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La opinión de
Sonia Herranz

Los jugadores ya no tenemos personalidad

Mandos de PS5 y PS4

Cada vez me paseo menos por Twitter. Me da una pereza atroz leer comentarios de gente que se las sabe todas y lanza juicios de valor sin ton no son, basándose en lo que ellos saben y sin pensar en lo que aún les falta por aprender.

Y, por supuesto, sin olvidarse nunca de dejar claro, meridiano, que los demás somos tontos, que ellos saben mucho más. Dónde va a parar. Y si algo aprendes cuando estudias cualquier cosa es que cuanto más sabes, más te queda por aprender. 

Pues bien, el otro día leí un tuit que me dejó perpleja: “Los jugadores no tienen personalidad”. ¿Por qué? Porque todo el mundo se había lanzado a jugar a cierto juego que ya llevaba varios años en Steam, solo porque varios influencers habían jugado una partida en directo

Among Us

No me acuerdo del juego (guardé mal la URL del tuit), pero da igual: no se puede ser más snob ni más engreído. Los jugadores no tienen personalidad porque no descubren ellos solitos que en entre los miles de juegos que se lanzan al año, hay uno en especial que podría gustarles… Razonamiento profundo donde los haya.

Que levante la mano el que se sepa al dedillo todos los juegos que se lanzan a la semana en las distintas plataformas digitales. Nadie, ¿verdad? Ni tan siquiera los profesionales de esto: es imposible. Aunque quieras estar al tanto de todo, no te da la vida.

De hecho, uno de los problemas de cualquier estudio que se dedique al desarrollo de videojuego es, precisamente, darse a conocer. Puedes tener el mejor juego del mundo, pero, si nadie lo sabe, va a estar cogiendo polvo virtual en las estanterías digitales de las tiendas electrónicas. 

Esto no es nuevo, ha ocurrido siempre, pero no recuerdo una época en la que haya tantos estudios, tantos juegos y tantos canales de distribución. Tantas facilidades para autopublicarse y tantas dificultades para llegar al público. 

Este problema existe desde que alguien quiso vender algo por primera vez. Y la solución sigue siendo la misma de entonces: vocear tu producto, gritarle a los cuatro vientos lo que vendes. Hacer publicidad. 

Pero igual que ha cambiado el producto, ha cambiado la forma de vocearlo y para hacerte publicidad no basta con pasar por las calles del pueblo ensalzando sus virtudes. Ahora mismo, que alguien influyente enseñe tu juego, puede ser la diferencia entre el éxito más rotundo o el fracaso más estrepitoso. Y ni siquiera hace falta que hablen bien de él, basta con que lo muestren.

Pero ojo, que los jugadores no tendremos personalidad, pero tontos no somos. Ya pueden hacer millones de streamings los más afamados divulgadores del ciberespacio exterior, que si el juego no es bueno… 

Que no sé si yo tengo personalidad o no, pero sé lo que me gusta y ya me puedes meter por los ojos lo que quieras, que si no me gusta, no me gusta. Y, si te gusta a ti, no pasa nada, que hay muchos juegos para disfrutar. Para mejorar mi personalidad, que nunca se sabe, voy a seguir estos consejos.

Cuando iba a nacer mi hijo, esperé más de lo recomendado para comprar el carrito. Pensé que sería llegar a la tienda y listo. ¡Tuve hasta pesadillas! ¿Cómo podía haber tantos modelos, tan diferentes, con tantas particularidades? Me hice un máster y todo… para terminar pillando el que me pareció más mono. 

Ojalá entonces hubiera habido influencers que me enseñaran todos los cochecitos para ver así, en uso, sus virtudes y defectos… ¡A tomar por saco la personalidad! (por cierto, muy contenta con el que compré al final).

Ese famoso tuit que no encuentro, me pareció de una prepotencia fuera de lo común. Y me ofendió, igual que me ofenden los “auténticos gamers” y los “sobrinos de dios” (que saben más que su tío). Que se hable mal de los “jugadores”, me ofende. Y me ofende más cuando se supone que el que habla es otro jugador.

Los jugadores, todos, merecemos el mayor de los respetos porque somos los que mantenemos viva esta industria. Ya juguemos una vez a la semana, solo mientras esperamos el autobús o siempre que tenemos ocasión. Si alguien te lo pide, yo te expendo el carné de gamer.

Para juzgar la personalidad de alguien, su capacidad para elegir y la legitimidad de sus gustos habría que, por lo menos, pensar un poquito antes. Un poquito. Y ponerse en el lugar del otro, no estaría mal. Y recordar cuántas veces, con una cosa o con otra, no has hecho tú algo parecido… ¿No habéis descubierto nunca un libro, una película o una serie porque os la han recomendado? 

Justo la semana pasada, en esta misma web, David Martínez publicaba un reportaje hablando de esto, de juegos que triunfaron tras un lanzamiento discreto. Y ahí se podrían sumar muchos más, pero estos nos valen como ejemplo.

Among Us Switch

Creerse los más listos solo porque conocemos un juego que la gran mayoría desconocía solo demuestra nuestra ignorancia. Es ignorar que se lazan miles de juegos y que, probablemente, conocer uno en concreto no es más que cuestión de suerte. Cualquier apasionado del videojuego debería estar contento de que se hable más y se conozca más de su mundo. Sea el que sea el que hable.

A mí me podéis recomendar lo que queráis: no me siento más tonta por admitir no me sé todo, todo, lo que se pone a la venta. Es más, me encanta descubrir cosas nuevas, así que si hay por ahí algún indie que os haya sorprendido últimamente (me vale del último lustro), no dudéis en contármelo (en mi Twitter, si queréis @soniaherranzz). Si no lo conocía, no tendré reparo en confesarlo.

Como dijo la poeta argentina Magalí Frutis, “Yo no leo para ser más inteligente, leo para ignorar un poco menos”. (Y no me avergüenza reconocer que lo he tenido que buscar, porque conocía los versos, pero ignoraba a quién pertenecían).

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