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Shia LaBeouf se ha tatuado el pecho de verdad para su última película, The Tax Collector

Shia LaBeouf en The Tax Collector
Shia LaBeouf se ha tatuado el pecho de verdad, para su próxima película, The Tax Collector, escrita y dirigida por David Ayer.

El que en su día fue el protegido de Steven Spielberg, que le dio la oportunidad de protagonizar la película que producía sobre unos robots gigantes que iba a dirigir Michael Bay (Transformers), además de elegirle como el sustituto de Harrison Ford como Indiana Jones, queda muy lejos ya de la imagen angelical de chico que acaba de empezar en el cine. 

Shia LaBeouf ha seguido sus propios pasos en el cine, y en la vida, y se ha convertido en todo un espectáculo mediático, no solo por sus muchas salidas de tono en su vida privada, o por los muchos espectáculos artísticos en los que ha participado, como estar en una sala de cine con una cámara grabándole sin parar mientras él mismo visionaba todas las películas en las que había trabajado, sino también por su gran compromiso con las cintas en las que trabaja, que esta vez le han llevado a tatuarse el pecho por completo, de verdad.

Así lo ha contado el propio David Ayer, guionista y director de The Tax Collector, la última película que protagoniza Shia LaBeouf y en la que, para dar vida al mafioso Creeper, se ha hecho un tatuaje de verdad para adaptarse al aspecto con el que se describía a su personaje.

Las mejores ediciones de la películas protagonizadas por Shia Labeouf 

"Es uno de los mejores actores con los que he trabajado, y es uno de los más comprometidos, tanto en el cuerpo como en el alma", admitía Ayer en una entrevista con Slash Film hablando de LaBeouf, "se sacó un diente en Corazones de acero y ahora, en Tax Collector se ha tatuado el pecho al completo. Se compromete hasta las últimas consecuencias con sus personajes, nunca he conocido a nadie así".

Un compromiso que a Ayer le gusta pero no tanto a sus compañeros de reparto, pues los rumores aseguran que tuvo más de un encontronazo con sus compañeros de Corazones de acero, en especial con Scott Eastwood, porque, siguiendo los pasos de unos soldados de verdad en pleno campo de batalla, decidió no ducharse durante días, además de hacerse cortes en la cara de verdad, en vez de dejar que fuese solo maquillaje. 

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