Examinando el mejor momento del nuevo God of War para PS4

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Hay un momento en el nuevo God of War para PS4 que destaca con facilidad por encima del resto, y que forma parte -sin demasiados problemas- de los mejores de la saga. Repasamos por qué funciona tan bien tanto a nivel jugable como argumental, pero si no habéis llegado todavía... Huid de aquí como alma que lleva el diablo.

Hay un momento en el nuevo God of War que destaca por encima de cualquier otro; una situación que se graba a fuego y nos deja temblando y dando botes sobre el sillón de pura emoción; es la clase de momento que justifica nuestro amor por los videojuegos. Si ya habéis terminado la aventura de Santa Monica Studio o la estáis disfrutando justo ahora, sabéis de sobra a qué nos referimos (tiene lugar, aproximadamente, en el ecuador de la historia).

Análisis de God of War para PS4

Si no lo sabéis o aún no habéis alcanzado dicha parte, os recomendamos encarecidamente que abandonéis ahora mismo este artículo y sigáis jugando (podéis volver a pasaros por aquí cuando hayáis llegado, si queréis), porque vamos a hablar sobre el mejor momento de God of War sin preámbulos para descubrir por qué funciona tan maravillosamente bien. La siguiente imagen simboliza la línea de los SPOILERS; si la cruzáis, hacedlo a sabiendas de que ya no hay vuelta atrás.

God of War ha sido una rara avis en estos tiempos que corren: la campaña de marketing pre-lanzamiento se ha visto reducida al mínimo, sobre todo tratándose de un juego exclusivo de una plataforma. Si a esto le sumamos que sólo se realizó una sesión de preview para la prensa (lo normal con la mayoría de juegos suelen ser dos o más), no es de extrañar que hubiese cierta preocupación entre quienes estábamos esperando como agua de mayo el regreso del Dios de la Guerra, desde aquella espectacular presentación durante el E3 2016.

Pero esta ausencia de información era en realidad un intento por mantener, hasta el último instante, todas las sorpresas en el más absoluto secreto. Tratar de volver a esa época en la que no estábamos constantemente sobreexpuestos a rumores, tráilers y detalles que revelan hasta la comida favorita de un NPC, y en la que los juegos conseguían pillarnos por sorpresa. Una idea arriesgada, pero que ha demostrado funcionar a las mil maravillas (y para demostrarlo están las notas, que colocan a God of War como el juego mejor valorado en la historia de PS4).

Secretos, teorías y detalles que puedes haber pasado por alto en God of War

No hay más que echar un vistazo a la reacción de Cory Barlog, director de este nuevo God of War, cuando el ESRB publicó en diciembre de 2017 la descripción del juego, y donde se podía leer que Kratos utilizaría un hacha y unas espadas atadas con cadenas a sus brazos para derrotar a sus enemigos. "Entré hecho una furia en la oficina, dando portazos y gritando: ¿¡qué esta pasando!?" relataba durante el último Spoilercast de IGN

Las Espadas del Caos han sido una parte intrínseca del Fantasma de Esparta, apareciendo en todos los títulos que ha protagonizado y convirtiéndose en una de las armas de videojuego más icónicas de la memoria reciente. Para muchos, las Espadas representaban todo lo que hace grande a God of War, y su ausencia, por mucho que  fuese ocupada por algo tan increíble como el Hacha Leviatán (es increíble, de verdad), no lo justificaba. Sin las Espadas, no es God of War.

Pero las Espadas del Caos sí están en el nuevo God of War. Y el hecho de que su presencia se mantuviese en secreto hasta el final ha conseguido que el instante en que el Espartano las obtiene se convierta en un momento absolutamente alucinante que no vamos a olvidar con facilidad... Y en el mejor momento del nuevo God of War.

Empieza de una forma muy dramática: Atreus cae enfermo cuando su rabia deífica aflora, y Kratos lleva al chico con la bruja del bosque, la única persona en tierras nórdicas capaz de ayudarle. Pero para salvar al muchacho, Kratos necesita el corazón del guardián de Hel. "¿Lo conoces?" Pregunta la bruja al ver el gruñido que provoca en él la mención de "Hel" (en inglés, Hell significa infierno). "Este no" responde el Espartano, en un claro guiño a todas las veces que visitó el Inframundo (que no fueron pocas) y a quienes llevamos acompañándolo desde la primera entrega.

