Shadow of the Colossus iba a ser un multijugador online, y la idea le vino a Fumito Ueda gracias a un shooter bélico

Fumito Ueda, creador de Shadow of the Colossus, ha desvelado que iba a ser un multijugador online, inspirándose en un FPS de la Segunda Guerra Mundial.
Son pocas las personas que, en el mundo de los videojuegos, pueden considerarse como autores con todas las letras. Fumito Ueda es una de ellas, y Shadow of the Colossus, la mayor prueba de su talento.
El desarrollador también triunfó en PS2 con Ico; e incluso The Last Guardian, a pesar de sus imperfecciones y la tardanza en llegar, fue otro de sus hitos en PS4.
Ueda trabaja ahora mismo en Project Robot, un juego sin fecha prevista de estreno; pero hasta que llegue ese momento, ha querido desvelar datos inéditos sobre su obra cumbre.
Shadow of the Colossus iba a ser un juego online
Genki se hace eco en X de las declaraciones más recientes de Fumito Ueda para Denfaminicogamer, quien ha dado a conocer que la naturaleza original de Shadow of the Colossus era ser un juego online.
Así, el concepto inicial consistía en que varios jugadores cabalgasen por el desierto, para combatir a los colosos del juego; en una especie de sandbox que poco tenía que ver con el juego definitivo.
Es lo que mostraba “Nico”, el vídeo conceptual que se presentó para conseguir financiación, y que se incluyó en un DVD en la edición japonesa de Ico.
“Me interesaba crear una experiencia, en la cual los jugadores debían colaborar entre sí para conseguir sus objetivos”, afirma Ueda.
Un concepto similar al de Monster Hunter; pero como bien señala Ueda, Shadow of the Colossus se concibió antes de marzo de 2004, que es cuando se estrenó el primer juego de la saga de Capcom.
La idea de hacer un juego online vino de un título completamente distinto: Battlefield 1942, un juego al que, por entonces, Ueda dedicaba muchas horas.
Así lo explica: “me impresionó mucho que todos los personajes en pantalla fueran jugadores reales. Pensé que ese iba a ser el futuro de los videojuegos”.
El problema es que el equipo carecía de los medios técnicos para llevar a cabo este proyecto; un juego online que sería pionero en su género (y tal vez, demasiado adelantado a su tiempo).
“Después de evaluar cuidadosamente lo que podíamos y lo que no podíamos hacer, decidimos ir en una dirección diferente y renunciar al componente online”, añade el diseñador.
Además, Ueda confiesa que la emoción del juego online no tardó en desvanecerse: “necesitaba una experiencia de inmersión diferente, y esto me hizo reconsiderar el atractivo de los juegos para un jugador”.
Aun así, su interés por este tipo de fórmulas daría lugar luego a The Last Guardian, a partir de “la idea de encontrarte con un ser vivo, incluso cuando estás solo. Fue algo que se convirtió en uno de mis mayores intereses”.
Esperemos que Project Robot no necesite los nueve años de desarrollo que requirió The Last Guardian. Con un poco de suerte (o mucha), lo veremos antes de que termine la actual generación.
