María Bescós

Colaboradora

¿Y si en 2026 lo que se apaga es la ilusión por el streaming y no por el cine?

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Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

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El streaming trae consigo muchos problemas y también decepciones, mientras que los cines son una respuesta al desencanto por un modelo tan competitivo.

No dejamos de escuchar que el cine está muriendo, que el streaming se está apoderando de nuestro tiempo de ocio con la pantalla. Parece que las salas se extinguirán y que se impondrán plataformas como Netflix. Sin embargo, limitarnos a pensar eso no nos permite ver el marco completo de la situación que estamos viviendo.

Desde el auge de los servicios de streaming motivado por la pandemia, cada vez hay más competencia, con el afloramiento de infinidad de plataformas, lo que acarrea una ventaja tan grande como una gran desventaja: la oferta ahora es salvaje.

Hay muchísimos contenidos, cada vez más, que nacen para saciar nuestras ansias de ver algo nuevo y que nos den un motivo justificado para habernos suscrito a tal o cual servicio.

Pero cada plataforma ofrece los suyos propios, creando una división en las producciones audiovisuales que se vuelve inabarcable no sólo por la cantidad de opciones sino por las limitaciones respecto a los lugares en los que es posible verlas.

Este derroche constante de contenido también ha forzado a que se implanten prácticas que van en contra del beneficio del público, como las incansables cancelaciones de series que han nacido como una apuesta arriesgada fruto de la prueba y el error, enganchándonos sin sentido a unas producciones que, lo más probable, tendrán los días contados.

Y mucha suerte sería para la serie cancelada, si las cifras han sido bajas, de no desaparecer de la faz de la tierra, ya que muchas veces estas son eliminadas del catálogo y ni siquiera existe una alternativa legal por la que seguir teniendo acceso a un contenido que era exclusivo de una plataforma digital.

Stranger Things 5 Volumen 2
Stranger Things 5 Volumen 2

También se ha convertido en una práctica habitual, aunque cada vez haya más cadenas tratando de huir de ello, el lanzar las series en un solo día casi forzándote a hacerte una maratón si no te quieres quedar fuera de la conversación en redes y evitar spoilers.

Aunque al mismo tiempo hay muchas personas que se han cansado de hacer caso a los algoritmos y prefieren elegir sus propios ritmos para hacer frente a este bombardeo constante de contenido.

El objetivo es poder tener una pausa y disfrutar de verdad de una experiencia que de otro modo acaba entremezclándose con la visualización de tantas cosas a una marcha tan frenética que no tardas en olvidarlas.

El cine es el último refugio

Ir al cine
Ir al cine

Al final, la respuesta más fácil y evidente a esta saturación parece encontrarse en ese lugar que siempre estuvo ahí pero que habíamos empezado a olvidar en pos de la comodidad que ofrece el streaming. Y, si bien es cierto que pierdes muchas facilidades que te dan las plataformas, también ganas bastante en el resto de los aspectos.

El cine sigue siendo ese espacio seguro, al que puedes ir para sumergirte en una película sin distracciones de ningún tipo, sin interrupciones, con la mejor calidad de imagen y sonido, para que estar ahí de verdad tenga sentido, te aísle del mundo y te lance de manera directa a la ficción.

En este contexto, La Odisea parece habernos enseñado una lección muy importante. Aunque sea una excepción porque pocos largometrajes pueden considerarse un evento como el de Christopher Nolan, el filme sí ha logrado despertar una fiebre por ver un cine más auténtico.

Aquí entramos en el peliagudo terreno de los formatos, con el cineasta defendiendo a capa y espada su versión IMAX 70mm que todo el mundo se mata por ver para no decepcionar a su visión creativa.

Es por eso que, más de un mes después del estreno de la película épica de Christopher Nolan, sigue siendo casi imposible encontrar una butaca libre en las salas. Tanta afluencia ha generado el interés por ese producto más premium, más exclusivo, que en algún momento acabará llegando al streaming, pero ya no será lo mismo.

Por este motivo el cine rescata clásicos cada mes. Con la excusa de cualquier aniversario nos trae de vuelta películas antiguas, las remasteriza, nos ofrece su mejor versión, y una entrada a precio completo que no nos importa pagar porque la alternativa es demasiado desalentadora.

A veces puedes encontrar esa opción en una plataforma en la que tengas suscripción para verla en una simple tele, pero otras ni siquiera está en el catálogo de las mismas, a veces sólo la puedes encontrar en formato físico, en el peor de los casos ni siquiera eso.

Arriety en IMAX
Cartel de Arriety en su reestreno para IMAX

Así mismo, muchas plataformas de streaming prefieren llegar antes a los cines con sus estrenos exclusivos ofreciendo sus películas o episodios especiales de series durante un período breve en la cartelera, que convierte este ocio en un eventoal que no puedes faltar.

Las salas se han terminado convirtiendo así en el último bastión para disfrutar del cine de una manera más consciente, un espacio al que la gente sigue recurriendo por diferentes motivos y como respuesta a las carencias de su contraria, el streaming.

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