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¿Por qué algunas distribuidoras esconden sus películas?

Wise Monkeys
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Quien piense que el trabajo de crítico de cine es sencillo, no conoce los entresijos de esta denostada profesión. Ejemplo: cuando no te dejan hacer tu trabajo quienes deberían estar más interesados en ello.

¿Por qué algunas distribuidoras esconden sus películas? Las preguntas complejas, no tienen respuestas sencillas.

La pandemia de COVID que sigue azotando al sector del entretenimiento en sucesivas olas nos ha dejado un panorama audiovisual intrincado en el que el sector del streaming se ha disparado y las salas de cine se han visto y se siguen viendo en una situación muy comprometida.

Flaco favor le hacen a los exhibidores las distribuidoras que se cierran en banda para que se hable de sus productos.

Tras el aluvión de estrenos previo a la Navidad (con semanas que nos trajeron hasta 16 películas nuevas) y un puñado de taquillazos importantes encabezados por Spider-Man: No Way Home, llega enero con las vacas flacas.

Estrenos de menor calado, contados blockbusters y una ralentización en el ritmo de los refresco de la cartelera. Es una tónica estacional pero que en 2022 estamos viviendo como un verdadero frenazo.

Las distribuidoras pequeñas se esfuerzan por hacer llegar sus productos: facilitan enlaces de descarga para que los críticos de cine podamos escribir nuestros reportajes y análisis y ni que decir tiene que las plataformas tienen ya más que adquirida la costumbre salvo alguna honrosa excepción en la que hemos vivido algún estreno limitado puntual en salas previo al desembarco en streaming.

Por tímida que haya sido la intentona, se agradece la oportunidad de poder disfrutar del cine en pantalla grande, como se merece y ha sido concebido por sus creadores.

Y aquí llega la brecha: cuando te topas con otras distribuidoras que se niegan a mostrar sus productos... Con la consiguiente retahíla de palabras vacías para justificar lo injustificable y de engañarte, que es casi lo peor y más triste de todo (deben pensar que somos tan tontos que lo consiguen). Como si en este corral, no nos conociéramos unos a otros DE SOBRA.

El problema no es que no se permita realizar un pase de previo al estreno por exigencias “de internacional” (la excusa favorita es buscar al enemigo en el éter pero también hay otras tan manidas como “no sabemos si llegará la copia a tiempo” o “tenemos que protegernos de spoilers”), sino porque solo se hacen pases para influencers y colegas y se percibe cierto miedo a la respuesta de la crítica

Si no te expones, no te pueden valorar, de modo que te ahorras las reseñas negativas y te quedas con el peloteo acomodaticio de los estómagos agradecidos, pero también te expones a que “no te vean”. Porque es probable que a los chorrocientos mil seguidores de Fulatitotuber o Compadretiktoker el cine se la traiga bastante floja.

Somos prescriptores de contenidos para los espectadores, pero por encima de eso, somos algo más, difuso y difícil de explicar que podría resumirse en unas cuantas palabras: somos amantes de las buenas historias y de nuestra profesión. No es fácil dedicarse a esto, mantenerse en esto ni hay nadie que se haga rico con esta profesión. Hay mucho amor al arte, aunque suene un poco naif.

“Negarnos” es un error que va en contra de sus propios intereses. Es una pena que la estrechez de miras y el cortoplacismo acaben saliéndose con la suya. Veremos si como estrategia a largo plazo termina con la figura de los críticos de cine o con la propia industria que se empeña en ponerles palos en las ruedas para hacer su trabajo.

Así que, llegados a este punto, yo ya me veo capaz de responder la pregunta inicial: ¿Por qué algunas distribuidoras esconden sus películas? O bien porque desconocen profundamente su negocio o bien porque no les importa en absoluto.

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