Quentin Tarantino buscaba actores muy diferentes para Malditos bastardos, incluido su gran villano

La idea original de Quentin Tarantino para cuatro personajes clave de su película bélica pasaba por actores muy distintos a los que terminaron en sendos papeles.

Hay veces que las cosas pasan porque tienen que pasar, como cuando un actor está predestinado a cierto papel. Hoy vamos a hablar de un ejemplo de eso mismo, tres, en realidad, pues Quentin Tarantino volvía a tocar el cielo allá por 2009 con su película bélica Malditos bastardos.

El enfoque "tarantinero" le dio un toque muy especial a la película que versaba sobre un grupo de soldados judíos que desataron el infierno sobre las tropas alemanas en Europa. Pero Malditos bastardos no debe su éxito solo a eso, pues su elenco ensalzó la película a cotas insospechadas, tanto las grandes estrellas como algunos rostros menos conocidos.

Claro que la cosa pudo ser muy diferente, no necesariamente peor, si Quentin Tarantino se hubiera salido con la suya. Tal y como repasa Screen Rant, el director quería a cuatro actores muy diferentes para sendos papeles clave en Malditos bastardos.

El de menor calado, quizá, fue Perrier LaPadite, el granjero interpretado por Denis Ménochet que ocultaba una familia judía bajo su casa, aunque Tarantino tanteó de primeras a Jean Reno para hacerse cargo del papel.

Malditos bastardos iba a tener rostros muy diferentes

Archie Hicox, el teniente británico de Inteligencia a cargo de la Operación Kino, fue interpretado por el entonces no tan conocido Michael Fassbender, aunque 300 ya ayudaba a reconocerlo. Pero en la cabeza de Quentin Tarantino, era Simon Pegg quien se equivocaba al pedir tres whiskys.

Pegg tuvo que decidir entre Malditos Bastardos y Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio, de Steven Spielberg, y se decantó por esta última.

También habríamos tenido un "Oso Judío" muy diferente a Eli Roth si Quentin Tarantino hubiese podido contar con el actor que tenía en mente, Adam Sandler, que tuvo que decir que no porque estaba trabajando con Judd Apatow en Hazme reír.

Pero el cambio más destacado habría sido Hans Landa, pues Quentin Tarantino pasó tiempo rumiando si asignar el papel a Leonardo DiCaprio, con quien trabajaría en dos ocasiones posteriormente. Como quería a un actor que hablase alemán con fluidez, se decantó por Christoph Waltz, y fue lo mejor que pudo haber hecho.

Ese elenco alternativo de Malditos bastardos no tendría por qué haber sido peor que el que tuvimos, claro, pero hay tanto talento en la película de Quentin Tarantino que nos cuesta imaginarla con otros actores.

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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