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La opinión de
David Martínez

Entrar en Hobby Consolas me costó sangre (en sentido literal) pero ha merecido la pena

hobby consolas 89
Así empecé a trabajar en Hobby Consolas en 1998. Una entrevista accidentada que dio paso al sueño cumplido de escribir en la mejor revista de videojuegos, rodeado de las mejores personas.

Comencé a trabajar en Hobby Consolas en diciembre de 1998, y recuerdo aquella semana como uno de los momentos más felices de mi vida. Fueron unos días mágicos, en que mis primeras partidas a Kingsley (una simpática aventura para PlayStation desarrollada por Psygnosis e inspirada en la leyenda artúrica) se funden en la memoria con la "fiesta" que había en redacción -aquella semana celebramos también los cumpleaños de Manuel del Campo y de Juan Carlos García, y se respiraba el ambiente navideño-. 

Sentarme junto a Alberto Lloret, Javier Domínguez y Roberto Ajenjo, y descubrir por primera vez juegos como Silent Hill, competir con los riffs de Unjammer Lammy, mirar por encima del hombro a Javi Abad jugando a Rogue Squadron y jugar al título "maldito" Thrill Kill (que nunca llegó a lanzarse)... mientras tomaba notas acerca de cómo se utilizaban las capturadoras o el procesador de textos, en Mac. 

entrar en hobby consolas

Aquella redacción se convirtió en mi segunda familia. Y mi segunda casa, eran las oficinas de San Sebastián de los Reyes (en un polígono industrial que me pillaba a más de una hora en autobús) en las que había visto a Sonia Herranz entusiasmada al conectar la primera Dreamcast japonesa que llegó a España, para jugar una impresionante primera fase de Sonic Adventure. 

Desde entonces -y mira que ha pasado tiempo- no ha habido ningún día en que no me levantase con ganas de ir a trabajar. Tengo una vida de anécdotas que compartir en estos casi 23 años, pero hoy me voy a centrar en mi llegada a la revista. Una publicación que seguía de manera religiosa desde el número 1. Aquí os he contado cómo compré mi primera Hobby Consolas. 

Pagado con sangre

Por aquel entonces yo estaba en Madrid estudiando en la universidad, pero no había dejado de jugar. En mi cuarto tenía un pequeño televisor de 14" con una PlayStation (en Valladolid había dejado la SNES, Game Gear y mi querido Amstrad CPC), y alternaba los apuntes con Final Fantasy VII y noches de Tekken 3 y pizza con mis amigos del colegio mayor. 

Y entonces fue cuando vi el anuncio de "se necesitan redactores" en la revista. Preparé una carta muy formal y un currículum como habría hecho para entrar en cualquier otro trabajo, y creo que los envié inmediatamente, con tanta ilusión como uno escribe a los Reyes Magos. 

Trabajar en Hobby Consolas Un sueño cumplido por Alberto Lloret

Y entonces pasaron los meses, y olvidé aquella carta. Un día, cuando entraba en el colegio mayor, Cristina (la mujer que estaba en recepción) me detuvo y me dijo, "David, te llama Manuel del Campo, te paso a la cabina 2". Por aquel entonces no teníamos móviles, y las llamadas se recibían en una centralita. Yo venía con el último número de Hobby Consolas bajo el brazo, y me puse tan nervioso que entré corriendo a la cabina para contestar. 

Tan nervioso que según entraba me atravesé la mano con el picaporte y empecé a sangrar. Pero uno no hace esperar a Manuel del Campo por tener clavado un trozo de metal, así que retiré la mano con cuidado y descolgué. A medida que iba apuntando los datos para la entrevista de trabajo, la cabina se iba convirtiendo en una escena de La matanza de Texas, con sangre goteando en la revista, en el suelo, en la camisa, en el teléfono... 

entrar en hobby consolas

Cuando terminé, tuve que pasar una fregona por la cabina, por todo el vestíbulo y por el baño. Pero al menos tenía una fecha para conocer la redacción de Hobby. Creo que me presenté en el polígono de la Hoya una hora y media antes de la cita y estuve dando vueltas para "reconocer el terreno".

La entrevista de trabajo

En mi prueba tuve que escribir un análisis de Knockout Kings (la primera entrega del simulador de boxeo de Electronic Arts que terminaría convirtiéndose en Fight Night) y pasé a la segunda ronda -esta vez, Kensei The Sacred Fist, un juego de lucha de Konami- y una entrevista personal con Manuel y con Juanlos. En aquella sala de reuniones tenían los mismos pósters que yo tenía en mi habitación. Recuerdo que me dijeron que les parecía muy estricto con el juego (yo también pensaba, desde fuera, que las notas de Hobby eran muy altas) pero que les había gustado. 

entrar en hobby consolas

Finalmente me llamaron para decir que estaba admitido, y me fueron enseñando todo lo que sé ahora. Mis primeros textos aparecieron en el número 89 de la revista (en que pude analizar The Granstream Saga, un juegazo de rol que me sigue pareciendo infravalorado, y Pool Hustler para PlayStation). Fue el primer paso de un camino increíble, en que cada vez me he ido acercando más a nuestros lectores, y he compartido escritorio con los mejores profesionales. 

Lo mejor de Hobby Consolas

Los compañeros se convirtieron en amigos, y por mis manos pasaron juegos que me han dejado marcado -siempre para bien- y que nunca soñé que podría analizar. Explicar las sensaciones que produce jugar a Metal Gear Solid 3,  descubrir franquicias como God of War  en un E3, ser el único periodista español en visitar los estudios de Rockstar, entrevistar a Hideo Kojima, o conocer a personalidades como Stan Lee... es todo un privilegio. Nunca agradeceré lo suficiente la confianza que se ha depositado en mí.

Teléfono Rojo Volamos hacia Madrid por Rafael Aznar

Pero seguramente lo mejor de Hobby Consolas sea la gente. Ver cómo todo el equipo se ha implicado para celebrar estos 30 años de revista, compartir los Hobby Premios con las personas que forman esta industria en nuestro país, ser testigo del empuje de los estudios españoles actuales (que la edad de oro del software español ya sonaba a las copas de Europa en blanco y negro) y sobre todo cruzarse con lectores que nos agradecen el trabajo o aquellos que nos discuten una valoración, con respeto, demostrando que saben tanto o más que nosotros sobre una saga o un juego en particular.

Qué grandes son los videojuegos, y qué grande es Hobby Consolas. Feliz 30 aniversario.

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