo Ishiguro, la segunda es Ray Gunn, una película de animación que Brad Bird lleva queriendo hacer desde antes de estrenar su primer largometraje en 1999, El gigante de hierro.

No es ninguna casualidad que las cintas que más me interesen de la lista sean las que más se alejen de la realidad, porque yo también necesito que el entretenimiento sea, a veces, simplemente un entretenimiento con el que poder disfrutar sin darle muchas vueltas a nada. 

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