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La opinión de
Sonia Herranz

La incógnita de los juegos exclusivos de Xbox Series X

xbox series x

Cuando compramos algo, lo que sea, lo hacemos para cubrir una necesidad. Y las empresas lanzan nuevos productos e innovan en base a esas necesidades. El abrelatas se inventó 40 años después de que existieran las latas de conserva. Cubría una necesidad.

Hoy día, la verdad es que pocas necesidades quedan sin cubrir, aunque no es problema para los fabricantes: si no existe una necesidad real ya se encargará el marketing de inventársela y enseñarnos cuánto necesitábamos lo que fuera, aunque no lo supiéramos… Creo que hoy se abría inventado el abrelatas y luego, ya si eso, la lata…

¿De verdad necesitamos cambiar de móvil cada seis meses? ¿Necesitamos que tengan más cámaras, con más megapíxeles, con más filtros? Sí, lo necesitamos porque nos han invitado a desearlo, y el deseo es el principio de la necesidad. 

iphone 11 vs iphone XR

Centrándonos en lo nuestro, en los videojuegos, vemos que la pauta es la misma. Cuando sale una nueva consola querré comprarla desde el momento en el que sienta una necesidad. Y esto ha sido así siempre: la “necesito” porque puedo jugar a las recreativas en casa, la “necesito” porque tiene entornos tridimensionales, la “necesito” porque es un vídeo DVD, la “necesito” porque es HD, la “necesito” porque tiene unos juegazos… 

Las necesidades de cada uno pueden ser distintas y las marcas nos ofrecen distintas soluciones, pero todas orientadas a cubrir cuantas más “necesidades” mejor, a provocarnos cuanto más deseo mejor. Y uno de los principales objetos de deseo en una consola son los juegos. Más emocionales que la tecnología, más pasionales que los servicios y, por lo tanto, más imperiosos. Que levante la mano el que no haya comprado un juego porque lo deseaba más que nada en el mundo y todavía lo tiene sin desprecintar…

De hecho, una de las gracias de comprarse una consola y no otra, es disfrutar de juegos que sólo se lanzan en tu plataformas, disfrutar de los exclusivos. Si quiero jugar un Zelda, necesito una consolas de Nintendo; si prefiero Uncharted, me decantaré por una de Sony y para disfrutar de Halo, me voy a por una de Microsoft. He llegado a tener un PC sólo para jugar a Age of Empires II

Los juegos exclusivos son una fuente de deseo que se convierte en necesidad, y todos quieren tener ese exclusivo que marque la diferencia frente a la competencia. Si hay algo que nos hace desear una nueva consola es ese juego que te ha entrado por los ojos, te ha llegado al corazón y al que quieres jugar pase lo que pase… Y es que, al final, los videojuegos son eso: emoción

El anuncio de que Microsoft no va a lanzar exclusivos para su nueva Xbox Series X en, al menos, un año me ha dejado un poco confundida, básicamente porque va en contra de esa estrategia comercial instaurada hace décadas y orientada a provocarnos ese deseo que va más allá de la racionalidad. 

Si voy a poder jugar a lo mismo en mi Xbox One que en Series X, ¿por qué voy a pagar los 500 pavos (se dice) que costará la nueva consola? ¿Acaso Microsoft no quiere introducir su nueva máquina de la manera más rápida posible en el mercado? ¿Qué estrategia hay detrás de estas sorprendentes declaraciones? Me descoloca un poco… bastante.

Que sí, que vale, que no quiere abandonar al usuario de Xbox One. Como si ahora nos tuvieran nadando en un mar de exclusivos del que es imposible escapar… Además, hay otras maneras de no abandonar al usuario y es seguir produciendo juegos para la actual generación, cosa que seguramente harán muchos third parties, deseosos de no desaprovechar la base de usuarios existente… tanto en Xbox One como en PS4.

Es posible que el plan sea lanzar un Halo Infinite flipante en Series X y un Halo Infinite molón en Xbox One. Un Hellblade 2 de los que te saltan las lágrimas en la nueva máquina y de los que sólo te humedecen los ojitos en la actual. Sinceramente, mi sensación es que así no se contenta ni a unos ni a otros. 

Sólo se me ocurren dos opciones. O detrás de estas declaraciones de Matt Booty, líder de Microsft Studios, hay una estrategia tan innovadora que se me escapa, o esto es una metedura de pata, como aquello de que para jugar con Xbox One íbamos a tener que estar siempre conectados o que no se iba a permitir el mercado de segunda mano. Errores (como el de Kinect y sus 100 euros de más) que lastraron el despegue de Xbox One, que se subsanaron cuando ya era tarde y que al final les costaron perder la carrera con PS4. 

¿Quizá Microsoft fía todo el éxito de su nuevo producto en los servicios, en ese Game Pass que es una auténtica pasada, el cross-play, la retrocompatibilidad, Project xCloud y vaya usted a saber qué más? Elegir una consola por los servicios asociados es una decisión muy racional y este mercado, en el fondo, es más pasional que otra cosa (lo comprobaremos en los comentarios). Puede ser un motivo extra para reforzar el deseo, para racionalizar una decisión emocional (como aquello de comprar una PS2 porque “además es un vídeo DVD”), pero no lo veo como catalizador de una necesidad. 

Xbox Game Pass Ultimate

¿Qué pasará si PS5 se mete en el corazoncito de los usuarios con exclusivos emocionantes y cuando lleguen los de Xbox Series X ya no nos queda cash? Aunque ya veremos lo de los exclusivos emocionantes, porque, a la hora de la verdad, los juegos de los primeros meses de una consola no son (en general) para tirar cohetes. Puede que todo este revuelo no lleve a ninguna parte. Supongo que darle tantas vueltas a las cosas, hasta llegar a desvirtuarlas, es un mal de nuestros días. Pero este es otro tema, para otro día…

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