Atomic Heart es mucho más que "el Bioshock ruso": avance tras probar su campaña y zonas abiertas

Atomic Heart

Un nuevo juego de disparos quiere llevarnos a la URSS más desbocada y apasionante de la Historia. En Atomic Heart, los robots son el comienzo del problema. Ya hemos podido probar uno de los juegos de acción más prometedores del momento para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X/S y PC. ¿Estará a la altura del hype?

Encontrar un shooter que destaque por una personalidad propia es más difícil hoy día que comprar fruta barata, así que estábamos muy intrigados cuando nos ofrecieron la posibilidad de probar Atomic Heart, el primer juego del estudio Mundfish para PS4, PS5, One, Series X/S y PC, al que desde el principio se le ha colocado la coletilla de "Bioshock ruso".

No es algo enteramente injusto, pues sus desarrolladores expresan la influencia de esa serie, así como de juegos como Doom o Fallout, pero... ¿es solo un clon más o esconde un soviético plan de dominación de las consolas mundiales bajo su abrigo? Ya hemos podido comprobar que hay mucho que rascar, camaradas.

La historia de Atomic Heart nos coloca en una ucronía situada en 1955, con una URSS que se alzó poderosa tras la Segunda Guerra Mundial y ha dado pasos de gigante en su ingeniera en general y la robótica en particular. Nosotros somos el agente de inteligencia P-3, el cual se ve arrastrado a sobrevivir a una súbita rebelión de los robots que antes servían a la sociedad.

¿Quién ha desencadenado este caos en la Madre Patria? ¿Qué oscuros secretos escondía esta aparente sociedad ideal? Poco a poco, nos tocará adentrarnos más en la madriguera de conejo, armados con todo lo que tengamos a mano, además de nuestro útil guante multiusos y parlanchín. ¡No se calla ni debajo del vodka!

Nada más empezar nuestra sesión de juego (estuvimos probándolo durante unas cuatro horas), era imposible evitar la comparación entre Atomic Heart y Bioshock Infinite: P-3 empieza un paseo por una ciudad majestuosa, en plena celebración, que se jacta de los milagros de la URSS y nos invita a participar de su gloria. ¿A que parece la "versión soviética" de Columbia?

No me hables de pasillos, que me pongo atómico

Por supuesto, pronto se tuerce todo y arranca una dinámica de shooter lineal, en la que hemos de ir avanzando por instalaciones en ruinas y sórdidos pasillos en los que abundan los cadáveres de los soldados caídos a manos de las máquinas.

Al principio, apenas contamos con un hacha, así que hemos de ser muy cautelosos para atacar a los robots que nos topemos solo cuando sea imprescindible. Y es que estos robots son rápidos, peligrosos y extremadamente resistentes, puede que hasta demasiado. Tanto es así, que algún enfrentamiento contra algún "semijefe" resultaba durísimo incluso en dificultad normal.

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Atomic Heart - Tráiler con fecha

Un responsable de la compañía nos ofreció bajar la dificultad porque ese duelo podía ser un poco "complicado", según él... ¡pero perseveramos, hombre! ¿Somos blandengues o somos cosacos? Además de los propios enemigos, de vez en cuando nos topamos con cámaras de seguridad que, si nos detectan, pueden dar la alarma y atraer a más centinelas.

Por suerte, podemos usar una suerte de telequinesis para lanzar objetos a otro lugar y despistarla o bien lanzarle una descarga eléctrica que la anule temporalmente. ¿Os suena todo esto a los plásmidos o a los vigorizadores? En esta ocasión, todo se debe a ese guante especial que nos va a servir no solo para atacar, sino también para resolver toda clase de puzzles.

Así, nos toparemos con puertas cerradas para forzar, pero también con algunos cierres de seguridad que nos obligarán a colocar colores en un determinado orden o a seguir patrones de luz con un cierto ritmo. Hay montones de mini-puzzles que, por ahora, nos han parecido un agradecido y justo desafío para dar variedad al desarrollo.

Además, podemos encontrar grabaciones que nos vayan aclarando qué ha pasado y partes metálicas que nos ayuden a mejorar tanto las capacidades de P-3 como las diferentes armas con las que nos topemos. Porque sí, empezamos con un hacha, pero más adelante hallamos armas de fuego o rifles futuristas capaces de lanzar potentes descargas. Habrá cerca de 20 armas por descubrir.