El infierno nórdico es completamente opuesto a la representación clásica del averno: en lugar de calor, un frío glacial impide la entrada a los mortales. Y los muertos que allí habitan son resistentes al hielo... Y por ende al Hacha Leviatán. Hasta ese momento, durante la aventura, Kratos y Atreus se han cruzado en varios ocasiones con los caminantes de Hel: son enemigos sospechosamente parecidos al Rey de la Noche de Juego de Tronos y con los que sólo valen los puños... O eso nos hacen creer.

"Debo volver a casa. Debo desenterrar un pasado que prometí dejar bajo tierra" dice el Espartano mientras acaricia sus antebrazos. Ese gesto. Ese preciso instante. Cualquiera que jugase a los anteriores God of War sentirá un escalofrío en ese momento, sospechando lo que está a punto de suceder.

Referencias a otras mitologías ocultas en God of War

Kratos monta en una barca que le lleva de vuelta a su hogar. El cielo, envuelto en un color rojizo y gobernado por relámpagos, parece simbolizaz lo que está sucediendo en su interior: hay ira por verse forzado a volver a convertirse en un monstruo, pero sabe que lo hace -quizás por primera vez en su vida- por un buen motivo. El eterno plano secuencia gira alrededor de su figura para revelar a alguien que, sin nosotros saberlo, ha estado atormentándolo desde que abandonó Grecia, muchos años atrás.

Al llegar a casa, los caminantes de Hel le dan una glacial bienvenida. No están ahí por casualidad: son un recordatorio desde el punto de vista jugable de que, contra ellos, de nada sirve el hacha. La forma que el juego tiene de decirnos: "¿recuerdas a estos bichos tan cabrones? ¿No sería maravilloso que tuvieses algo mejor que los puños para enfrentarte a ellos?" Al derrotarlos, el Fantasma entra en el hogar y abre la puerta que da a un pequeño sótano, el mismo donde Atreus se escondió durante el enfrentamiento contra Baldur. "Me dijiste que tenía prohibido bajar aquí" dijo entonces el chico. Y ahora entendemos por qué.

Hazte con la guía del nuevo God of War

En su interior, envueltas en una familiar falda de color rojo con grabados amarillos, se encuentra el pasado de Kratos, la esencia de God of War: las Espadas del Caos. Por un lado, no podemos contener la alegría al reencontrarnos con nuestras viejas amigas, pero por otro es inevitable sentirse mal por Kratos, y por cómo el destino le obliga a recuperar algo de lo que intenta alejarse desesperadamente. Es un choque de emociones elaborado de forma magistral utilizando las facetas narrativa y jugable.

Porque entonces empieza el espectáculo. Tomamos el control del Espartano, y durante una milésima de segundo, surgen las dudas sobre si habrán conseguido adaptar bien el estilo de combate de las Espadas a la nueva perspectiva, dudas que se disipan en el instante en que presionamos R1 un par de veces, y vemos cómo las hojas salen despedidas a toda velocidad, acompañadas por el sonido metálico de las cadenas y las partículas del fuego.

La sensación al manejarlas, la ralentización del tiempo al efectuar los golpes finales o que muchos de los ataques rúnicos sean en realidad combos de anteriores God of War (mismo nombre y todo), hacen que sea un momento verdaderamente mágico.

Y lo más interesante es que cambian el juego por completo: hasta ese momento, los combates han sido más "íntimos", invitándonos a centrarnos en un único enemigo. Con las espadas de nuevo atadas a los brazos de Kratos, se nos echan encima decenas de enemigos, caminantes de Hel entre los que, ahora sí, nos abrimos paso de la misma forma que un cuchillo lo hace a través de mantequilla. Dan ganas de levantarse y aplaudir.

Esta es la recompensa por terminar God of war en el nivel más difícil

Y lo mejor viene cuando comprobamos que no se trata de algo temporal o que no se ha elaborado tanto como el Hacha Leviatán: son una nueva arma, con su propio árbol de habilidades. Esto funciona a la perfección porque, llegados a ese punto, ya deberíamos tener todas (o casi) las habilidades del hacha. 

Es digno de elogio que Santa Monica Studio haya ocultado al mundo entero una parte tan importante del juego, y una que sabían que podría generar detractores entre los mayores aficionados, con el objetivo de lograr sorprendernos. Y vaya si lo han conseguido.

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Álvaro Alonso

Redactor

Álvaro Alonso es redactor en Hobby Consolas desde 2014 especializado en la crítica de videojuegos.