Atomic Heart

La munición es bastante escasa, así que hay que medir bien los disparos y aprovechar todas las ventajas que dé el entorno. De vez en cuando encontramos salas seguras en las que no pueden entrar los enemigos. Ahí, podemos guardar la partida o interactuar con una máquina de mejoras, la cual, no nos preguntéis por qué, se excita mogollón (sí, en el sentido sexual) al pulsar sus botones.

También hay partes de saltos e incluso de escalada, en las que hemos de colocar a P-3 con precisión en el lugar adecuado para agarrarnos a un saliente o para no ser destrozados por gigantescos gusanos robots.

Atomic Heart

Y es que la ciencia inusual es una parte crucial de este shooter. En concreto, es clave el Polímero, una forma de almacenar electricidad que sirvió para que la URSS sentara todos sus cimientos de robótica y mucho más. Por ejemplo, nosotros podemos nadar en Polímero para llegar a lugares secretos, pero también fue la base para crear el Kollektiv 1.0, una red que conecta a todos los robots.

Como veis, aunque hay bastantes similitudes con las ideas de Bioshock, Atomic Heart va creando poco a poco un lore que, la verdad, resulta apasionante. Pero la diferencia más importante no está quizá ahí, sino en el brusco cambio en el desarrollo: aunque al principio recorremos escenarios lineales, pronto llegaremos a un desarrollo abierto y lleno de misiones secundarias.

Elige tu propia aventura, tovarish

Sí, una vez nos hemos familiarizado con las bases del juego llegaremos a áreas enormemente amplias, en las que podremos recorrer kilómetros (a pie o en coche) para acceder a toda clase de misiones en el orden que queramos, más allá de apostar por la tarea principal marcada en el mapa.  Incluso podemos desbloquear mazmorras llenas de puzzles y combates, al estilo Fallout.

El concepto es de lo más interesante porque nos permite disfrutar de una experiencia shooter a nuestro ritmo (se estima que el juego durará unas 25 horas), pero os reconocemos que esos tramos abiertos nos han dejado más fríos, porque uno tiende a perderse por la falta de puntos de guía y, por el camino no paran de surgir enemigos super resistentes que impiden explorar más a gusto.

Atomic Heart

Ese aspecto nos ha llegado a parecer algo agobiante y tedioso, aunque es cierto que en esta sesión nos plantaron allí "de golpe" con una partida salvada. Probablemente, jugando de forma pausada y paso a paso todo resulte más cómodo de asimilar. En cualquier caso, por ahora nos parece que las partes lineales ganan por goleada, porque tienen una narrativa y ambientación muy bien cimentada.

Y eso nos lleva a la ambientación, sin duda uno de los puntos fuertes del juego. El comienzo es realmente impactante, con ejércitos de cientos de soldados robots desfilando mientras nosotros avanzamos, la ciudad se llena de confeti y los ciudadanos interactúan con nosotros. Visualmente fue una pasada, aunque es cierto que jugamos en un PC a la última. ¿Qué tal será en consola?

Una vez en faena, la ambientación sigue siendo estupenda, con momentos ligeramente terroríficos y unos diseños de enemigos sencillos, pero muy efectivos, que seguramente os recordarán a obras de ciencia-ficción como Yo, robot. Unid a eso unos jefes finales que, de nuevo, tienen un diseño simple, pero impactante, como una esfera gigante y cargada de trampas que os hará sudar.

El sonido también hacía un gran papel, con voces (solo las pudimos escuchar en inglés, pero el juego final las tendrá en castellano) muy divertidas del socarrón P-3, el pedante de su guante y los robots con voces distorsionadas que nos meten mucho en ambiente.

Atomic Heart

También la música viene de perlas, con momentos de distorsión con sintetizador que se mezclan con loquísimas melodías de rock y techno ruso. Ciertamente divertido.

Y es que ojo, aunque hay violencia y drama, el juego tiene bastante humor, al presentarnos personajes muy extremos como una anciana malhablada de gatillo fácil, las constantes peleas entre el protagonista y su guante o los brutísimos comentarios de la "máquina expendedora ninfómana".

Así pues, y aunque es cierto que todavía había lógicos bugs y una curva de dificultad que requeriría bastante ajuste, Atomic Heart ha cumplido con nuestras expectativas de probar un juego tipo shooter con enjundia, variado e intenso, que nos pone en alerta constantemente a la vez que nos divierte. El 21 de febrero veremos si esta ciencia-ficción se encumbra para gloria del camarada Lenin.

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